El que las hace se las imagina

Por Denis Alvarez
Estudiante de Comunicaciones

En días recientes el gobierno del presidente, Salvador Sánchez Cerén, inauguró un nuevo hospital de la red pública del país en el oriental departamento de La Unión, hecho trascendental e histórico que es parte de las obligaciones de mejorar el servicio para las personas más necesitadas de esta región, que no tienen acceso a pagar un servicio privado.

No cabe duda que El Salvador necesita potenciar el sistema de salud; se necesita dinero y la suficiente voluntad para destinar todos los esfuerzos necesarios para lograr cumplirle a la población que tiene la esperanza en sus gobernantes de, por lo menos, tener un lugar donde un servicio tan básico y universal le sea brindado de manera gratuita. Derecho obligatorio de todo ser humano.

Este esfuerzo pareciera que va cuesta arriba, y es que, aunque el gobierno central quiera hacer más hospitales, seguir apostando por una política inclusiva o simplemente mejorar la atención de todos los servicios que debe brindar a la población de escasos recursos económicos, la derecha representada en Arena se opone rotundamente a aprobar los préstamos que necesita hacer el Ejecutivo para financiar cualquier proyecto, en este caso, encaminado al rubro de la salud.

La postura negativa de Arena

Son ellos los que manejan el lema «primero El Salvador, segundo El Salvador y tercero El Salvador». Esto es una mentira, que es condenable desde cualquier punto de vista pues algo no cuadra al ver su negativa de acompañar los proyectos de asistencia social que se impulsan desde el Gobierno Central. Esta postura demuestra lo lejos que están de su lema, que cualquiera al leerlo entiende que están en toda la disposición de apoyar el desarrollo de todos los salvadoreños y sobre todo de la población más vulnerable.

Alegan despilfarro, incapacidad de parte de las autoridades, pero bien dicen “el que las hace, se las imagina”. Gobernaron 20 años en una etapa de pos guerra, donde el país tuvo una gran inyección económica gracias al apoyo internacional y el sistema de salud siempre tuvo las mismas carencias que todo mundo conoce. Entonces, ¿qué pasó con el dinero que administraron durante sus gobiernos? No hay duda que ese dinero sirvió para llenar la bolsa de unos pocos y poderosos.

Hubo robo de los dineros que venían al país en calidad de donación, se negaron medicamentos a la población, muestra de ello, medicamentos enterrados que fueron encontrados en mayo de 2010 en el Ministerio de Salud, sede El Matazano, en el municipio de Soyapango. Se habló de toneladas de medicinas, algunas con fecha de vencimiento de 1992, según brindaran declaraciones la ministra y el vice ministro de Salud de ese entonces, María Isabel Rodríguez y Eduardo Espinoza.

La fracción arenera carece de vergüenza y queda demostrado que la corrupción de sus años de gobierno es una cuota más a la impunidad que reina en el país. A todas luces se lucraron del erario público, no ayudaron como debía ser a la población que se jactan de acompañar, se llenaron los bolsillos con el dinero del pueblo y, hoy, acusan a sus adversarios del mal con el que se cobijaron.

Esta derecha dice que el país no puede seguirse endeudando, cuando la realidad es que ellos comprometieron al país, a pesar de las ayudas recibidas pos guerra, con más deuda al hacer préstamos para recomponer el tejido social, que poco o nada mejoró en sus administraciones. Que bueno que esa deuda hubiera servido para ayudar a las grandes mayorías empobrecidas, hasta este día una utopía.

El mayor porcentaje de deuda que tiene el país es herencia de Arena y es el actual gobierno es quien carga con esos compromisos.  Para el economista de la Universidad de El Salvador, Walter Rivas, la administración de Sánchez Cerén pasará a la historia como la más pobre. Este profesional agrega que el actual Ejecutivo ha tenido limitados recursos para cumplirle a la población, debido a la negativa de Arena para que obtenga financiamiento.

Un cambio de postura sería lo que toda la población y el Ejecutivo en particular, sin duda, espera de Arena. El rumbo del país no se puede exigir que se corrija cuando antes se corrompió y, mucho menos tiene solvencia pedirlo cuando se es el culpable de semejante barbaridad.

El actual Gobierno apuesta por una política de inclusión, pero le ha faltado un poco más de garra para enfrentar a todos sus detractores; ahora bien, estos últimos no se dan cuenta que negar recursos para favorecer a las grandes mayorías, que para eso fueron elegidos, les puede perfectamente pasar la factura en las próximas elecciones de alcaldes y diputados programadas para 2018, donde en un ejercicio libre y democrático, el soberano puede negarle sus votos.

Bien decía J. Goebbels, ministro de propaganda de la maquinaria nazi, responsabiliza de tus propios errores al adversario político a vencer- principio de la transposición- sin duda la maquinaria política y de propaganda de Arena son alumnos aventajados de la mano derecha de Hitler.

     

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