Expertas destacan importancia de que mujeres sean parte activa en la política

El tema fue discutido mediante un panel foro virtual que organizó la cátedra de género de la Utec, actividad que se da en el marco del desarrollo del Congreso internacional para la construcción de academias y sociedades equitativas.

Maybelline Rivas
La Palabra Universitaria

Sobre la participación de las mujeres en la política versó un panel foro que recientemente organizó la cátedra de género de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec), el cual es parte de las actividades enmarcadas en el Congreso internacional para la construcción de academias y sociedades equitativas, organizado en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

En dicho foro participaron como panelistas, desde Colombia, Laura Catalina Solano, comunicadora social y periodista de la Universidad Uniminuto, y estudiante activa de la maestría en comunicación de la Universidad Iberoamericana en la ciudad de México. Igualmente, Astrid Paola Romero, estudiante de relaciones internacionales con orientación en diplomacia de la Universidad Técnica Centroamericana de Honduras (UNITEC).

En esa actividad, Romero fue la encargada de abrir este foro con la historia de la mujer en la política, en la que enfatizó a la primera sufragista del mundo, Kate Sheppard, la integrante más destacada del movimiento por el sufragio femenino en Nueva Zelanda.

Romero añade que el 19 de septiembre de 1893 se aprobó en Nueva Zelanda el primer sufragio femenino, que permitía a todas las mujeres mayores de edad poder votar; sin embargo, no podían postularse para un cargo político.

“Lo trascendental de este momento, de este hito histórico, es porque después de esto las primeras elecciones de Nueva Zelanda, un 65 por ciento de la población votante eran mujeres”, agrega Romero.

También menciona que, en el año de 1894, en Australia, se considera a la mujer para votar en cámara alta, lo que lo convirtió en el segundo país en darle este derecho a la mujer; no obstante, para el año 1895, las mujeres no solo podían votar, sino que también podían ser electas para un cargo dentro del parlamento.

Después de que estos países fueran los pioneros en permitirle ejercer este derecho a las mujeres, siguieron otras naciones como lo son Finlandia, Canadá, Rusia y Uruguay, este último fue el primer país latinoamericano en hacerlo. El resto de los países poco a poco hicieron esto posible.

La experta enfatiza en que el único Estado que no permite el sufragio a la mujer es el Vaticano. “El Vaticano es considerado como un Estado, y es el único que todavía no tiene ningún tipo de participación o voz para la fémina”, dice.

Por otra parte, Laura Solano reflexionó sobre la participación de la mujer en Colombia, destacando datos importantes como el logro del derecho al voto, que se dio en el año de 1954; así como también, en el año de 1922 se presentó la ley que permitía a la mujer colombiana administrar sus bienes y, en el año de 1923, las mujeres obtuvieron el derecho a la educación en Colombia.

Solano también añade que la participación de la mujer en Colombia siempre varía, ya que cuando hay elecciones en su país la participación de la mujer puede subir o bajar, en cuanto a porcentaje.

También menciona los retos que presenta una mujer al momento de dedicarse a la política, como lo son los roles de mujer, de madre, de líder, etc., así como también el reto de logar el respeto en un entorno históricamente liderado por hombres.

Señala otro gran reto como lo es el papel de los medios de comunicación y redes sociales, en los que destaca la imagen de la mujer política. También habló sobre el reto de cumplir ciertas reglas en cuanto a cómo se ve o cómo se percibe; por ejemplo, el de vestir de una manera adecuada y el de no repetir vestuario.

“A la mujer se le ha estigmatizado un poco con el tema de la apariencia, qué tan bonita te ves, qué tan respetable te ves”, apunta.

Puntualiza que, si una mujer utiliza el mismo vestuario dos veces seguidas, se le critica y empiezan a salir comentarios como “no tiene dinero” o “no cuida de su imagen”, pero si un hombre con un cargo político utiliza el mismo traje no se le dice nada.

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