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Embajadores de la cultura visitaron parque arqueológico San Andrés




Los niños, que son parte del proyecto que impulsa la escuela de antropología de la Utec, se adentraron en el saber histórico del asentamiento maya en donde vivían gobernantes, artesanos, militares, sacerdotes, comerciantes, agricultores, entre otros que formaban parte de la sociedad de la época.

Texto: Wilber Corpeño

Fotos: Alexander Morales

La Palabra Universitaria

Hasta el sitio arqueológico San Andrés que se encuentra en el valle de Zapotitán, al norte del departamento de La Libertad, se trasladó el grupo de estudiantes de primaria que son parte del proyecto de proyección social Embajadores de la Cultura, impulsado por la escuela de antropología de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec).

El objetivo esta vez fue que los embajadores recorrieran y conocieran las instalaciones del centro de divulgación histórica-cultural donde habitó una ciudad maya que controlaba los asentamientos más pequeños en el valle.

De acuerdo a representantes de la escuela de antropología, este tipo de actividad obedecen al desarrollo del tercer año del proyecto Embajadores de la Cultura, mismo que tiene el objetivo de promover la identidad nacional y fomentar el respeto al patrimonio cultural.

El proyecto involucra a unos 60 niños provenientes de diversos centros de educación básica del sector público, radicados en San Salvador, como la escuela Nicolás J. Bran, Joaquín Rodezno, Capitán General Gerardo Barrios y República Dominicana.

Las explicaciones sobre aquel lugar estuvieron a cargo del arqueólogo y académico de la Utec, Marlon Escamilla, quien por medio de una jornada expositiva-demostrativa y lúdica logró que los niños conocieran con detalle las instalaciones de la antigua ciudad maya.

Dinámico, entretenido y productivo fue el recorrido que dirigió el arqueólogo Escamilla, quien explicó a los niños cada detalle de aquellas instalaciones en las que en su momento vivían gobernantes, artesanos, militares, sacerdotes, comerciantes, agricultores y muchas otras personas que formaban parte de la sociedad maya de esa época.

El sitio comprende una acrópolis, que es una plaza elevada con pirámides y casas de habitación en la parte superior, también hay una gran plaza en el lado norte donde se ubican otras pirámides, incluyendo una en forma de campana; es posible que en este lugar hubiera un mercado donde se llevaba a cabo intercambio de bienes.

Ávidos se mostraron los Embajadores de la Cultura a cada detalle que Escamilla explicaba sobre San Andrés, del cual dijo que, en los alrededores, en chozas pequeñas, vivían los agricultores quienes cosechaban los productos principales, como maíz, frijol y pipián.

En el sitio arqueológico San Andrés todos los edificios estaban construidos en bloques de adobe, excepto dos estructuras que estaban construidas con bloques de toba volcánica, conocida localmente como talpetate.

La ocupación principal de del sitio fue durante el Clásico tardío, entre 650 y 900 después de Cristo, período de apogeo de la civilización maya. Después que habitaron los mayas en San Andrés llegaron grupos pipiles que vivieron por corto tiempo en la acrópolis, de acuerdo a los registros históricos.

 

 


Post date: 2019-08-10 00:11:57
Post date GMT: 2019-08-10 00:11:57
Post modified date: 2019-08-10 00:12:39