Pueblos originarios en resistencia desarrollan caminata para conmemorar masacre de 1932

La ruta de la caminata inició en el parque central de Tacuba y continua su recorrido por Ahuachapán, Ataco, Apaneca, Salcoatitán, Nahuizalco, para concluir en el parque del campanario de Izalco, ubicado en Sonsonate.

Wilber Corpeño
La Palabra Universitaria

Entre el 17 y el 22 de enero representantes de diversas comunidades de los pueblos originarios del occidente del país desarrollan la Caminata de los Pueblos Originarios en Resistencia, con motivo de conmemorar la masacre de indígenas que se dio en el mes de enero de 1732 a manos de las autoridades gobernantes de aquella época.

Historiadores y libros de texto dan cuenta que, en 1932, una rebelión de campesinos dirigida por Agustín Farabundo Martí fue suprimida por la represión del ejército salvadoreño, en la cual los uniformados asesinaron a cualquier persona que pareciera indígena, casi exterminando la cultura indígena Pipil de El Salvador, en una matanza que se estima pudo haber cobrado entre 10 mil y 30 mil vidas, especialmente en la región occidental del territorio nacional.

Los organizadores anunciaron mediante un comunicado que la ruta de la caminata inició en el parque central de Tacuba y continua su recorrido por Ahuachapán, Ataco, Apaneca, Salcoatitán, Nahuizalco, para concluir en el parque del campanario de Izalco, ubicado en Sonsonate. La caminata es apoyada por autoridades de la Secretaría de Cultura de la Presidencia (SECULTURA), la Asamblea Legislativa y el Ministerio de Gobernación.

Además, participan pueblos y organizaciones como el Consejo Ciudadano de Pueblos Originarios de Tacuba, la Alcaldía del Común de Izalco, comunidades organizadas de Nahuizalco, Acajutla, Santa Catarina Masahuat, Caluco, la Mesa Artesanal de Ataco y cofradías locales, la Asamblea Ciudadana Municipal de Ataco, el Consejo Consultivo Ciudadano de Ahuachapán y la Red de ARPAS.

Cada uno de los participantes apoya decididamente la lucha de los pueblos originarios por obtener un modelo social humano en el que vivan y se desarrollen sus habitantes, manteniendo la armonía con la naturaleza y una estrecha relación espiritual con el gran Formador y Creador, cita el manifiesto.

En el comunicado se expresa que “por muchos años los pueblos originarios han experimentado migraciones, unas por la búsqueda de provisiones y conocimiento, otras por causas fortuitas y otras por las imposiciones de una nueva cultura que trajo consigo otro modelo social, truncándose así sus aspiraciones”.

El documento continúa describiendo que “a través del tiempo han conseguido vivir y sobrevivir firmes con una indocilidad, sincretismo y tenacidad que les ha permitido mantener su propia cosmovisión a pesar de los detrimentos”.

Por lo anterior los pueblos originarios han tomado la decisión de manifestarse mediante la Caminata de los Pueblos Originarios en Resistencia, pues con ella no solo se conmemora la Masacre de 1932, el mayor etnocidio de la historia contemporánea de El Salvador, sino que también contrarrestan la invisibilización a la que por años han sido sometidos.

     

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