San Sebastián: telares que encierran una cultura sobre tejidos

En la tierra de los batanecos, bajo un cielo nublado y una suave brisa, se lució la hamaca más grande del país; los manguillos fueron sujetados en los postes del tendido eléctrico, recorriendo toda una cuadra de belleza y esplendor en el festival de la hamaca.

Texto y fotos: Emeli Santamaría
La Palabra Universitaria

Los telares artesanales son el principal patrimonio cultural del municipio de San Sebastián, del departamento de San Vicente. Sus artesanos se dedican a la elaboración de manteles para mesa, tortilleros, colchas o cubrecamas, morrales, prendas para vestir y sus famosas hamacas, tejidas con diversidad hilos de sedalina o sintéticos, formando vistosos diseños de múltiples colores.

El pasado sábado 22 y domingo 23 de septiembre de 2018, las calles céntricas del municipio se llenaron de esplendor en la celebración del festival de la hamaca. Bandas de paz en representación de las diferentes comunidades engalanaron el desfile en el que turistas locales y extranjeros se dieron cita en la tan colorida celebración.

Algunos artesanos sacaron sus telares a las calles para que los visitantes pudieran apreciar el trabajo que realizan para ganarse el sustento diario y mantener viva la tradición más ancestral de tejer, utilizando principalmente sus manos y pies. Este es un festival muy atractivo para turistas y residentes porque permite identificar a los artesanos con pequeñas demostraciones, enfatizó Finita de González, alcaldesa municipal.

Son alrededor de seis años en los que consecutivamente se ha realizado este festival y el año pasado obtuvieron el título de la hamaca más grande del país con una extensión de 60 varas; sin embargo, para este año sus artesanos se retaron sobrepasar esas medidas y elaboraron una hamaca de 100 varas, solo en tela y, 130, si se incluye los manguillos o soportes, abarcando de esquina a esquina toda una cuadra que suele tener entre 100 y 150 metros.  “Gracias a nuestros artesanos batanecos tenemos esta hamaca”, dijo Marcos Mejía, jefe de proyección social.

Toda la coordinación para la elaboración de la gran hamaca estuvo a cargo de Roxana Barahona, dueña del telar, quien detalla que una hamaca personal tiene la longitud de tres o cuatro varas y, 5 varas, la familiar. “La urdida la hace una persona, llevarla al telar es trabajo de 5 y el que la teje es uno solo”, aseguró.

Los asistentes al lugar disfrutaron de diversas participaciones artísticas mientras saboreaban una deliciosa carne asada, o un exquisito ceviche, ya que se complació el paladar de todos sus visitantes con una variedad de platillos típicos.

San Sebastián es uno de los municipios integrados al movimiento “Un pueblo, un producto”, ejecutado por CONAMYPE, siendo una estrategia de desarrollo económico territorial para mejorar la calidad de vida de la población mediante la utilización de los recursos locales y el fortalecimiento del recurso humano, promoviendo este tipo de actividades para hacer visible el trabajo de artesanos y alcanzar mayores ventas.

Cualquier día del año, los habitantes con el gentilicio de batanecos, les esperan para mostrar su majestuoso trabajo en los telares artesanales a quiénes el visitante encuentra con las manos jalando una “garrucha” y los pies en las “palancas” del telar para sumergirlos en toda una cultura llena de colorido y belleza patrimonial que se hace sonar con el “tac, tac, tac, tac” de una lanzadera de madera que golpea los extremos del telar mientras se elaboran diversas prendas textiles.

     

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