Brindaron ponencia sobre pintura mural de Joya de Cerén

Joya de Cerén fue una aldea agrícola habitada por pobladores de origen maya entre el 590 al 650 después de Cristo, año en el que se estima que el lugar fue sepultado por las cenizas de la erupción del volcán Loma Caldera.

Evelin Herrera
La Palabra Universitaria

En el marco del Bicentenario de la Independencia Centroamericana, el Museo Nacional de Antropología David J. Guzmán (MUNA) ha presentado la ponencia La pintura mural de Joya de Cerén, expuesta por la arqueóloga conservadora Claudia Ramírez.

Según la investigadora, son tres las estructuras en las que se han documentado restos de pintura roja y blanca en el sitio arqueológico. La estructura 9, que es el temascal; la 10, que es la casa comunitaria, y la 12, conocida como Casa de la Chamana, la cual se cree era administrada por una mujer, ya que en ella se encontraron piedras de moler, malacates para hilar, ofrendas de cerámica y una figurilla.

En la Casa de la Chamana, la cual estaba repellada con ceniza volcánica del Ilopango, tras la erupción que ocurrió en el siglo VI después de Cristo, se encontraron pintadas figuras fitomorfas (plantas) y franjas rojas en dos paredes internas; en la casa comunitaria había pintura blanca en las pilastras y rojo en topes; mientras que en el temascal se encontró una franja de pintura roja en el basamento.

“La pintura blanca estaba hecha de ceniza volcánica del Ilopango mezclada con mucilago, que es una especie de savia de las plantas, pero no sabemos si llevaba algún proceso de cocción. El rojo era óxido férrico o hematita, que lo tenían en barritas como crayolas, lo tenían procesado y se encontró en las estructuras uno y siete”, explicó la investigadora.

Ramírez, quien además es especialista en conservación, expuso también sobre el estado de las estructuras y de cómo la pintura mural se ha deteriorado en los últimos años, por lo que resaltó la importancia de monitorear las estructuras con sensores de humedad.

“Es importante conmemorar el Bicentenario difundiendo el conocimiento arqueológico y, en este caso, sobre las pinturas en el sitio arqueológico Joya de Cerén. Pinturas y pigmentos son rasgos importantes, porque son los primeros que desaparecen y conocemos muy poco sobre estos elementos”, dijo el director de investigaciones del MUNA, Roberto Gallardo.

Joya de Cerén fue descubierto en 1976 por trabajadores que preparaban el terreno para una construcción. Dos años más tarde, el arqueólogo estadounidense Payson Sheets inició las investigaciones que permitieron conocer el sistema de vida de la aldea.

El sitio fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1993. Desde 2001, la edificación posee el Escudo Azul, que es el emblema fijado en la Convención de La Haya de 1954, para la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado.

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