Rozar caña de azúcar es el empleo de temporada para muchos campesinos

Muchas personas de escasos recursos ven el cultivo de la caña de azúcar como una de las escasas formas de empleo en el país.

Douglas Canjura / Yancy Arriola
Fotos: Herbert Guzmán
La Palabra Universitaria
 

“Eran mares los cañales” dice una estrofa de un poema del conocido escritor salvadoreño Alfredo Espino, aludiendo al hermoso paisaje que a distancia refracta la flor de la caña de azúcar, un cultivo de mucha importancia por su gran aporte a la economía y a la generación de empleos en el país.

Por muchos años ha sido de gran aporte el cultivo de la caña de azúcar y la obtención de sus derivados, aunque la ardua labor de los agricultores y campesinos muchas veces pasa desapercibida.

azucar2Con un intenso frío, característico de los cañales, y con una tenue oscuridad del amanecer que no permite una mayor visibilidad, se escucha a lo lejos el sonido de los machetazos de los “rozadores” de caña, nombre que puede variar en diversas zonas del país, y poco a poco van derribando caña por caña reduciendo a aquel imponente cañaveral.

Uno de los trabajos más solicitados que el período de zafra ofrece es la roza de caña, que son las personas que se encargan de cortar la caña para posteriormente ser transportada hacia el ingenio y seguir su proceso de la obtención de la azúcar y otros derivados.

Al norte del municipio de Nejapa, departamento de San Salvador, se encuentra la  cooperativa El Ángel; que es una sociedad de producción de caña de azúcar que posee un aproximado de 800 manzanas de tierra destinadas a la producción de caña de azúcar; y que emplea alrededor de 200 rozadores de caña, procedentes de la zona rural de dicho municipio.

Muchas de las personas optan a este trabajo por el hecho de que lo realizan solo en la mañana y, de esta forma, en la tarde realizan otras actividades agrícolas.

“Yo trabajo de esto porque así hago dos tareas y gano diez dólares solo en la mañana y la tarde me queda libre”, comentó Ángel López, un joven de 22 años que se dedica a esta ajetreada labor.

Aunque las condiciones de trabajo no son muy buenas y en la actualidad sigue siendo una labor poco valorada y mal remunerada, son muchas las personas que aprovechan esta oportunidad de trabajo para obtener un ingreso económico, fundamental para el sostén de sus familias.

“Esto nos viene a ayudar a muchos porque de aquí obtenemos nuestro sustento diario y nos ayuda a sobrevivir con nuestra familia”, comentó Julio Cesar López, quien asegura que desde niño se dedica a este trabajo.

Muchas de las personas que realizan esta labor cuentan con experiencia en dicha actividad y aseguran que lo han venido ejerciendo por muchos años, por ser una de las escasas oportunidades de empleo con las que se cuenta en el país.

azucar1Según lo comentado por Antonio Guerrero, de 68 años, y quien asegura realizar esta labor desde muy pequeño, esta es una de las pocas posibilidades de obtener ingresos económicos extra al cultivo de maíz y frijol, cultivos muy explotados en la zona rural de Nejapa.

Con su machete en la mano, con gotas de sudor y manchas de tile en el rostro, con un notable cansancio por el esfuerzo físico que dicho trabajo requiere y con su labor a medias, Guerrero comenta que “el trabajo más pesado es este”, refiriéndose a la roza de caña, un trabajo que pasa desapercibido y que es escasamente valorado.

 

El ciclo del cultivo

El cultivo se divide en dos etapas y su ciclo se extiende desde el primero de noviembre de un año, hasta el 31 de octubre del siguiente.

La etapa de zafra se realiza en el verano, de noviembre a abril, donde se siembra la cosecha del año próximo y también se procesa en los diferentes ingenios la cosecha que fue sembrada el año anterior.

La etapa de no zafra se realiza en el invierno, que va de mayo a octubre, en la que los agricultores se dedican al mantenimiento y cuido de sus cultivos.

Uno de los caporales, que trabaja en la siembra de caña en la cooperativa El Ángel, Guadalupe Parada, comenta que en el período de zafra se genera un aproximado de 400 empleos; entre sembradores y sembradoras de caña, transportistas, rozadores y otros.

Según datos de la Agroindustria Azucarera de El Salvador, el cultivo de caña y la producción de azúcar representan el 2.28 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país y beneficia de forma directa a 48 mil personas, e indirectamente a 200 mil que dependen total o parcialmente de dicho cultivo.

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