La Rubén Darío y la profunda intervención que busca embellecer al centro histórico

Wilber Corpeño/Antonio Herrera
La Palabra Universitaria

Emblemáticos edificios del centro histórico de la ciudad capital, San Salvador, han quedado al descubierto y muestran su imponencia tras el desalojo de establecimientos y vendedores del sector informal, que en los últimos días ha impulsado la comuna capitalina.

El emblemático edificio de El Telégrafo, el inmueble que por años funcionó como el Centro Textil; el almacén La Nueva Milagrosa, famoso por sus promociones en época navideña; El Capitolio, el edificio Florida, las antiguas oficinas del Instituto Salvadoreño de Turismo y muchos otros inmuebles y comercios de antaño son algunas de las edificaciones que ahora son visibles como parte del reordenamiento.

Como en todo proyecto que busca impulsar cambios profundos, siempre habrá opiniones diversas que van y vienen entre ambos lados, pero lo cierto es que la apuesta del jefe edilicio, Mario Durán y su consejo municipal, está enfocada en desarrollar acciones de este tipo que buscan embellecer al Centro Histórico de San Salvador.

En conferencia de prensa, previo a los trabajos de desalojo voluntario, el edil capitalino ha destacado que la medida es parte de la segunda fase de revitalización del centro histórico de San Salvador, que contemplará el proyecto para un corredor del microcentro, la plaza Simón Bolívar y el gran corredor Rubén Darío.

“Hace 6 años el presidente Nayib Bukele nos marcó la ruta: sin usar gas lacrimógeno, sin disparar una sola bala y sin usar la fuerza; en tres días hemos logrado lo que nadie había podido en 40 años. San Salvador ya comenzó a cambiar y no vamos a parar, esto es un legado que estamos construyendo juntos”, puntualiza el edil capitalino.

Nueva red eléctrica

Se prevé que las primeras obras del plan inicien el próximo mes de mayo, en proyectos que contemplan, entre otras cosas, una red eléctrica subterránea que permitirá apreciar las edificaciones históricas que son patrimonio cultural.

Los cientos de comerciantes que han sido desalojados de la Rubén Darío, están siendo reubicados en el moderno Mercado Hula Hula, el cual es una apuesta para el desarrollo integral del comercio en el centro de San Salvador que, además, es junto al resto de edificaciones, una joya arquitectónica que muestra ese contraste entre el pasado y el modernismo.

Los transeúntes elogian, admiran, disfrutan de ese tesoro arquitectónico que muchas décadas fue ocultado por el desorden y contaminación visual, que provocaban las improvisadas estancias comerciales que se habían apoderado del libre tránsito de peatones y automotores.

“Es que mire, las calles son para eso, para que la gente pueda caminar libremente y que los carros también lo hagan. Las calles no son hechas para ser mercados; si uno quiere comprar algo, pues que vaya al mercado, yo así lo hago”, expresa con evidentes muestras de satisfacción doña María Julia Avilés, al tiempo que agrega que “ahora todo se ve bien bonito y espérese que a todos esos edificios les den una manita de pintura, eso se va a ver hermoso”, apunta.

Por su parte, don José Antonio Valdez, asegura que con este tipo de intervenciones se embellece el centro histórico y que, a pesar de que haya mucha gente que a lo mejor ha perdido mucho con sus negocios, pero deben entender que la calle no es para poner mercado y que la vía pública debe respetarse.

“Claro, de ahora en adelante dependerá de las autoridades para mantener el orden y evitar a toda costa que se vuelvan a levantar champas de mercadería en la calle”, dice.

Ahora estructuras arquitectónicas como el mismo Palacio Nacional, el Hospital Paravida, el ByR que se encuentra a un costado de moderno mercado Hula Hula, la fachada principal de la Galería Central; el Antonio Bou, que por muchos años funcionó como funeraria; el YLUFA, una tienda de accesorios diversos, entre otros, muestran su belleza que provoca hacer una pausa en el camino para inmortalizarla en una o muchas fotografías.

Embellecimiento de inmuebles

El proyecto de revitalización de la Rubén Darío y del centro histórico en general, es una apuesta integral en la que varias instituciones suman esfuerzos; en ese sentido, el Ministerio de Cultura ha puesto manos a la obra y ya trabaja en un estudio cromático en las estructuras arquitectónicas, mismo que determinará de mejor forma el embellecimiento de los inmuebles.

De acuerdo a la cartera de cultura, el estudio fue desarrollado por técnicos especializados con el objetivo de encontrar el primer color que se colocó a los inmuebles cuando fueron construidos.

“Estamos realizando el estudio cromático en los inmuebles y de esta manera, a través de las calas, lograr descubrir cuál fue el color primario aplicado en los inmuebles. El resultado de este estudio se plasmará en un informe técnico el cual se enviará a la dirección nacional de patrimonio cultural”, explica Jorge Orellana, director de conservación de bienes culturales muebles.

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