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Universidad Tecnológica de El Salvador



Formas de gobierno ¿Qué gobierno tenemos? PDF Imprimir E-mail
Enfoques
Viernes, 27 de Enero de 2012 13:40

Juan Carlos Rodríguez
Docente Universidad Tecnológica de El Salvador

 

Unas de las más antiguas doctrinas políticas y, quizá las más antigua, es la distinción de tres formas de Gobierno ‒de uno solo, de pocos, de muchos‒ que ya Herodoto enunciara haciendo discutir en torno a ella a siete personajes persas, pero exponiendo en realidad nociones populares de sabiduría política griega.

 

Herodoto se pregunta ¿cómo podría existir un gobierno bien ordenado siendo el dominio de un solo, si éste puede hacer lo que quiere, sin rendir cuenta a nadie? El monarca tiende a convertirse en tirano. Por otro lado, el gobierno del pueblo es, por cierto, el mejor, como  todo el que intenta hacer a todos iguales, pero también tiende a degenerar y a convertirse en desenfrenada demagogia.

 

En La República, Platón colocó por encima de esta clasificación al Estado idealmente perfecto, la aristocracia o gobierno de los filósofos. La primera degeneración de la aristocracia es la timocracia, o sea, el gobierno que se funda en el honor que nace cuando los gobernantes se apropian de tierras y de propiedades. La segunda es la oligarquía, gobierno fundado en la idea de que deben  los ricos. La tercera forma es la democracia, en la cual es lícito a todo ciudadano hacer lo que desee.

 

Por último, la extrema forma de generación es la tiranía, que surge de la excesiva libertad de la democracia (República. VIII – IX). Con mayor  sistematización, en el Político: las forma de gobierno de un solo, de pocos y de  muchos, lo cuales, según sean regidos por leyes o carezcan de éstas dan lugar a la tiranía, a la aristocracia, a la oligarquía y a las dos forma de democracia, la regida por leyes o demagógicas, respectivamente.

   

Esta clasificación fue repetida por Aristóteles, sin embargo, hacia otra clasificación, según la cual las formas fundamentales serían dos: la democracia cuando gobiernan los libres y la oligarquía, cuando gobiernan los ricos y, en general, cuando los libres son muchos y los ricos pocos.

 

Montesquieu modificó la división tradicional afirmando que el gobierno puede ser republicano  (un conjunto de democracia y aristocracia), monárquica o despótico. Cada una de estas tres formas tiene un principio que la sostiene y que, por lo tanto, condiciona su conservación y su funcionamiento.

 

El gobierno popular se fundamenta en la virtud cívica y en el espíritu público del pueblo, la monarquía en el sentido de honor de la clase militar y el despotismo en el temor. A partir de la doctrina la antigua división de las formas de gobierno comenzó a perder su importancia. Montesquieu, en efecto, vio claramente que la libertad de que gozan los ciudadanos de un Estado no depende de la forma de gobierno del Estado mismo, sino de las limitaciones de los poderes garantizados por el ordenamiento del Estado.

 

La democracia y la aristocracia “no son estados libres por naturaleza. La libertad política se encuentra en los gobiernos moderados y no perdura sino cuando no hay abuso de poder… para que no se pueda abusar de poder, es necesario que, por la disposición de las cosas, el poder frente al poder. Una constitución puede ser de tal manera que ninguno se encuentre constreñido a cumplir las acciones a las que no está obligado por la ley y a no cumplir las que la ley permite” (Esprit des lois. XI).

 

La experiencia histórica del mundo moderno y del contemporáneo ha demostrado que la libertad y el bienestar de los ciudadanos no dependen de la formas de gobierno, sino de la parte que los gobiernos otorgan a los ciudadanos en la formación de la voluntad estatal y de la rapidez con la que se encuentren en situaciones de modificar y rectificar sus direcciones políticas y sus técnicas administrativas.

 

Muy bien lo planteaba Karl Popper: “Tenemos necesidad de libertad para evitar los abusos del poder del Estado, y así mismo tenemos necesidad del Estado para evitar el abuso de la libertad”.

 

Los diferentes gobiernos se han ido modificando de acuerdo a las exigencias, un gobierno no se puede gobernar solo. Ahora nuestros gobiernos tienen que responder más a los gobiernos que tienen solvencia económica que a su propio pueblo. ¿Es nuestro gobierno demagogo?

 

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