Enfrentando los desafíos de la investigación universitaria

Ronald Boanerges Rivas
Estudiante de Comunicaciones

Desde siempre hablar de la formación superior acarrea consigo un sinnúmero de elementos que propician un debate en cuanto a la situación actual de la formación universitaria, uno de los más destacados, para mí, tiene que ver con la investigación, así vale la pena entonces la reflexión en la temática, específicamente en la importancia de la formación investigativa para los estudiantes del nivel superior.

Como producto de la cultura contemporánea se pierden ciertos intereses (muy fundamentales considero) que se evidencian propiamente en los actuales estudiantes (esta generación – sobre todo después del 2000) uno de ellos y lo que, según mi opinión afecta más a la situación formativa de los alumnos, es el poco – más bien invisible – interés por las preguntas existenciales y primitivas de la filosofía, cuestiones como el ¿por qué? ¿cómo? y el ¿para qué?, dejan claro como el consumismo, las tecnologías, la globalización y la influencia de las sub culturas actuales han marcado en los jovenes un evidente desinterés por las razones fundamentales, la lectura, las artes, la historia, la cultura e identidad, así como también por la ciencia y, en ella, la autoformación y el proceso de búsqueda de las verdades más escondidas.

Pero, ¿qué tiene esto que ver con la reflexión investigativa de los estudiantes universitarios en la actualidad? la respuesta es mucho, puesto que son los jóvenes el elemento principal de la academia.

Desde los génesis de la educación superior en los primeros siglos y con el surgimiento y  establecimiento de las universidades, la investigación sobrevivió entre luces y sombras, así es como se lograron asentar las universidades como instituciones facilitadoras del conocimiento cerca del siglo XII, posteriormente el esfuerzo por consolidar estilos de formación distintos que se acoplaran a las  necesidades y a los avances de la humanidad, que dejaron atrás la pedagogía de estilos filosóficos y sus rústicos métodos de enseñanza.

El surgimiento de las instituciones de educación superior marca indudablemente una nueva era, una nueva época y, sobre todo, un nuevo tiempo en los métodos de enseñanza y aprendizaje, que trae consigo un innovador inicio en las formas de obtener conocimientos que se traduciría a las actuales formas de hacer investigación.

Mas que comentar las formas o modelos de enseñanza e investigación en las universidades, quiero enfocarme en la idoneidad de las universidades como centros de investigación y, a su vez, como tanques de pensamiento e información al servicio de una sociedad. Así, reitero cómo la investigación se debería volver un dulce y honorable deber de las universidades, un compromiso por la búsqueda de la verdad, una suave obligación por amor al conocimiento, aquí  la invitación pues, a los docentes y estudiantes a ser miembros activos de los procesos de indagación que se promueve desde las diversas casas de estudio a que se valore que, hoy por hoy, al menos en la situación actual de nuestro país, desde la educación media se hacen breves ensayos de investigación que (si bien es cierto, son una pálida imagen de lo que debe ser un proceso investigativo formal), ilustran al joven desde antes de su ingreso a la educación universitaria.

Gracias a una asignatura: Seminario de investigación, herramientas como estas son tan útiles para el estudiante y tan efectivas además para determinar en él, ya sea el interés por la indagación y el conocimiento, o el desinterés por la investigación y la comodidad en lo efímero.

 

Interés por investigar

También vale la pena mencionar que mientras en las universidades se transmite cada vez más el proceso de enseñar a investigar y aprender a indagar, es evidente el desinterés de muchos gobiernos al área de investigación, que requiere equipos profesionales y multidisciplinarios, cuyos resultados de un esfuerzo colectivo podrían traducirse en grandes méritos, aportando así a los diversos sectores de la sociedad que necesitan innovar en el conocimiento.

Afortunadamente, nuestra alma máter está comprometida  con este tema y es por eso que desde cada cátedra, departamento, escuela y todas las facultades al unísono, promueven la investigación entre sus alumnos, fomentando así un espíritu innovador en los estudiantes, pero aún hay mucho por hacer y muchos campos por conquistar, aunque la Universidad Tecnológica de El Salvador está en constante actividad en materia de investigación, se resiste a descansar en esta labor, haciendo honor al compromiso agresivo y la innovación permanente que forman parte de sus valores institucionales.

Finalmente quisiera de nuevo apuntar en el poco interés de algunos estudiantes y en la falta de apoyo de los gobiernos, en varios países de la región, no solo el nuestro, por apostar a la investigación desde los centros de educación superior. Aprovechar los espacios que se abren para el aprendizaje y la búsqueda de la verdad a través de la investigación, debería ser prioridad para los estudiantes de nuestro tiempo si queremos ser elementos de transformación de la sociedad.

     

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