Reflexiones y remembranzas exponen autoridades de Utec en celebración de 37 aniversario

El vicepresidente, Reynaldo López Nuila y, el rector Nelson Zárate, encabezaron la celebración que reunió a cientos de académicos y personal administrativo para compartir un momento ameno, lleno de recuerdos y mensajes emotivos.

Wilber Corpeño
Fotos: Alexander Morales
La Palabra Universitaria

Reflexiones, remembranzas y un cúmulo de mensajes con mucha emotividad fue el común denominador la mañana del 12 de junio en el principal auditorio de la Universidad Tecnológica de El Salvador (Utec), que fue el lugar donde se reunieron las autoridades junto a académicos y personal administrativo para festejar el 37 aniversario de fundación de la institución.

Durante su mensaje el rector de la Utec, Nelson Zárate, aprovechó para recordar algunos momentos significativos e históricos que la institución en su conjunto ha tenido que superar para llegar ser lo que es en la actualidad, una institución que marca y deja huellas bien marcadas en la sociedad por medio de la calidad de profesionales que año con año se forman.

Apuntó que la Utec es lo que es en la actualidad gracias a la mística de trabajo y cultura institucional que se ha logrado forjar con el pasar de los años, eso que ha sido posible gracias al potencial de su recurso humano, que son los que impregnan el verdadero ser institucional, lo cual es un elemento con el que no tan fácilmente cuentan otras instituciones que buscan seguir los pasos de la casa de estudio universitarios que él dirige en la actualidad.

“Muchas instituciones de educación superior quieren ser igual que nosotros, les gusta como somos, pero no cuentan con un elemento que nosotros tenemos, nuestro recurso humano, no tienen la cultura, no tienen la mística, no tienen el amor que tenemos nosotros por esta institución que hoy cumple 37 años”, reflexionó el rector.

Zárate destaca que una de las muchas claves de éxito que la universidad ha implementado a lo largo de su historia se ha fundamentado en hacer siempre la diferencia, por lo que perennemente ha sido la institución pionera en la implementación de nuevas y novedosas carreras, metodologías de enseñanza y sistemas administrativos.

“Comenzamos con carreras que nadie ofrecía, ingenierías en sistemas, en comunicaciones, carreras virtuales, entre otras. Ahora somos innovadores en el desarrollo de carreras virtuales, que conjuntan más de 21 mil alumnos inscritos”, destacó el rector.

Por su parte el vicepresidente de la casa de estudios universitarios, Carlos Reynaldo López Nuila, apuntó que después de 37 años hay muchos motivos por los que la comunidad Utec debe sentirse orgullosa y complacida por lo que se ha logrado, pues en la actualidad se cuenta con una institución fuerte, sólidamente establecida en el sistema educativo nacional, con múltiples realizaciones, con personalidad propia y con reconocimiento a su trayectoria y resultados.

“Todo ello afirma y confirma un merecido prestigio nacional y cada vez más internacional que nos enorgullece y compromete para continuar la andadura académica de servicio y calidad que nos caracteriza”, reflexionó el vicepresidente de la Utec.

Puntualizó que una característica muy propia de la Utec es la sensibilidad social de su espíritu fundacional, el cual existe desde el primer momento.

“Todo salvadoreño con deseo de desarrollo personal tendría oportunidad de superación en su futuro laboral. Nadie quedaría excluido por clase, religión, raza o capacidad intelectual, que son criterios discriminatorios que se usan en otras instituciones, pero no en la nuestra. El costo de estudios tendría un valor racional, acomodado al nivel de la condición personal y familiar del estudiante, comprometiendo a cambio la contraprestación de un servicio educativo de calidad”, reflexionó el académico.

Además de las reflexiones expresadas por el rector y el vicepresidente, los académicos y personal administrativo que abarrotaron el auditorio De La Paz, se deleitaron con la participación del coro universitario que dio realce a la actividad, misma que finalizó con el coro a una sola voz del canto de feliz cumpleaños al alma máter, pues en su honor se partieron pasteles que, en su decoración muy bien atinada, se hacía alusión a los 37 años de hacer la diferencia.

     

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