Su experiencia profesional refleja el papel fundamental que desempeña en el soporte de procesos administrativos y en la conexión diaria con la comunidad académica. A través de su trayectoria, se destaca la relevancia de esta labor.
Aminda Rivera
Fotografías: Cristian Landaverde
La Palabra Universitaria
Cada 26 de abril, a nivel nacional, se celebra el Día de la Secretaria, una fecha dedicada a reconocer la labor de quienes, con organización, responsabilidad y discreción, sostienen el funcionamiento de instituciones públicas y privadas.
En la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), una de esas profesionales es Dinorah Rosales vda. de Benítez, quien ha dedicado más de tres décadas a este oficio.
En sus inicios, se desempeñó en el área jurídica y, tiempo después, continuó su trayectoria en la UTEC. Con más de 20 años dentro de la institución, Rosales ha construido una carrera marcada por el compromiso. Desde su espacio de trabajo, no solo cumple funciones administrativas, sino que también se ha convertido en un referente en la atención a estudiantes y en el funcionamiento diario de la universidad.

“Me he sentido, desde que llegué a la universidad, muy bien y tranquila. Desempeño mi trabajo con mucho cariño y responsabilidad”, expresó. Para ella, su labor va más allá de cumplir tareas: es una forma de servicio que le permite desenvolverse en distintas áreas, como la atención de visitas, llamadas y correspondencia.
Dinorah destacó que ser secretaria implica mucho más de lo que comúnmente se percibe; explicó que se trata de una labor que exige ética y compromiso. Considera que su rol es “de mucha confidencialidad, mucha honestidad y mucha responsabilidad”, ya que en su día a día se manejan asuntos delicados que requieren discreción absoluta. En ese sentido, subraya que una secretaria debe honrar su cargo, siendo fiel a principios como escuchar, organizar y, en muchas ocasiones, guardar silencio.
Evolución de la profesión
A lo largo de su carrera, también ha sido testigo de la evolución del oficio. Recuerda con entusiasmo herramientas tradicionales como la máquina de escribir y la taquigrafía, habilidades que formaron parte esencial de su formación. “Lo que más me gustaba era escribir a máquina; ahora, la computadora es una gran ayuda”, comentó, evidenciando cómo la tecnología ha transformado, pero no sustituido, la esencia del trabajo secretarial.
Hoy, su labor continúa siendo fundamental dentro de la universidad, ya que su experiencia marca la diferencia. Desde la coordinación de actividades y el manejo de documentación y correspondencia, hasta la atención de llamadas y la orientación a estudiantes y visitantes, su trabajo la convierte en una pieza clave para el funcionamiento institucional.
En la actualidad, este rol también es conocido como asistente administrativo, ejecutivo o de dirección, términos que reflejan la evolución de una labor que sigue siendo esencial.
La Universidad Tecnológica de El Salvador reconoce y valora el compromiso, la dedicación y el profesionalismo de todas sus secretarias, cuyo trabajo diario contribuye de manera decisiva al fortalecimiento y buen funcionamiento de la comunidad universitaria.

