Félix Latzo: el salvadoreño nominado al Premio Nobel de la Paz

Plantando América es el ambicioso método que impulsó el ecologista salvadoreño hace más de 30 años, mismo que ha tenido eco en un sinfín de países en varios continentes del planeta que lo han retomado para impulsar proyectos de sensibilización, cuido y desarrollo del medio ambiente de una forma integral.

Wilber Corpeño
Fotos: Hugo Henríquez
La Palabra Universitaria

Hasta la cabina de la radio de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec) llegó el ecologista salvadoreño, Félix Latzo, nominado al Premio Nobel de la Paz en su edición de 2020, para hacer algunas reflexiones sobre la importancia de este tipo de nominaciones para el país, pero también de la importancia del cuidado al medio ambiente.

La creación del método educativo-formativo Plantando América es lo que le ha valido al compatriota gozar de un sinfín de reconocimientos y, el más reciente, la proposición hecha por varias entidades y organizaciones para que sea nominado al Premio Nobel de la Paz, en 2020.

Plantando América ha tenido un alcance de escala mundial, pues ha sido posible que sea replicada en muchos países del mundo que la han retomado para integrarla a sus procesos de formación educativa desde los primeros años de primaria.

“Para mí ha sido una sorpresa agradable y lo más importante es poder transmitir esta alegría a todo el pueblo salvadoreño que está tan necesitado de noticias positivas, y el mundo que también está deseando escuchar cosas buenas sobre nuestro país”, apuntó el ecologista.

Resaltó la importancia que deben tomar las autoridades en cuanto a la atención necesaria al tema medio ambiental, que debe abordarse inicialmente por atender la necesidad inminente de reforestación.

Latzo asegura que la problemática ambiental que en los tiempos actuales está viviendo el mundo la vio venir desde la década de los años ochenta, pues desde aquellos años empezó a insistir, especialmente a las autoridades salvadoreños, en la urgencia de implementar proyectos de reforestación.

Dice que ese escenario en el que, al parecer, los gobiernos no ponían su atención fue lo que le impulsó a la creación de estrategias integrales que permitieran de manera fácil y creativa una posible reforestación en las distintas regiones de Latinoamérica, a la que llamó Plantando América.

Esta estrategia fue fundada hace más de 30 años por Latzo en una universidad de Estados Unidos y consiste en enseñar a los niños a trabajar en equipo, sensibilizar y concientizar sobre el cuidado y la preservación de la naturaleza.

Para Félix Latzo, Plantando América es el resultado de su inquietud al ver el gigantesco divorcio entre los seres humanos y la naturaleza, pues el programa consiste en seleccionar a niñas y niños de un área determinada con el objetivo que éstos planten árboles y luego desarrollen los pasos del método de educación ambiental que se basa en una secuencia fotográfica de ellos con los árboles, y en cada “cumpleaños” del arbolito, procedan a tomar una nueva fotografía hasta finalmente registrar el crecimiento de ambos en un período de 3 años.

Latzo considera importante resaltar el hecho que la presentación de un método educativo creado por un salvadoreño se pueda implementar en muchos países, incluyendo El Salvador, y a partir de este año será impulsado en el Estado de Catar.

 

Sobre la nominación

El ecologista explicó que los que pueden hacer posible una nominación a un Premio Nobel de la Paz son presidentes de la república, presidentes de asambleas legislativas, ex ganadores del mismo premio, instituciones académicas de primer orden en el mundo, miembros activos y antiguos del Comité Nobel Noruego y ex asesores del Instituto Nobel Noruego, entre otros.

“En nuestro caso es nuestro Presidente de la República y las entidades que están apoyando. También pedirán apoyo personajes que ya se han acreditado esa distinción como Rigoberta Menchú, de Guatemala, y el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia”, dijo el ecologista.

Las cartas de invitación para las propuestas se envían en septiembre de cada año y deben presentarse a más tardar el 1 de febrero. Las que se envían después de esa fecha se acumulan para el siguiente año.

Entre febrero y marzo se saca una lista corta evaluando el trabajo de los candidatos y entre marzo y agosto se revisa por asesores. Los ganadores se eligen en octubre y son premiados en diciembre.

     

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