Cruz Roja Salvadoreña organiza el primer festival de la piscucha

Durante la jornada se desarrolló un concurso que puso a prueba la creatividad de en la elaboración de piscuchas de los habitantes de una comunidad en Mejicanos.

Texto y fotos: Gabriela Acosta
La Palabra Universitaria

 

Dinamismo, alegría, paz y tranquilidad fue el ambiente que se vivió en la comunidad Buenos Aires del municipio de Mejicanos, al norte de la capital, en donde las autoridades de Cruz Roja Salvadoreña por primera vez desarrollaron el festival de la piscucha, con la finalidad de fomentar la unión familiar y erradicar la violencia.

Según explicó Nancy Ramírez, coordinadora del proyecto de fortalecimiento de la resiliencia comunitaria de Cruz Roja, con este tipo de actividad también se busca rescatar las costumbres, tradiciones y las actividades de propias de El Salvador ya que, dijo, se están perdiendo.

Las piscuchas hace algunos años eran el mejor pasatiempo de adultos y niños ya que junto con los padres elaboraban dicho juguete y era de bajo costo, en algunos lugares se hacía en convivencia de vecinos y amigos.

El festival es un proyecto para la prevención de la violencia, se planificó durante 3 meses para que fuera de éxito y, a la vez, hacer recordar los juegos de antes. “Gracias a la ayuda de un habitante de la zona se pudo llevar acabo esta actividad, porque donó un pedazo de terreno para que hagamos eventos”, explicó Ramírez.

Diseño y creatividad en el diseño de la piscucha, el tiempo que se llevaría para la elaboración, los materiales utilizados, colores, tamaño, entre otros aspectos, fueron los parámetros evaluados durante un concurso realizado en la jornada.

piscucha2Entre los concursante se encontraba la familia Pineda y el representante era el señor Daniel Pineda, quien explicó cómo hizo la piscucha. “Primero se consiguen las varas, la bolsa y un dibujo, se pegan las varas y encima va la bolsa en forma de triángulo, se le coloca una cola, el hilo y la tómbola. Con mi piscucha espero ganar el primer lugar, pero también me conformo con el tercero”, dijo.

Con la tecnología se tiende a dejar de lado juegos tradicionales, pero en la realidad es que realizar viejas prácticas de entretenimiento resulta de gran ayuda porque por medio de ellos se hace un poco de ejercicio, lo que indica que contribuye a que todo el cuerpo humano tenga un mejor funcionamiento.

“Para nuestra piscucha dibujamos cruces en reconocimiento a la Cruz Roja, las pegamos en un cuadro que era una bolsa y las varas, le pusimos hilo, después el freno para que no se me vaya con el viento cuando la eleve y, de último, la tómbola”, así dijo José Ramírez, de 10 años, habitante de la zona.

     

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