La clase futbolista salvadoreño

Por Leo Montoya
Estudiante de comunicaciones

Los salvadoreños nos consideramos que tenemos una cultura futbolística. En nuestra historia solo hemos logrado clasificar a dos mundiales: al de México 1970, en el que nos enfrentamos al anfitrión, a la Unión Soviética y a Bélgica, perdiendo todos los partidos y no logrando anotar un gol.

Luego, la selección logra clasificar al mundial de España en 1982 con la esperanza de hacer un mejor papel, pero los rivales eran Argentina, Bélgica y una toda poderosa Hungría que nos logró poner en un lugar muy poco privilegiado: en la categoría de las selecciones más goleadas en un mundial, anotándonos 10 goles, pero la selección de El Salvador lograría anotar su primer y único gol en dos participaciones mundialistas.

El sueño de ser futbolista puede convertirse en una pesadilla, sabiendo que no hay un trabajo sistemático con niños y jóvenes para que sean el futuro de la selección de fútbol, pero si a estos mismos niños y jóvenes se les prepara para ser unos profesionales, otorgándoles una mejor base de estudios y conocimientos, ¿estaría en peligro el futuro deportivo del país?, ¿mejoraríamos el futuro de una nación?

En el fútbol internacional conocemos casos de futbolistas que hacen carrera fuera del campo, como el caso del italiano Giorgio Chiellini quien logró terminar su carrera de administración y dirección de empresas, aun siendo un futbolista activo.

En El Salvador es muy difícil cumplir las dos cosas. Andrés Flores Jaco, jugador del Alianza, es un estudiante de veterinaria, pero, ¿qué lo llevó a él a no solo ser futbolista? Pueden ser las ganas de ser mejor persona o la motivación familiar o simplemente seguir sus sueños.

¿Qué pasaría si el futbolista sufre una lesión y ya no puede practicar este deporte? Hemos conocido casos de futbolistas que desaparecen del radar deportivo ya que los equipos los excluyen de sus beneficios y, es ahí, cuando notamos la verdadera situación económica del deportista con todas sus limitantes y sin ninguna preparación académica que pueda apoyarlo cuando ya no lo sea.

Podemos citar el caso de Ramiro Carballo quien siendo un futbolista profesional (cuando era activo) también es psicólogo y podía ejercer su profesión sin ningún problema, se convirtió en padre de familia y ahora que ya no está activo como futbolista puede seguir siendo un profesional, practicando la psicología y manteniendo a su familia.

Vemos a muchísimos exfutbolistas en distintas circunstancias difíciles y la más común de todas es el aspecto económico, ya que con este recurso tan necesario y a veces escaso, no pueden ofrecer mejores condiciones a sus familias.

¿Es responsabilidad de la sociedad el poder generar una cultura de estudios a los futuros deportistas del país? o ¿es demasiado importante el deporte para que se dejen los estudios de lado? ¿falta apoyo de las universidades en presentar un plan de estudios a los actuales futbolistas de nuestra nación?

De mi parte, puedo mencionar que el deporte puede construir una mejor sociedad, pero un profesional puede hacer un mejor país. Así de futbolística es nuestra cultura, pero quien tiene la decisión es el deportista.

     

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