Sacrificios a cambio de educación y éxitos en historia de tres estudiantes

Ni las condiciones económicas, la soledad y la discapacidad física son excusa para no querer superarse en la vida. Esa es la historia de tres estudiantes quienes a pesar de sus dificultades, se esmeran por coronar una carrera en la Utec.

Marlon Cartagena / Josué Paredes
La Palabra Universitaria
 

Deseos de superación, amor por uno mismo, emprendedurismo y sobre todo mucho sacrificio, son parte de los elementos que día a día muchos de los jóvenes de El Salvador tienen que afrontar para lograr ser profesionales en una sociedad plagada de obstáculos y limitantes.

Son muchos los trabajos, los oficios y diferentes formas en las cuales los jóvenes tratan la manera de ganar dinero y costearse sus estudios, sin sobrecargar algunas veces a sus padres, algunos sin poder contar con el apoyo de sus progenitores, pero siempre con el deseo de superación personal y el valioso espíritu de siempre salir adelante.

En la década de los ochenta, en el período del conflicto armado muchos niños quedaron huérfanos, con núcleos familiares desintegrados y con remotas posibilidades de continuar sus estudios básicos, de bachillerato y universitarios, siendo esto un problema que ha trascendido a lo largo de los años y que junto a la violencia y el desinterés, forman una dupla perfecta para que la sociedad continúe ignorante y falta de educación.

A pesar de limitantes como escases de recursos económicos, discapacidad física, desintegración familiar y orfandad, no son motivos suficientes para que jóvenes emprendedores busquen una luz al final de un largo camino de oscuridad y logren su cometido de ser grandes profesionales y elementos útiles para la sociedad y, principalmente, en sus familias.

Muchos de estos jóvenes emprendedores podemos encontrarlos en el campus de la Universidad Tecnológica de El Salvador.

Manuel Molina es un joven de 20 años que día a día lucha por su deseo de superación, mientras trabaja tiene que lidiar con sus obligaciones. Forma parte del elenco de ordenanzas de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) y busca coronar su carrera de psicología.

“El objetivo principal acerca de lo que estudio es mostrar el aprendizaje que he recibido a las personas y brindarles un poco de mi conocimiento, esforzándome día con día”, comentó.

edgarAsí mismo hay otros motivos por los cuales niños y jóvenes dejan de interesarse en el estudio, por ejemplo la orfandad y la soledad, que es una de las experiencias más desoladoras que cualquier ser humano puede vivir, pero no por esto se tiene que desmallar, así lo afirma Edgar Leal, un joven que a pesar de los obstáculos sigue adelante.

Nacido un 28 de agosto de 1987 en la ciudad de Santa Ana, Leal pasó por uno de los momentos más duros de su vida al perder a su madre y quedar en la orfandad, debido también a que nunca tuvo la oportunidad de conocer a su padre, obligándolo a vivir con su abuela, haciéndolo uno de los tantos casos de abandono que en el país existen.

“La vida sin mis padres fue extraña, honestamente cuando me hablaron de ellos no supe qué decir, pero gracias a Dios mi abuela siempre estaba para mí”, afirmó leal, con un semblante de seriedad en su rostro. A la edad de 12 años se trasladó de su natal Santa Ana a San Salvador donde se alojó con su tía quien, según dice, es como una tercera madre para él.

Ya en San Salvador comenzaría sus estudios de educación básica y su historia de superación inició su camino emprendedor, aunque reconoce fue y, es aún, bastante difícil.

Ahora en día, Leal está por coronar una carrera en contaduría pública en la Utec, un logro que considera de mucho esfuerzo y dedicación, pues a pesar de muchos obstáculos y condiciones adversas no ha desmayado, sino que demostró que cuando se quiere es posible cumplir las metas trazadas por uno mismo.

“Los imposibles no existen, simplemente es uno el que se impide ser algo en la vida, las dificultades siempre se presentarán, unas mayores que otras, pero es cuando uno tiene que sacar fuerzas de flaquezas y seguir adelante”, afirmó el futuro contador.

Jóvenes que sufren de discapacidad física es otro ejemplo de superación que se destaca, ya que a pesar de su dificultad para movilizarse libremente y desarrollarse con completa normalidad, dejan atrás sus deseos de seguir adelante y de regalarle un mejor futuro a su país y su familia.

3Jonathan Hernández es un joven que ha pasado por diversos problemas que lo dejaron lesionado de uno de sus brazos y la clavícula, pero no por esto desmayó sino más bien, según sus palabras, lo que le paso lo motivó a refugiarse en el que ahora es su inspiración y que lo llena de alegría y fortaleza para continuar, ese es Dios, dice.

“Pase por dos accidentes, en el primero me atropelló un bus y en el segundo me atropelló un auto, la verdad es curioso pero esto me dejó serias lesiones en mi cuerpo, pero a la vez me ayudó a conocer el verdadero sentido de mi vida, servirle a Dios”, aseguró Hernández, mientras se hace acompañar de su guitarra.

Actualmente se dedica a estudiar periodismo en la Utec y cumple un sueño que es el de servirle a Dios por medio de la alabanza, es cantante y líder de una célula familiar de la iglesia ELIM. Fortaleciéndose día a día va dejando atrás su desdicha y enfocándose más y más en sus nuevos proyectos.

Estos tres jóvenes son dignos de admiración ya que a pesar de dificultades económicas, familiares o discapacidades físicas, demuestran que con empeño y dedicación siempre se puede triunfar y alcanzar todos los objetivos.

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