Firma electrónica permite que el comercio sea más dinámico asegura abogada

La también docente de la Utec participó como panelista en el programa de entrevistas televisivas, 33 Te Escucha.

Miguel Velásquez
La Palabra Universitaria

El tema de la firma electrónica, su uso e importancia, fue el tema de abordaje en una de las recientes emisiones del programa de entrevistas de televisión, 33 Te Escucha, en el que participó como panelista la profesional del derecho y docente de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec), Pamela Vanegas.

La jurista explica que en los tiempos actuales, la aplicación o uso de la firma electrónica se tiende a confundir con la firma autógrafa, que al igual que la electrónica está regulada en la ley.

En ese sentido, la abogada explica que aquella firma autógrafa o digitalizada es aquella que se pega, se diseña o se estampa al pie de cualquier documento. “Es decir, este tipo de firma es un trazo que nosotros podemos digitalizar con un pincel o lapicero electrónico, por medio de una imagen, y pegarla en cualquier documento, o al pie de un correo”, amplió.

Por otro lado, detalló que la firma electrónica es aquella que esta autenticada y certificada a través de un proceso legal, por medio de la unidad de firma electrónica del Ministerio de Economía, en tal sentido que goza de las mayores presunciones jurídicas en su favor con valor y eficacia probatoria plena.

“Esta firma electrónica abarca muchos aspectos más profundos, en cuanto a la protección de datos personales, comercio electrónico. Se ha creado con el fin de poder volver más dinámico el tema del comercio electrónico”, describe.

Apunta que una firma electrónica certificada es casi imposible falsificarla, esto se debe a la complejidad que requiere vulnerar un sistema informático de esa naturaleza, ya que se habla de algoritmos que han sido creados para esa firma como tal, asegura.

La abogada reconoce que la rúbrica que mayormente se utiliza en el país es la firma autógrafa, pues para su utilización no se requiere certificación de ningún tipo, por lo que se vuelve más factible su implementación en cualquier tipo de documento general en el que se requiera la misma.

“Hay un desconocimiento total de los permisos y aranceles que se tienen que pagar para una firma electrónica certificada; por lo tanto, su mayor utilización se da por parte de las instituciones públicas o personas jurídicas, es decir sociedades mercantiles”, puntualiza.

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