Estudiantes y expertos se reunieron en el edificio Giuseppe Garibaldi para honrar las raíces ancestrales y reflexionar sobre los desafíos de la identidad lingüística salvadoreña.
Jenny Valladares
Fotografía: Rafael Montes
La Palabra Universitaria
En una jornada que fusionó la mística de las raíces ancestrales con el rigor académico, la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) conmemoró el Día Internacional de la Lengua Materna y el Día Nacional de la Lengua Náhuat, reafirmando su compromiso con la preservación del patrimonio cultural e identitario del país.
El evento fue encabezado por Morena Magaña, coordinadora de la Cátedra Náhuat, y Wilfredo Marroquín, director de la Escuela de Idiomas, quienes destacaron el papel de la academia en la defensa y revitalización de las lenguas originarias.
Durante la apertura, Magaña subrayó la responsabilidad ética de las instituciones de educación superior en la protección del patrimonio inmaterial, señalando que “el objetivo primordial es despertar en la comunidad universitaria el sentido de pertenencia por el náhuat”, ya que la academia constituye un pilar fundamental para evitar la extinción de la lengua madre.
La jornada adquirió un carácter solemne con la intervención del Abuelo Sebastián, líder náhuat y guardián de la cultura ancestral, quien realizó una ceremonia tradicional de agradecimiento e invocación a los puntos cardinales, conforme a la cosmovisión náhuat-pipil. El sonido del caracol resonó en el recinto para “abrir el espacio cósmico”, conectando a los asistentes con sus antepasados mediante una expresión de gratitud hacia la tierra, el agua y el viento.
Posteriormente, José Manuel Bonilla, presidente del Ateneo de El Salvador, impartió la conferencia titulada El reto y los desafíos de la revitalización del náhuat desde la academia.

Durante su ponencia, enfatizó que el náhuat sigue presente en la vida cotidiana salvadoreña, desde la flora y fauna hasta la medicina tradicional. No obstante, compartió cifras que invitan a la reflexión: en 1985 aún se registraban 212 familias que se comunicaban en náhuat, número que ha disminuido drásticamente debido al fallecimiento de los hablantes y a la falta de transmisión generacional.
“El náhuat es lo que somos y lo que tenemos”, afirmó, haciendo un llamado a fortalecer el compromiso con este idioma desde las nuevas generaciones.
El protagonismo estudiantil se hizo presente a través de la asignatura de Expresión Oral y Escrita (EXOE). Los estudiantes organizaron mesas de trabajo y exposiciones que aportaron dinamismo y color al evento, representando la riqueza cultural de El Salvador mediante muestras de gastronomía, trajes típicos, danzas y diversas manifestaciones culturales, como las Cofradías de las Palmas y las Flores de Panchimalco, las procesiones del Cristo de Izalco y la celebración del Día de la Cruz.
La jornada concluyó como una experiencia de aprendizaje profundo y reflexión colectiva, evidenciando que, aunque los desafíos para la revitalización del náhuat son significativos, el compromiso académico y la participación activa de la juventud constituyen una base sólida para que la identidad cultural salvadoreña continúe viva y floreciendo.


