Avances arqueológicos de Cihuatán son presentados en la Utec

Los resultados se presentan en el marco del 86 aniversario del descubrimiento del referido sitio arqueológico.

Fernando Gutiérrez / Jacqueline García.
Fotos: Armando Coto
La Palabra Universitaria

 

La Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) junto con la Fundación Nacional de Arqueología (FUNDAR) presentaron los resultados preliminares de las excavaciones realizadas en el sitio arqueológico de Cihuatán.

Estos hallazgos se presentaron en el marco de la conmemoración del 86 aniversario del descubrimiento de la pirámide principal, donde se expusieron los primeros vestigios de infraestructura de esta joya monumental.

Entre los asentamientos indígenas más importantes se pueden encontrar innumerables sitios arqueológicos con una enorme riqueza ancestral y cuya historia permite remontar a sus visitantes hacia épocas antiguas; entre los más importantes está el sitio arqueológico de Cihuatán, ubicado en el municipio de Aguilares, al norte de San Salvador, considerado uno de los primeros en ser investigados en el país.

Desde su descubrimiento en 1929 se han realizados diversos estudios en torno a esta importante estructura precolombina, que han llevado a múltiples excavaciones y reconstrucciones de lo que un día fue una de las más grandes metrópolis de la cultura maya-pipil.

Dicha investigación también estuvo dirigida por la Secretaria de Cultura de la Presidencia (SECULTURA) y contó con la participación de Paul Amaroli, experto en arqueología y quien actualmente funge como arqueólogo director de FUNDAR.

amaroliAmaroli ha realizado importantes investigaciones en el área cultural de El Salvador y actualmente se encuentra trabajando en el estudio del sitio arqueológico de Cihuatán.

Según el estudio, desde 2013 se han realizado tareas de excavación y reconstrucción de las escalinatas de la también conocida, pirámide P-7, que han revelado hallazgos importantes como la presencia de cal de concha, dos canchas de juego de pelota y lo que parece ser restos de osamentas humanas que, según Amaroli, eran utilizados en sacrificios humanos como culto u ofrenda a los dioses.

Otro dato importante es la gran extensión con la que cuenta dicho asentamiento precolombino, que lo ha llevado a ser el mayor sitio arqueológico del país con una extensión de 460 manzanas cuadradas de terreno.

Sin embargo Amaroli muestra su expectación ante los 13 metros que adornan la altura de la P-7 y las escalinatas que dicha estructura posee. Cabe agregar que constituyen uno de los trabajos de ingeniería más avanzados de la época debido a su perfecta ubicación y delicadeza del trabajo, dijo.

Para Amaroli lo que hace interesante a la pirámide P-7 es su legado cultural y su aporte a la arqueología, ya que este icono fue el inicio arqueológico no solo en El Salvador sino en el resto de Centro América.

     

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