La positivo y negativo de la campaña electoral salvadoreña

Por Denis Alvarez
Estudiante de Comunicaciones

El país nuevamente, o casi siempre, se encuentra en campaña electoral. Son dos contiendas que tienen a la clase política salvadoreña en un trabajo que exige todo el tiempo necesario para ganarle la carrera al adversario y, sobre todo, convencer con sus ofertas electorales a los votantes que darán el veredicto final.

Es importante ver qué está haciendo cada corriente partidaria en cuanto a su propaganda electoral, identificando lo positivo y negativo a partir del momento que vive la sociedad salvadoreña. Definitivamente esto es determinante para que el soberano decida hacia donde inclinar la balanza del poder.

También se hace necesario ver el desarrollo de la propaganda en los últimos años, sin duda hay avances en este aspecto y cada comando de campaña ha hecho lo suyo para presentar lo mejor de su candidato. Tanto izquierda como derecha han invertido fuertes sumas de dinero para satisfacer este trabajo, necesario en la carrera por captar más votos.

Para la clase política actual es una tarea hacer estudios integrales de su público meta, si pretenden resonar y empoderarse de la mente de los electores indecisos que, al final de cuentas, definen muchas veces los resultados de las elecciones de cargos populares, así como para mantener su voto duro que aunque, fiel, con el paso de los años ya ha dicho que también cuestiona y demanda ser tomado en cuenta y eso es fácil notarlo.

No es por gusto propio que en las últimas pre-elecciones de candidatos surjan las pugnas internas por tener un cuota de poder a través de su candidato, por supuesto esto es más evidente en unos institutos políticos que en otros.

El marketing político exige conocer de primera mano las inquietudes que tiene el público meta, porque esto es el complemento para crear una mejor campaña.

 

Arena y su trabajo

Por el lado de la actual oposición política se puede ver como todo su armamento electoral está haciendo uso de sus amplios recursos para poder meterse en el imaginario de sus electores. Tienen todo a su disposición, son dueños de los medios de comunicación más grandes que tiene el país. Su presencia en los mismos es notoria, pero, ¿será que esto es suficiente para empoderarse de los electores?

En teoría han estudiado a su público meta, pero, su cercanía con la gente ha sido mínima y esto es un error garrafal puesto que en la coyuntura actual al soberano ya no le basta con que le regalen la camiseta o se tomen una foto con él, pues perfectamente identifican que solo en etapas previas a las elecciones asoman a las comunidades a cazar votos. Antes fue una buena estrategia y eso determinaba los resultados de la elección del llamado día “D”. La historia ha cambiado drásticamente.

La derecha ha tenido la oportunidad de gobernar por dos décadas el país y en determinado momento, durante esos períodos, tuvieron el control de los tres poderes del Estado y hasta del Tribunal Supremo Electoral, máxima autoridad, se supone, de todos los eventos electorales.

Todo eso control, de alguna manera, les permitió maniobrar en los diferentes escenarios políticos que han enfrentado provocando resultados a su favor. Pero, la administración del Estado y los sonados caso de corrupción y desfalco del erario público, que han llevado a abrirle procesos penales a sus dos últimos presidentes, ha sido su principal talón de Aquiles, y aunque tengan todos los recursos necesarios para poder establecer cualquier campaña exitosa, al menos visualmente y en este tiempo, estás distan mucho de lo que prometen versus lo que en su momento ya hicieron y eso lo ha ido notando y asimilando el electorado con el paso del tiempo, y les ha pasado la factura.

Atacar a sus adversarios políticos que desde el 2009 ostentan el poder ejecutivo se ha convertido en un total desgaste que, aunque en encuestas nadie salga tan victorioso, aún mantienen a una derecha que no logra despuntar y que en lugar de sumar ha restado en la preferencia electoral. No parar esa estrategia de acusación es un error, que de no corregirse les restaría diputaciones, para el caso, que es donde más presencia tiene, y una posible derrota de la elección presidencial de 2019.

 

La izquierda gobernante

La izquierda ha ido evolucionando en la manera de hacer sus campañas propagandísticas, pero pareciera ser que la sombra de los ataques de sus adversarios ha sido una batalla insuperable. El no saber enfrentarlo es uno de sus grandes errores. La actual coyuntura, le exige a la izquierda establecer una estrategia de comunicación más ambiciosa de lo que ya hacen, que permita dar a conocer su trabajo, esto, como su principal insumo a favor para acompañar las nuevas promesas electorales, sin embargo, la campaña de la izquierda no tiene la misma presencia en los medios comparado con la oposición, debido a la censura que ejercen los medios masivos, aún y cuando el gobierno de Sánchez Cerén les destina amplias cuotas de publicidad.

Contrario a Arena, el FMLN desde siempre mantiene presencia en sus visitas casa por casa, donde desmienten declaraciones de los políticos areneros y su famosa tribuna legislativa de los viernes, heredada del líder histórico Shafik Hándal, misma que inició solo en San Salvador y ahora se desarrolla en otros municipios del país. A esto se agrega el programa presidencial «Festival del Buen Vivir» que es un espacio donde a través de los medios de comunicación del Estado se da a conocer el trabajo realizado.

El FMLN debe poner sus barbas en remojo, porque hay una realidad que nadie debe olvidar y es que las últimas elecciones presidenciales, que aunque no han sido triunfos arrasadores como los que ha saboreado la derecha, indican que no tienen el triunfo totalmente asegurado, por lo que la elaboración de su campaña debe ser todavía más exigente.

El soberano tiene un buen banquete para degustar y es que El Salvador, de vivir solo en campañas electorales, va acumulando experiencia y esto ha servido a la población para poder entender mejor la manipulación que los partidos políticos, a través de los medios de comunicación, hacen día a día ya sea a su favor o en contra de sus adversarios.

En todo caso, es importante que la población vea todas las opciones que hay, pero que sepa descubrir qué de lo que ve y escucha es real, simple demagogia o campaña negra, que en nada abona a los procesos democráticos del país.

     

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