Isaac Herrera: el joven que a pesar de no tener sus brazos forja su profesión como psicólogo

El joven estudiante es un ejemplo digno de seguir, pues es la viva muestra de lucha, superación personal y deseos de vivir, pues después de haber perdido sus brazos en un accidente de tránsito decidió darse la oportunidad de desarrollarse y de consagrarse como un profesional en psicología.

Texto y fotos: Wilber Corpeño
La Palabra Universitaria

La edad de 12 años tenía Daniel Isaac Herrera Vásquez, cuando el destino, si se podría decir así, le jugó una mala pasada o al menos así lo pensó él en aquel momento, cuando a raíz de un accidente automovilístico perdió sus dos brazos, lo que, de entrada y tomando en cuenta su corta edad era un reto muy alto difícil de superar y que, para lograrlo, se necesitaba de mucho y de muchos.

Más de una década ha pasado desde aquel amargo día en que Daniel y su familia vivieron ese incidente que le marcó la vida, un hecho que no ha sido fácil de superar, pero que con el pasar de los años ha tenido que asimilar poco a poco y volver su rutina al curso normal.

“Al principio fue bastante difícil. Cuando uno ha perdido algunas partes del cuerpo se siente la sensación como si ahí estuvieran, pero no es así. Yo sentía la sensación de mis dos manos, pero no me las veía; fue entonces que le pregunté a mi padre por mis manos.

Es una pregunta difícil para un padre pues tuvo que decirme que había perdido mis manos en el accidente”, recuerda el joven que forja su profesión como psicólogo en las aulas de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec).

Agrega que en seguida le preguntó que, en qué momento se las volverían a poner. “Él me respondió: de ahora en adelante tu mamá y yo seremos tus manos. En ese momento no comprendí, pero cuando salí del hospital y me di cuenta que ya no podría hacer nada de lo que antes había hecho normalmente fue muy difícil”, dice el joven con evidentes muestras de nostalgia.

Isaac reconoce que pasó muchos momentos difíciles y de depresión que lo llevaron hasta al intento de quitarse la vida. “Muchas veces intenté quitarme la vida, intentaba tomar veneno pero nunca lo pude hacer… fue un proceso bastante largo, lloré mucho, del mismo modo sé que mis padres lo sufrieron mucho”, agregó.

A pesar de ello Daniel reconoce que para superar esa etapa dura tenía que empezar por retomar el curso de su vida y empezó por retomar sus estudios, los cuales supo llevar en medio de altos y bajos, pues recuerda que en su época de bachiller sufrió ciertas discriminaciones por parte de compañeros, e incluso por algunos maestros. “Creo que hay profesores que se equivocaron de profesión”, dice entre risas el joven estudiante de la Utec.

Daniel destaca que retomar sus estudios y el aprendizaje se lo agradece a su madre quien ha sido su principal apoyo. “Ella se preocupó y luchó conmigo para que aprendiera a escribir. Ella ha sido mi principal apoyo”, apunta.

Después de tanto y su propia lucha de superación, ahora Daniel es un estudiante de la licenciatura de psicología en la Utec, con la que sueña en grande, por lo que dice que al término de sus estudios no busca ser un profesional de oficina, sino que su principal anhelo es ser un conferencista motivacional, pues dice que de esa manera ayudará a muchas más personas con base en su testimonio de vida.

“A lo mejor parezca un sueño difícil, pero mi idea no es terminar mi carrera e irme a una clínica, mi sueño es ser un conferencista motivacional, impartir charlas para ayudar a mucha gente”, puntualizó el joven, quien asiste con la mejor actitud a cada una de sus clases.

     

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