{"id":3225,"date":"2025-05-02T11:50:18","date_gmt":"2025-05-02T17:50:18","guid":{"rendered":"https:\/\/lapalabra.utec.edu.sv\/?p=3225"},"modified":"2025-05-02T11:50:18","modified_gmt":"2025-05-02T17:50:18","slug":"ser-mujer-en-el-mundo-deportivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lapalabra.utec.edu.sv\/index.php\/ser-mujer-en-el-mundo-deportivo\/","title":{"rendered":"Ser mujer en el mundo deportivo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-color has-link-color wp-elements-04e559857b9eea303230c9e6053f2176\" style=\"color:#5a1533\"><strong>Entre logros invisibilizados y violencia normalizada, las deportistas enfrentan una lucha constante por reconocimiento, respeto y equidad en un sistema que a\u00fan responde a estructuras patriarcales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>Samantha Rivera Donis<br>Investigadora Utec<br>samantha.rivera@utec.edu.sv<br>Foto: Alexander Morales<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El mundo del deporte ha sido, con justa raz\u00f3n, considerado un tesoro de la humanidad: un escenario de competencia, orgullo y superaci\u00f3n. En \u00e9l, deportistas de todas partes del mundo se convierten en s\u00edmbolos nacionales e, incluso en algunas ocasiones, mundiales; referentes de lucha, disciplina y excelencia.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de ello, detr\u00e1s del brillo de las medallas, los trofeos y los aplausos, en el caso de las mujeres, persisten realidades alarmantes: la violencia, el machismo, la exclusi\u00f3n y la disparidad siguen siendo parte estructural de este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que la violencia en el deporte va mucho m\u00e1s all\u00e1 del da\u00f1o f\u00edsico, esta se encuentra profundamente arraigada en las din\u00e1micas cotidianas de entrenamiento, en la relaci\u00f3n con las instituciones y en una cultura que reduce a los y las deportistas a simples instrumentos de rendimiento, despoj\u00e1ndolos de su bienestar integral.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario, las mujeres enfrentan un doble desaf\u00edo, el demostrar su capacidad en espacios hist\u00f3ricamente negados o insivilizados, mientras resisten la constante amenaza de violencia f\u00edsica, psicol\u00f3gica y sexual. No es casualidad que la violencia de g\u00e9nero siga presente en las canchas.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante d\u00e9cadas, el deporte ha sido territorio casi exclusivo de los hombres, y aunque las mujeres han logrado abrirse paso con esfuerzo y sacrificio, su presencia en el mundo del deporte sigue siendo sexualizada, minimizada o simplemente ignorada.<\/p>\n\n\n\n<p>Gallo Cadavid et al. en el 2000 a trav\u00e9s de su art\u00edculo Participaci\u00f3n de las mujeres en el deporte y su rol social en el \u00e1rea metropolitana del Valle del Aburra, Medell\u00edn, secunda a Garc\u00eda Ferrando al retomar su cita \u201ca lo largo de los siglos estereotipos, prejuicios y falsas concepciones [\u2026] han limitado la participaci\u00f3n de las mujeres en la pr\u00e1ctica de los deportes\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Debido a estos precedentes el acoso, el hostigamiento y la revictimizaci\u00f3n forman parte del d\u00eda a d\u00eda para muchas deportistas que, adem\u00e1s de competir, deben luchar por su derecho a estar dentro de un sistema que muchas veces las silencia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Creencias que prevalecen<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En contextos como el salvadore\u00f1o, <strong>a\u00fan prevalecen las creencias de que la disciplina se construye a trav\u00e9s de la violencia. Esta l\u00f3gica no solo es parte de la cultura deportiva, sino tambi\u00e9n de los valores sociales m\u00e1s amplios, donde la autoridad se asocia al castigo, y no al respeto.<\/strong> En el deporte, esto se traduce en entrenamientos abusivos, gritos, humillaciones y castigos f\u00edsicos que se justifican como parte del camino hacia la perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el caso de las mujeres, esta violencia es tan cotidiana que se normaliza. Comentarios sobre su apariencia f\u00edsica, exigencias est\u00e9ticas o comparaciones constantes con sus pares masculinos son apenas la superficie. Garc\u00eda Avenda\u00f1o et al., en el art\u00edculo titulado Mujer y deporte. Hacia la equidad e igualdad del 2008, nos introduce en los principales mitos asociados a las mujeres en el deporte: que las masculiniza, que es riesgosa para la salud reproductiva, y finalmente, que no es de inter\u00e9s para las mujeres, o simple y sencillamente que no son buenas en ello.<\/p>\n\n\n\n<p>A esto se le suma la desigualdad en el acceso a recursos, patrocinios y visibilidad medi\u00e1tica, entre otros factores, lo que pone en evidencia una brecha estructural que trasciende el rendimiento deportivo. Fern\u00e1ndez Villarino y L\u00f3pez Villar, en su estudio La participaci\u00f3n de las mujeres en el deporte. Un an\u00e1lisis desde la perspectiva de g\u00e9nero del 2012, sostienen que estas condiciones perpet\u00faan disparidades profundamente arraigadas, las cuales no solo persisten, sino que se adem\u00e1s se amplifican y refuerzan las desigualdades ya existentes en el \u00e1mbito deportivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 problem\u00e1tica no se limita al nivel profesional. Desde las categor\u00edas infantiles hasta las profesionales, o por esparcimiento, la violencia persiste, no solo entre el p\u00fablico o aficionados, sino tambi\u00e9n dentro de las propias instituciones que, en teor\u00eda, deber\u00edan proteger a sus deportistas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2023, a partir de doce entrevistas en profundidad con mujeres deportistas y el an\u00e1lisis comparativo de m\u00e1s de 150 encuestas aplicadas dentro y fuera del \u00e1mbito deportivo, se evidenci\u00f3 una marcada brecha, a veces radical, otras m\u00e1s sutil, entre las condiciones y el imaginario asociado de la participaci\u00f3n de las mujeres en el deporte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Ajustarse a estereotipos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Si bien los datos reflejan una mayor apertura hacia la presencia de mujeres en este campo, las experiencias relatadas por las entrevistadas revelan un conjunto persistente de situaciones que vulneran su derecho al goce pleno del deporte y la actividad f\u00edsica. Este derecho est\u00e1 expresamente reconocido en el art\u00edculo 2, literal f, de la Ley General de los Deportes, bajo el principio de igualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Es com\u00fan escuchar frases como: \u201cno sos una ni\u00f1a delicada\u201d, \u201cya mejor salite\u201d, \u201cagu\u00e1ntate\u201d, \u201ccre\u00edda\u201d, \u201csocada\u201d, o \u201cese es deporte de hombres\u201d. \u00bfC\u00f3mo es posible que expresiones como estas sigan formando parte del entorno deportivo donde ni\u00f1as y mujeres buscan desarrollarse por no argumentar situaciones que vulneran su integridad f\u00edsica y sexual? Esta mentalidad alimenta un sistema que antepone el rendimiento al bienestar de quienes compiten, reforzando est\u00e1 idea de que su valor depende exclusivamente de sus resultados, y en algunos casos hasta de su g\u00e9nero.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los hombres tampoco est\u00e1n exentos, muchos de ellos se enfrentan a presiones para ajustarse a estereotipos, donde mostrar emociones, fatiga o vulnerabilidad no es aceptable. Esto, en muchas ocasiones, ha derivado en crisis de salud mental y f\u00edsica que apenas comienzan a ser abordadas con la seriedad necesaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a esta realidad, se requiere hacer cambios estructurales, no basta con castigar casos aislados o emitir comunicados tras cada suceso. <strong>Es indispensable transformar las instituciones y espacios deportivos sean o no profesionales y, sobre todo en el caso de las y los deportistas profesionales, construir una cultura que los valore como personas, no solo como generadores de trofeos y medallas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la violencia se normaliza, el deporte deja de ser un espacio de crecimiento y esparcimiento, convirti\u00e9ndose en un campo de batalla donde la dignidad y la vida misma se sacrifican en pro del triunfo. El deporte debe ser, ante todo, un espacio de respeto, equidad y bienestar, y todav\u00eda m\u00e1s, un espacio de empoderamiento para ni\u00f1as y mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero esto solo ser\u00e1 posible si reconocemos que las pr\u00e1cticas abusivas no son parte de la disciplina, sino el reflejo de una cultura que necesita cambiar de ra\u00edz, de igual forma el admitir el doble esfuerzo que hacen muchas mujeres para ser la mitad de reconocidas que los hombres en el mundo deportivo. Si queremos seguir celebrando victorias debemos garantizar que quienes nos representan lo hagan sin miedo, sin violencia, sin disparidades y con plena dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esa raz\u00f3n, \u00bfhasta cu\u00e1ndo permitiremos que la violencia siga siendo parte del juego, parte del deporte? <strong>Los espacios deportivos deben ser seguros para todas las personas, sin excepci\u00f3n. La verdadera victoria ser\u00e1 suprimir la violencia del mundo del deporte.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre logros invisibilizados y violencia normalizada, las deportistas enfrentan una lucha constante por reconocimiento, respeto y equidad en un sistema que a\u00fan responde a estructuras patriarcales. Samantha Rivera DonisInvestigadora Utecsamantha.rivera@utec.edu.svFoto: Alexander Morales El mundo del deporte ha sido, con justa raz\u00f3n, considerado un tesoro de la humanidad: un escenario de competencia, orgullo y superaci\u00f3n. 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