Así se vivió el día de los fieles difuntos en La Bermeja

Desde temprano, las familias capitalinas o procedentes de distintos puntos del país, abarrotaron uno de los principales cementerios de la capital salvadoreña para hacer cumplir una vez más la tradición ancestral.

Evelyn Rodríguez
Fotos: Katherine Mejía y Kevin Rivas
La Palabra Universitaria

El 2 de noviembre no es simplemente un feriado en el que la mayoría de salvadoreños tiene asueto, sino más bien se convierte en el momento perfecto para reunirse en familia y desplazarse hasta los diferentes campos santos, para hacer cumplir con una tradición ancestral, conmemorar el día de los santos difuntos.

Llevando toda variedad de adornos hasta la tumba donde los amigos y familiares reposan en el descanso eterno, con vivos colores de flores naturales, artificiales y adornos hechos con bolsa de churro, eran los diferentes productos que los comerciantes ofrecían a los visitantes antes de entrar a enflorar a sus familiares y amigos, al cementerio La Bermeja, que se encuentra sobre el bulevar Venezuela, en San Salvador.

Como muchos salvadoreños que visitaban este lugar, allí se encontraba Doña Rosalina Reyes, proveniente de Soyapango. Ella expresa que cada año viaja desde el municipio vecino para enflorar a su hija Irma Quinteros Reyes, quien falleció hace 21 años, de la cual comenta que tiene muchos recuerdos y es ella misma quien elabora las flores de papel de colores para adornar su aposento.

Con un dolor profundo doña Irma expresa que “mi hija era muy activa, tenía apenas 32 años y a pesar de ser una persona con discapacidades mentales, un día cayó en cama con una trágica fiebre en los huesos que no pudo soportar y a los días murió tras ser consumida por dicha enfermedad”, describe.

Como ella, entre las diferentes personas que adornaban las tumbas de sus familiares con un recuerdo profundo en sus corazones, no podía faltar la elevación de globos que significa elevar una plegaria al ser que falleció. En La Bermeja estuvo presente Mario Durán, concejal de la alcaldía de San Salvador, quien estuvo a cargo de la supervisión de las diferentes actividades del plan “cementerio seguro”.

El día los santos difuntos no es solamente propicio para que la familia se junte y pase un momento al lado de la tumba de aquel ser querido que se les adelantó, sino también es oportuno para el comercio, especialmente de productos típicos de la época o de la fecha misma, como pupusas de chipilín, tamales, yuca frita, fiambre, empanadas fritas, tamales de cambray, el camote en dulce, hojuelas, manzanilla en almíbar, entre otros.

Entre las medidas para facilitar el traslado a dicho cementerio de los ciudadanos, la alcaldía de San Salvador facilitó transporte gratis, que recorrió diferentes municipios cercanos.

     

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