Un maestro lo es y se entrega por completo, tanto fuera como dentro del aula

Por: José Manuel Bonilla Alvarado
Doctor en educación/dhc-utec

Estamos en el mes del maestro salvadoreño, el mes de junio, mes en el que por pequeña que parezcan las reflexiones, siempre poseen el cariño, el respeto, la admiración y el reconocimiento hacia el maestro, ya sea hombre o mujer; quien a pesar de los tiempos diferentes en los que estamos viviendo, se mantiene en la palestra y aunque a veces quiera aparecer en el anonimato, es este profesional de la pedagogía y de la didáctica, quien ha demostrado del por qué se le llama maestro.

Lo ha demostrado poniéndose a la vanguardia, realizando los cambios en su metodología, en su enfoque, en su manera de ser, en sus estrategias, tácticas; todas de carácter pedagógica-didácticas para desarrollar su labor en estos tiempos de singular realidad en materia de salud. Ya más de un año que no solo se adaptó, sino que mostró su verdadero rol, su verdadera vocación y su entrega.

Comprendió de una sola vez, desde los inicios de la crisis de la pandemia, que es el profesional que abandera y propicia las transformaciones y el cambio en una sociedad desde su papel mediador, pues ha sido el maestro que de una sola vez por todas se involucró a las tareas, tanto en línea como virtuales, en tiempo real y en diferido, a través de las diferentes plataformas que las instituciones prepararon y le facilitaron para cumplir con su labor.
Esa disposición permanente de un maestro si de verdad es maestro, a innovar, a estar siempre dispuestos al aprendizaje, es una acción de gran valía y de gran respeto. El filósofo alemán (1889 -1976) Martin Heidegger dijo: “Enseñar es más difícil que aprender, no porque se debe contar con mayor caudal de información, sino porque el enseñar exige el permitir que se aprenda”. Ese principio debe estar manifiesto en cada maestro, su formación le permite y/o debe permitirle que sus alumnos adquieran con singular aprehensión para lograr ese ansiado aprendizaje.

El largo tramo que se ha recorrido durante la pandemia del covid-19 está demostrando la falta de la presencia del maestro en convivencia con sus alumnos y también entre estos; lo que deseo demostrar que, a pesar de ser a distancia, el maestro es maestro tanto dentro como fuera del aula, con detenida creatividad ha creado estrategias y diferentes formas de encontrarse con el alumno, de acercarse a él, de hacer más factible y ameno su aprendizaje.

En el ámbito universitario, pareciera que no es necesaria, pero, a decir verdad, lo es. El maestro es maestro en este nivel como en todos, tanto dentro como fuera del aula. Una sugerencia, una respuesta, una aclaración, una ampliación, una reafirmación, una enmienda, siempre será dicha o expresada por el maestro; y, lo hace en cualquier momento, ya sea se encuentre en sus momentos asignados a clase en línea o no; su papel, su función es única; su formación le permite hacerlo con la diligencia debida, con ese amor, con esa paciencia, con esa entrega, con esa pasión: Porque el maestro es maestro tanto dentro como fuera del aula. Es una prestancia de presencia real, de inigualable labor y de singular apostolado en beneficio de la educación.

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One thought on “Un maestro lo es y se entrega por completo, tanto fuera como dentro del aula

  1. Es una realidad, el maestro cambia mentes que cambiaran el mundo. Un artículo que demuestra la vocación que los maestros debemos tener, aún más en estos tiempos.

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