Durante congreso resaltan caso de empresa familiar de panadería y restaurante

El caso de éxito de una reconocida panadería y línea de restaurantes se dio a conocer en la Utec en el marco de la celebración del primer congreso de la empresa familiar.

Texto y fotos: Wilber Corpeño

La Palabra Universitaria

Resaltar los casos de éxito de empresas salvadoreñas que han logrado alcanzar estabilidad y crecimiento en el mercado salvadoreño, fue una de las apuestas que la facultad de ciencias empresariales de la Universidad Tecnológica (Utec) se propuso con el desarrollo del primer congreso de la empresa familiar.

Uno de esos casos exitosos fue precisamente el que expuso Samuel Zelaya, propietario de Industrias Samsil, un negocio familiar que desde su creación en 2005 ha logrado desarrollarse notoriamente en el mercado salvadoreño a pesar de los obstáculos que todo emprendimiento debe sortear para mantenerse vigente.

“Fue en el año 2005 cuando nace nuestra idea emprendedora. Recuerdo que una tarde cuando me dirigía a mi casa vi un anuncio sobre la venta de un equipo, era un horno de cinco bandejas, era justo lo que necesitaba para empezar mi negocio propio”, cuenta el emprender salvadoreño.

Pero Zelaya afirma que ningún inicio es fácil, pues el principal obstáculo que cualquiera se puede enfrentar es la falta de recursos para arrancar un negocio. “No teníamos dinero para comprar aquel equipo, tuve que pedir prestado a un familiar y, con los 400 dólares que me prestó, me animé a comprar aquel horno y arrancar con mi negocio”, recuerda el empresario.

“Por medio de otro familiar logramos conseguir otro crédito, nos sirvió para comprar mobiliario y empezamos a buscar un local para establecer el negocio más formal. Decidimos irnos al centro de San Salvador donde establecimos nuestra primera cafetería sobre la primera calle oriente. Una noche de septiembre de 2005 trabajamos toda la noche en la ambientación del local, pero amanecimos muy entusiasmados porque representaba nuestro primer día de trabajo”, resalta con evidentes muestras de nostalgia.

Ahí comenzaron sus primeros retos y desafíos porque representaba la conquista de los clientes, promocionar los productos, tratar de subsistir. “Era muy poco lo que se vendía con el producto de panadería, por lo que decimos hacer pupusas y comida. Fueron momentos muy difíciles, nos costó despegar en las ventas”, reconoce Zelaya.

Los primeros meses pasaron rápido y había que pagar recibos de alquiler y muchas veces no se había complementado para hacer esos pagos, pero nunca llegó el pensamiento de dar marcha atrás porque siempre tuvo claro que la persistencia es la clave del desarrollo. “Después de ocho meses nos empezamos a dar cuenta que aquel local pequeñito en el que no se vendía mucho ya no nos daba abasto a la demanda de clientes, por lo que decidimos arrendar otro local de al lado y nos animamos a ampliar las instalaciones, dándole un cambio total”, resalta.

Zelaya confiesa que a partir de ahí el cambio fue radical, decidió uniformar al personal, cambiar colores y darle una personalidad al estilo cafetería a aquel lugar. “En el término de dos años aquel local ya no era suficiente, por lo que nos decidimos aperturar otro. Con más mesas, de segundo nivel, con espacio grande”, dice.

El crecimiento del negocio no se detuvo, el desarrollo era evidente, algo que el propietario, un cristiano lleno de fe se lo adjudica al espíritu de perseverancia, pues los retos habían sido difíciles, pero no imposibles de superar.

Ahora Industrias Samsil es una empresa familiar consolidada que cuenta con su propia cadena de producción en panadería y la línea de restaurantes, se han establecido en varios puntos de San Salvador y sosteniendo una línea de distribución a escala nacional e internacional.

El desarrollo del negocio le ha permitió emplear a personas de diferentes áreas como cocineros, expertos en alimentación, nutricionistas, responsables de manejar las finanzas, motoristas, meseros entre otros que ahora dependen laboralmente de esta empresa.

     

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