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Filander: legado de cariño, humildad y ejemplo de lucha




El que hasta la mañana del 12 de julio de 2018 fue el conserje más querido y mimado por estudiantes y docentes de la escuela de idiomas, falleció ese día yéndose con sueños e ilusiones enfocados en su formación y crecimiento profesional, entre ellos su anhelo por compartir conocimientos como docente del idioma inglés.

Wilber Corpeño-Edna Orellana

La Palabra Universitaria

Atento, disciplinado, obediente, optimista, servicial, entregado a su trabajo pero sobre todo, con un alma noble,  eran  características de Filander Amibael Jovel Aguilera, quien hasta el mediodía del 12 de julio de 2018 se desempeñó como conserje en la escuela de idiomas de la Utec, y que su repentino fallecimiento ha tocado a todos los que en esa institución académica guardaban cariño especial para él.

Hace tres años, en julio de 2015, Filander que ya había egresado y concluido el proceso de preespecialidad en su carrera, concedió una entrevista a La Palabra Universitaria, donde expresó sus más grandes sueños para su futuro, entre ellos el más inmediato, aprobar los exámenes que exigen los reglamentos nacionales e internacionales para recibir su título de licenciado en idioma inglés.

En esa entrevista, el apasionado conserje que brindó sus servicios en esa función durante 10 años en las oficinas y aulas de la Utec, habló con el entusiasmo que lo caracterizaba  sobre sus vivencias en el desarrollo de su carrera, sus limitantes y sus aspiraciones profesionales a corto y mediano plazo.

Mientras conversaba con LPU y con una mirada que reflejaba una desmedida ilusión, comentó que su aspiración por continuar con sus estudios universitarios siempre estuvo en su mente desde que llegó a trabajar como ordenanza a la Utec, solo que en un primer momento su inclinación fue por una carrera relacionada a la administración de empresas, ya que él se graduó de bachillerato en contaduría.

Pero en la medida que fueron pasando los días y le tocaba asistir las necesidades de los docentes de la escuela de idiomas, se fue dando cuenta de la belleza que envuelve el habla anglosajona. “Quizá todo empezó en son de bromas, ya que los docentes cuando me pedían determinados equipos lo hacían en inglés y no les entendía para nada, eso fue lo que me empezó a enamorar de esta carrera, ya que empecé a asumir como un reto el entender lo que me solicitaban”, recordó Filander en aquella entrevista que concedió entre sonrisas en una de las mesas de la biblioteca de idiomas, sonrisas que solo los buenos recuerdos causan.

Recordó también que un docente le hizo otra broma diciéndole que para trabajar en esa escuela debía saber hablar inglés como requisito. “Ese fue el impulso que necesitaba para tomar la decisión de inscribirme como un alumno más de la licenciatura en idioma inglés, iniciando en el interciclo 03-2008”, explicó el profesional que ya había concluido su proceso de preespecialidad de la licenciatura en idioma inglés.

Después de haber aprobado la totalidad de las asignaturas que comprendía su carrera, Filander guardó en su mente bonitas vivencias durante su proceso de formación y, como todo estudiante que estaba a punto de recibir su título de licenciado, también tenía grandes aspiraciones y sueños por cumplir como profesional.

Recordó que, a lo largo de los años durante su proceso de formación, logró ganarse la confianza de los docentes quienes en ningún momento dejaron de motivarlo y ponerlo ante los demás jóvenes como ejemplo de superación personal. “Agradezco mucho a maestros como Florcita de Minero, Miguel Ostorga y Carolina Pinto, quienes día a día tenían una bonita frase que me motivaba a seguir adelante”, comentó con gesto de profundo agradecimiento.

Explicó que casi la totalidad de sus estudios fue costeada con su propio esfuerzo, pero no dejó de agradecer a la Utec que siempre le garantizó empleo para poder seguir adelante. En ese vaivén académico Filander tuvo que pasar duras pruebas económicas ya que en momentos había dificultad para poder juntar la totalidad de las mensualidades.

Eso nunca me detuvo, luché, trabajé y me desvelé por conseguir mi objetivo, gracias a la ayuda de Dios y de algunos compañeros logré terminar”, destacó.

Cuando egresó, no tenía la totalidad que se debía cancelar para inscribirse al proceso de pre especialidad, pero gracias a la iniciativa de Adriana Baires, quien en su momento fue asistente administrativa de la escuela de idiomas, pudo iniciar con su proceso ya que ella emprendió una colecta entre compañeros docentes para ayudar a reunir el dinero.

“Yo solo tenía como 60 dólares, era poco, pero Adrianita emprendió la colecta en las aulas para ayudarme, gracias a Dios lo pudieron recoger. Debo agradecer también al ingeniero Adolfo Araujo, quien en el resto del proceso logró ayudarme gestionándome la media beca para concluir la pre especialidad”, apuntaba Filander.

Filander falleció con su anhelo de poder aprobar el examen TOEFL que mide la capacidad de utilizar y de entender inglés a nivel universitario. Su gran objetivo era aprobarlo con más de 5.1, ya que es la nota que hace posible que el profesional reciba de una sola vez el escalafón que permite poder ejercer la docencia en todos los niveles.

Por su parte, toda la comunidad Utec ha evidenciado el profundo dolor por la pérdida de “Filan”, como cariñosamente lo llamaban. Docentes de todas las escuelas de esta institución se han pronunciado ante su fallecimiento, así como estudiantes de la escuela de idiomas quienes le tomaron el cariño sincero que se le procura a un amigo en virtud de la bondad y espíritu de servicio que Filander ofrecía a todos desinteresadamente.

“Perdimos a un amigo, compañero, maestro, a una persona que no le podías pagar con nada lo que hacía por ti, esta persona será recordada por siempre en nuestros corazones, Dios te cuide querido Fil”, son palabras que un estudiante de la escuela de idiomas dedicó a Filander en sus redes sociales.

De la misma manera, sus compañeros de labores, manifiestan que lo recordarán por su nobleza y por el buen elemento que representaba como jugador de fútbol en las horas de descanso.

El deporte pierde a un gran jugador. Los que jugamos contigo y contra ti, estamos de luto y lamentamos tu pérdida irreparable. Dios quiso llevarte hoy. Los que formamos el torneo Amigos de Mantenimiento no te decimos adiós, sino hasta luego.

Descansa en paz, escribió en redes sociales Víctor Hernández, colaborador en el área de mantenimiento de la Utec.

Filander falleció con el anhelo de desarrollarse a plenitud como profesional y seguir sirviendo a la familia Utec. “Como deseo poder vestir esa bonita camisa ocre, ese es uno de mis grandes sueños”, concluyó con el evidente anhelo en su mirada y con el tono suave de su voz, en aquella entrevista del 2015.

 

 

 


Post date: 2018-07-13 23:20:50
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