Cojutepeque: la cuna de los chorizos y butifarras artesanales

La Española es uno de los principales referentes en la elaboración del producto que caracteriza la cultura e historia de aquel municipio del departamento de Cuscatlán.

Texto: Josselyn Serrano
Estudiante de periodismo
La Palabra Universitaria

 

Vaya los chorizos, butifarras, salchichones y longanizas. ¿Cuál quiere probar? (…) es una de las frases de la popular canción que en la década del noventa popularizó el emblemático grupo musical de Jhosse Lora en honor a la cultura y tradición que caracteriza la dinámica comercial de Cojutepeque, cabecera departamental del departamento de Cuscatlán.

Y es que por tradición muchas familias se han dedicado a la elaboración artesanal de todo tipo de embutidos producidos en aquella localidad, por lo que la costumbre de la dinámica comercial se ha venido heredando de generación en generación en ciertos núcleos familiares que en la actualidad son referentes de todo aquel comerciante o turista que visita el pueblo que hace devoción a la Virgen de Fátima, en la cima del cerro de Las Pavas, que es el significado de su nombre autóctono, mismo que aún conserva en su versión al castellano.

Cojutepeque es una ciudad laboriosa de personas humildes y trabajadoras, de artesanos que día a día trabajan para ofrecer esos productos gastronómicos tan únicos de la ciudad, que además se vuelven parte del pintoresco paisaje que todo aquel que visita y recorre sus calles puede apreciar en las principales aceras, paradas de autobuses, alrededores de la plaza central y con mayor referencia sobre la antigua carretera Panamericana, en donde los comerciantes ofrecen la variedad de embutidos que se tienen a la vista, ya sea para llevar o para comer en el lugar.

Ese es el verdadero valor de Cojutepeque, la población más importante de Cuscatlán, que fue fundada por indios yaquis o pipiles en tiempos inmemoriales, en aquellas épocas de la conquista peninsular.

Una de esas empresas que en más de 50 años ha sido administrada por generaciones en la familia es “La Española”, que inició en 1962 con la receta tradicional de origen español de butifarras y salchichones de doña Caridad de Saca, retomando su trayectoria en 2007, quien además de los tradicionales embutidos introdujo a la venta piernas y costilla de cerdo ahumada, lomos canadienses, chistorra, más una gran variedad y diferentes sabores de embutidos.

Butifarras, salchichones, chorizos de res, cerdo, español, gaucho, salchicha italiana, pierna y costilla ahumada, chicharrón, chistorra, encurtidos, entre otros, son la oferta de embutidos que pone a disposición está innovadora empresa.

Después de la muerte de doña Caridad de Saca, el negocio fue retomado por su emprendedora hija doña Alma Saca de Landaverde, quien además de los tradicionales embutidos quiso emprender más allá en su visión e integró a la oferta de productos las opciones que antes se han mencionado.

“La receta principal de mi mamá fue el amor, pero a esto le agregamos un par de vegetales, como el chile verde, tomate y cebollas que son triturados por un molino junto a la carne de res y cerdo, para luego ser envueltos en una enorme tripa, que es la funda de colágeno artificial y natural de los chorizos, que luego está lista para rellenarla y darle forma al producto”, explica.

Agregó que el ahumado y la cocción de las butifarras se realiza en un enorme horno artesanal con técnicas muy características de los tiempos pasados; también la exquisita lengua prensada es expuesta a altos grados de calor, pero siempre de una forma artesanal única.

Sin lugar a dudas son platillos exquisitos que todo turista puede encontrar, no solamente en Cojutepeque sino también en algunos supermercados del país, hechos por manos salvadoreñas.

     

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