Con aplausos y demostraciones artístico-culturales fue recibido el papa Francisco en Panamá

Cientos de personas se concentraron en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, localizado a unos 21 kilómetros de la ciudad de Panamá, tramo en el que se desplazó a bordo de un vehículo, desde donde saludó a la multitud que formó una enorme cadena humana para ver pasar al sumo pontífice.   

Desde Panamá
Texto y fotos: Ronald Boanerges Rivas Ventura
La Palabra Universitaria

A la terminal aérea Tocumen, en Panamá, llegó el papa Francisco después de un largo viaje de 12 horas, para compartir con miles de jóvenes que se han dado cita a la ciudad costero-caribeña de Colón, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud 2019.

En una sencilla ceremonia, en la que no hubo discursos, la Banda Republicana ejecutó la Marcha Pontificia y el himno nacional de la República de Panamá; se presentaron los integrantes de las delegaciones y se tomó la foto oficial, momento que disfrutó y deleitó al máximo pontífice de la iglesia católica.

Entre las autoridades eclesiásticas presentes estuvo el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano; el Nuncio Apostólico en Panamá, monseñor Adamczyk Miroslaw; el cardenal José Luis Lacunza, el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, entre otros.

El Papa Francisco, con toda su sencillez, dejó de lado el protocolo y se dio tiempo para saludar a muchos de los asistentes y bendecir algunos niños.

Al término de la ceremonia el Papa, junto con monseñor Ulloa, subió a un auto cerrado que lo conduciría hasta un lugar determinado en el que lo esperaba el Papamovil, que lo condujo hasta la Nunciatura Apostólica.

 

El Papa se reunió con obispos de Centroamérica  

Su itinerario contempló, además de la reunión con las autoridades de Estado del país canalero, una junta especial con los obispos de la región que forman parte del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC), un organismo de comunión y participación, que según dijo el máximo jerarca de la iglesia católica, ha dado y sigue dando abundantes frutos.

Destacó que el SEDAC es un espacio de comunión, de discernimiento y de compromiso que nutre, revitaliza y enriquece a las iglesias de la región.

Indicó cómo el futuro de América Central y de cualquier región en el mundo pasa necesariamente por la lucidez y capacidad que se tenga para ampliar la mirada, unir esfuerzos en un trabajo paciente y generoso de escucha, comprensión, dedicación y entrega, y poder así discernir los horizontes nuevos a los que el Espíritu está llevando a los feligreses.

“En 75 años, desde su fundación, el SEDAC se ha esforzado por compartir las alegrías y tristezas, las luchas y esperanzas de los pueblos de Centroamérica, cuya historia se entrelazó y forjó con la historia de vuestra gente”, dijo el Papa, al tiempo que agregó, “muchos hombres y mujeres, sacerdotes, consagrados, consagradas y laicos, han ofrecido su vida hasta derramar su sangre por mantener viva la voz profética de la Iglesia frente a la injusticia, el empobrecimiento de tantas personas y el abuso de poder.

Ellos nos recuerdan que quien de verdad quiera dar gloria a Dios con su vida, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia, y esto, no como limosna sino como vocación”, apuntó el pontífice.

Puntualizó que entre esos frutos proféticos de la Iglesia en Centroamérica le da gusto destacar la figura de san Óscar Romero, “a quien tuve el privilegio de canonizar recientemente en el contexto del Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes. Su vida y enseñanza son fuente constante de inspiración para nuestras iglesias y, de modo particular, para nosotros obispos”, dijo.

     

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