Imparten conferencia sobre cosmovisión de pueblos originarios de Ecuador y El Salvador

La actividad fue organizada de manera conjunta entre la cátedra indígena náhuat de la Utec y la embajada del país suramericano y se dio en el marco de la celebración del solsticio de verano.

Texto y fotos: Wilber Corpeño
La Palabra Universitaria

Un grupo de líderes espirituales del pueblo Saraguro, de Ecuador, y representantes de la embajada de ese país, participaron de un ceremonial para celebrar el solsticio de verano en uno de los auditorios de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec).

El solsticio es un fenómeno astronómico que trae el día más largo y la noche más corta para la mayoría de habitantes del hemisferio norte.

Durante la actividad, que fue organizada por la cátedra indígena náhuat de la facultad de ciencias sociales, además de contar con la ceremonia indígena que fue dirigida por los líderes de los pueblos originarios, se contó con charlas magistrales enfocadas en la temática de la importancia del solsticio de verano y lo que representa ese fenómeno para las poblaciones ecuatorianas.

El director de la escuela de idiomas, Wilfredo Marroquín, acuñó que la celebración del acontecimiento astronómico va más allá de una mera señal marcada en el calendario y tiene que ver con ese armónico y elegante baile que el planeta Tierra mantiene con el Sol.

“Por ello en la Utec consideramos que una casa de estudios que en sus planes de acción no advierta estos temas y acontecimientos y los socialice de manera responsable y sistemática, quedaría en deuda con su estudiantado”, advirtió.

En ese sentido la actividad se desarrolló con la principal finalidad de celebrar la luz, la naturaleza, revalorizar esa corona de flores que al observarla se puede encontrar en ella el equilibrio.

“Tratamos de estimular nuestros sentidos, para explorar la naturaleza que nos rodea y prestar atención a los paisajes, los colores, los sonidos, los sabores, los árboles y las sensaciones al tacto que nos genera el cosmos con su máximo esplendor”, agregó Marroquín.

El solsticio de verano tiene lugar cuando la Tierra alcanza el punto de su órbita en el que, debido a la inclinación del eje del planeta, el Polo Norte se encuentra más cerca del Sol.

Este año, ese momento se dio a las 6:07 de la mañana, hora del este de Estados Unidos, del día 21 de junio. Visto desde la Tierra, el Sol apareció más al norte que nunca con respecto las estrellas; al mediodía, los habitantes del trópico de Cáncer, situado a 23.5 grados al norte del Ecuador, lo vieron pasar exactamente a 90 grados por encima de su cabeza.

Según explican los astrónomos, cuando el solsticio de verano se acerca, el ángulo del Sol con respecto al Ecuador terrestre cambia lentamente tanto que, a lo largo de unos 10 días, es difícil percibir la transición sin la ayuda de instrumentos especializados. De ahí viene el término solsticio que significa “quietud solar”.

     

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