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Rebeca Ganuza: una mujer 4x4 que no le teme a las adversidades




Ella es una mujer nacida en el campo con una visión imparable, a sus 46 años de edad los oficios domésticos los maneja a la perfección; desde cocer el maíz, echar las tortillas, hasta programar en un sistema informático, ya que académicamente es una ingeniera en sistemas graduada de la Utec.  

Texto y fotos: Emeli Santamaría

Estudiante de Comunicaciones

Rebeca Dolores Ganuza de Ramírez, nacida en el departamento de Ahuachapán, creció en un seno familiar junto a dos hermanos más, siendo ella la mayor; hija de doña Clementina Aguirre de Ganuza, quién siempre fue la fuerte de la familia y don Atilio Ganuza, un pequeño agricultor entregado a su hogar.

Ganuza, que actualmente es la jefa del registro informático en administración académica de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec), relata que su educación básica fue una bendición de Dios, aunque resalta que quizá no contó con las competencias que había en San Salvador ya que, en la escuelita del cantón, solo había sexto grado; sin embargo, siempre fue una estudiante destacada.

“Yo admiraba a las cajeras del Banco de Fomento Agropecuario ya que mis padres hacían trámites ahí y me llevaban, yo quería ser como ellas y, gracias a Dios, me permitió llegar más lejos”, aseguró con un tono de felicidad.

Ganuza no estudió kínder porque no había en su comunidad; pero, su padre se dedicó a enseñarle matemática, principalmente. “Mi papá tenía una capacidad increíble para las matemáticas, a pesar de sólo haber estudiado hasta segundo grado, en aquel entonces, él aprendió hasta a medir terrenos”, recordó.

“Los números son claves para cualquier cosa, así nos enseñó nuestro padre”, aclaró, al tiempo que recordó que en sus tiempos de estudio en el nivel de tercer ciclo su madre siempre la apoyó; sin embargo, la inscripción en una de las escuelas del municipio fue una historia para recordar, asegura.

“Ya no había cupo para estudiar séptimo grado, mi madre salió decepcionada de aquel centro educativo, pero de repente una profesora le pidió mis notas y, al verlas, le dijo: no importa que esa niña me la siente en la cabeza, pero se queda”, narra entre risas asegurando que lo que siempre le ayudó fue su rendimiento académico.

Sin embargo, la escuela estaba a más de 8 kilómetros y solo había dos opciones, caminar o quedarse con un familiar, ella optó por la segunda opción; pero, relata entre suspiros que, “cuando uno nunca se ha retirado de la casa eso es feo, yo tenía apenas 12 años y toda la semana decidí quedarme allá, había que irse lunes, ya que el único horario era por la tarde y el viernes mi padre nos iba a traer en un tractor o, en algunos casos, hasta a caballo para estar desde ese día en casa”, dice entre risas.

“Cuando mis hermanos estuvieron en la misma situación, que había que salir hasta el municipio para estudiar, ya no quisimos ser carga para esa familia y optamos por caminar los 8 kilómetros de ida y muchas veces de regreso”, aseguró.

Ganuza siempre tuvo claras sus metas, gracias a su padre le apasionaban los números y en bachillerato se le dio la oportunidad de combinar la matemática junto a la informática, pese a que en aquellos años esa ciencia no estaba desarrollada, pero que ella sabía que en un futuro sería la mejor opción.

La universidad fue un reto más, ya que su padre quería que ella trabajara en lugar de estudiar. “Lo complací y fui a un banco a hacerme exámenes para laborar ahí, yo sé que mi padre si quería que yo estudiara, pero en realidad no quería soltarme a la capital”, dijo entre medio de un suspiro.

“Mi mamá me apoyaba en todo y siempre nos decía: yo no quiero que se queden ahumadas como yo me he quedado. Para mí ella es una mujer muy valiente, mi padre perdió la vista y ella asumió todas las responsabilidades y el trabajo en el campo nunca termina”.

“Una tía nos dice que nosotras somos (con mi hermana) mujeres 4x4 y ella lo define porque académicamente nos hemos desarrollado, ya que gracias a Dios las dos somos profesionales; pero, también a nivel del hogar no hay nadie quien nos detenga, desde cocer el maíz hasta echar las tortillas”, exclamó entre risas.

Actualmente, Ganuza lleva 24 años de trabajo dentro de la Utec. Cuando ella estaba estudiando la carrera de ingeniería en sistemas se le dio la oportunidad de realizar sus horas sociales en el único laboratorio que para ese entonces tenía la universidad, iniciando como instructora, los académicos vieron su potencial y la hicieron parte de su equipo laboral.

Ahora ella ocupa el cargo de jefa de registro informático, es quién tiene acceso a todos los expedientes, equivalencias, planes de estudio, todo lo relacionado a notas y prórrogas autorizadas dentro de la universidad.

“Yo trabajo siempre con un compromiso y es ayudar siempre hasta donde se me sea posible, ya que soy un enlace directo con la dirección de informática y con todas las escuelas de la universidad, porque la unidad es de servicio, ya sea interno y externo para los estudiantes presenciales y virtuales”, puntualizó la profesional formada en las aulas de la Utec.

 

 


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