Salud mental en las comunidades es tema de abordaje en conversatorio internacional

En el conversatorio participaron expertos de países como México, Honduras, Nicaragua y El Salvador.

Evelin Herrera
La Palabra Universitaria

La salud mental en las comunidades fue la temática central de un conversatorio internacional que organizó la vicerrectoría de investigación y proyección social, a través de la dirección de proyección social de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec).

En la actividad participaron como panelistas la especialista en proyectos de educación sexual, de nacionalidad mexicana, Guadalupe Camacho; desde Nicaragua, la especialista en terapias alternativas, Rosa Monterrey; de Honduras, el especialista en desarrollo comunitario, Marco Barraza; y desde El Salvador, la investigadora y docente de la Utec, Ana Sandra de Mendoza.

La vicerrectora de investigación y proyección social, Noris López Guevara expresa que la actividad es un espacio propicio para estar comprometidos en reconocer la importancia de la salud mental, para ser comprensivos al respecto y para priorizar la disponibilidad y acceso al tratamiento, de esa manera, brindar herramientas para que puedan acompañar de forma efectiva a las personas que sufren procesos traumáticos.

Los panelistas manifestaron que hay diversos factores que afectan la salud mental de las personas, tales como falta de ingresos económicos, los efectos de la pandemia del covid-19, pasar más tiempo en el internet que socializar con las personas, pérdida de un trabajo, entre otros.

“La relación de la salud mental con la comunidad es natural, es algo que no se puede separar. En México, después de la pandemia, hay mucha gente que quedó dañada por pérdida de sus familiares, que los dejó lastimados con un problema emocional; muchos han perdido el trabajo, pero tratan de retomar las actividades normales; mientras que otros les cuesta reintegrarse, por eso es importante expresar las emociones”, afirma Camacho.

Marco Barraza externó que, aunque la realidad de cada país es diferente, hay similitudes, ya que se vio un aumento en los casos de trastornos mentales y suicidios, es por ello que esta situación la define como una pandemia mental, en la que hay momentos en los que cada persona puede resolver sus propios problemas emocionales mientras que otros no.

“La salud mental es armonizar, adaptarse al contexto, resolver día a día las problemáticas personales, familiares, sociales y estar en la búsqueda de la felicidad”, agrega.

Barraza dio a conocer que, en el contexto de la pandemia, en Honduras la salud mental empeoró, ya que hubo un encierro en el que la familia pasaba junta, pero no compartían las emociones e intereses; por lo tanto, aumentaron los niveles de violencia doméstica, los adolescentes se volvieron más adictos a la tecnología y el coeficiente emocional se quedó estancado.

“Las circunstancias actuales contaminan la salud mental a nivel individual; la agresividad demuestra los niveles de malestar, ansiedad y estrés que vive una persona. El malestar interno siempre explota hacia afuera y contamina a los demás”, señala Rosa Monterrey. Así mismo, dice que, aunque en Nicaragua no hubo aislamiento social, el problema de la pandemia, las guerras en otros países y los problemas económicos son factores que aumentaron la sensación de ansiedad.

Sandra de Mendoza compartió que son los factores sociales, familiares, individuales y comunitarios los que han incidido en alterar la salud mental de los salvadoreños.

“En El Salvador, después del covid-19, los estudios muestran que más de un 40 por ciento de la población ha sufrido depresión y ansiedad. Las mujeres han sufrido más alteraciones debido a factores económicos, esto porque hay familias en las que la mujer es la cabeza del hogar”, detalla.

Los participantes agregaron que es necesario realizar acciones como promover el bienestar emocional, generar condiciones socioculturales con dignidad, promover los derechos humanos, dar atención comunitaria no formal, brindar atención primaria e individual, ser empáticos, solidarios y dar apoyo psicológico a través de la virtualidad y diversos espacios.

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