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José María Tojeira: a monseñor Romero lo envió Dios a El Salvador para ser, como Jesús, testigo de la verdad




Ante la presencia de miles de feligreses el sacerdote jesuita dirigió un mensaje colmado de reflexión y apego a la realidad social, durante la homilía que ofreció en la Plaza Gerardo Barrios, horas antes de que el papa Francisco canonizará a san Óscar Arnulfo Romero, en la Plaza de San Pedro, en Roma, Italia.

Edna Orellana
Fotos: Antonio Herrera Palacios

Con un mensaje claramente inspirado en San Romero, el padre jesuita José María Tojeira se dirigió a los miles de feligreses que se congregaron en la Plaza Barrios, con motivo de la canonización del obispo y mártir salvadoreño quien fuera asesinado en 24 de marzo de 1980.

“Hoy podemos afirmar que a monseñor Romero lo envió Dios a El Salvador para ser, como Jesús, testigo de la verdad”, dijo Tojeira, palabras que tocaron el sentir de la feligresía salvadoreña que se hizo presente en ese lugar que representa para la iglesia un contraste entre la muerte y la santidad de Óscar Arnulfo Romero.

Según Tojeira, la santidad de este obispo y mártir da la esperanza a la iglesia católica de que tanta sangre de víctimas inocentes se convierta en el cimiento y en la base de un El Salvador construido sobre el respeto y la dignidad de todos, especialmente de los más sencillos y humildes.

El sacerdote jesuita reconoció la empatía que san Romero sentía por los pobres. “Su vida fue testimonio del amor preferencial de Dios a los más pobres, al luchar con ellos pacífica y proféticamente, en favor de sus derechos”, reflexionó Tojeira.

El religioso de origen español destacó el especial interés y cercanía amorosa que monseñor Romero mostró hacia los más desprotegidos, junto con su fe en el Señor Jesús, la que le llevó a ser profeta de justicia. Voz de los sin voz, sin más poder que la fuerza de la conciencia, sin más ley que la del amor al prójimo y sin más patrón que el Divino Salvador.

“Su única arma era la Palabra, monseñor Romero, nuestro san Romero, con esa palabra beligerante y defensora del oprimido, hacía retorcerse de rabia a quienes mataban a los pobres, a quienes perseguían sus organizaciones o amenazaban de muerte a toda persona que mostrara deseos firmes de justicia social”, apuntó.

Enfatizó que mientras las argucias y mentiras de quienes le insultaban y agraviaban van quedando como telarañas en los rincones olvidados de la historia, él se ha vuelto el salvadoreño más universal.

“Los Pilatos, los Herodes y los Caifás que asesinaron a Jesús son ahora mero recuerdo de personas oscuras, débiles y condenadas a la insignificancia histórica. Lo mismo pasa con quienes mataron a Romero. Mientras ellos, los asesinos, pasan a las páginas oscuras de la ignominia y el olvido, él brilla como defensor de los derechos de los humildes, como voz cada vez más potente que nos invita a defender la vida y la dignidad de todos y todas. Y no solo en El Salvador, sino en todo el mundo”, fueron las rígidas palabras que José María Tojeira dirigió a la multitud que se dio cita a la emblemática Plaza Cívica en el Centro Histórico de la capital salvadoreña.

Post date: 2018-10-20 00:14:16
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