Presentaron estudio que muestra historia del VIH en El Salvador

El estudio, que ha sido impulsado por la vicerrectoría de investigación y proyección social de la Utec muestra, entre otras cosas, que los centros hospitalarios dan una mejor cobertura a los casos, que hay un sistema de vigilancia más efectivo y con ayuda de la sociedad civil están siendo evaluados.

Wilber Corpeño
Fotos: Griselda Rivera-Hugo Henríquez
La Palabra Universitaria

Historia del VIH en El Salvador y calidad de vida en las personas adultas viviendo positivas al VIH, es el título del más reciente estudio que presentó la vicerrectoría de investigación y proyección social de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec).

Con la investigación, que fue realizada por los investigadores, Ana Sandra Aguilar de Mendoza, Rolando Alberto Alas Ramírez y el médico infectólogo, Jorge Alberto Panameño, la Utec documenta la historia del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) en el país, así como los aportes de varias organizaciones no gubernamentales en respuesta nacional para mejorar la calidad de vida y garantizar los derechos de las personas seropositivas.

En ese sentido, el equipo investigador explicó que el estudio se realizó en dos fases que comprenden el abordaje del trabajo de las ONG como contraparte a la respuesta nacional de la sociedad civil ante la situación de salud en las personas seropositivas, en sus inicios antes del año 2000 y después de éste. “La segunda fase comprendió la construcción de la medición de la calidad de vida orientada a abordar los factores sociales e interpersonales que puedan incidir en la calidad de vida a través de la medición de bienestar de la persona y que están relacionados con la adherencia al tratamiento”, explicó la investigadora de la Utec, Ana Sandra Aguilar.

Entre otras cosas, el estudio muestra importantes hallazgos dirigidos a que los centros hospitalarios dan una mejor cobertura a los casos, hay un sistema de vigilancia más efectivo y, con ayuda de la sociedad civil, están siendo evaluados. No obstante, los pequeños espacios asignados para atenderlos permiten que las personas que acuden a recibir los servicios en los centros hospitalarios incomoden al usuario que llega por su tratamiento de medicamentos antiretrovirales (ARV).

Del mismo modo, el estudio muestra que el Sistema de Monitoreo, Evaluación y Vigilancia Epidemiológica del VIH (Sumeve) que integra a toda la información, tanto del Estado como de la sociedad civil, ha facilitado la toma de decisiones a corto plazo.

Los investigadores también resaltan que la acción de la terapia ARV aumentó la duración del ciclo de vida en las personas seropositivas. La percepción de la carga viral facilita la toma de decisión en cuanto a practicar un estilo de prácticas sexuales con protección o sin ella y el uso del condón para protección de reinfecciones se encuentra arriba del 66 por ciento, sin embargo, el 34 por ciento se resiste a usarlo.

El documento también muestra que el uso de métodos de planificación familiar que regulen la procreación en este estado de salud aún es un reto; en los grupos de las mujeres y los hombres que están en el segmento de edad de 18 a 38 años, que es el período más importante para procrear, menos del 20 por ciento planifican. Ello implica que la posibilidad de aumentar los riesgos en la natalidad de nuevos miembros en la familia y sus consecuencias económicas, sociales, psicológicas y epidemiológicas tiene mucha probabilidad de impactar en la calidad de vida de las personas seropositivas.

Los investigadores plantean algunas recomendaciones orientadas hacia todas las organizaciones que trabajan con personas seropositivas, entre ellas apuntan la necesidad de rediseñar el programa de terapia grupal que actualmente se desarrolla, focalizando el desarrollo de afrontamientos cognitivo-conductuales, la autoestima, la prevención de ansiedad y depresión, el manejo de la ira, la búsqueda de una red de apoyo social, el fortalecimiento de las habilidades sociales para mejorar sus entornos próximos.

Entre otras cosas, el equipo investigador recomienda trabajar la adherencia terapéutica desde el enfoque de resiliencia para buscar las capacidades y empoderarlas, a fin de obtener una mejor calidad de vida.

     

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