Colorida celebración desarrolla el MUA en el Día de la Cruz

La tradicional celebración se lleva a cabo todos los años por medio de la unidad de cultura de la Utec.

Wilber Corpeño
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv
Fotos: Antonio Herrera
La Palabra Universitaria

Colorida, dinámica, cultural y colmada de un profundo análisis socio-antropológico fue la mañana del tres de mayo en la zona del estacionamiento del Museo Universitario de Antropología (MUA) de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), en donde se desarrolló la celebración del tradicional Día de la Cruz.

Mangos, naranjas, melones, sandías, papayas, jícama, zapotes, mamey y un sinfín de frutas de temporada y propias de El Salvador fueron parte de la colorida y creativa decoración que se había elaborado al pie de la tradicional cruz, que se forma de árbol de jiote.

El director de cultura de la casa de estudios superiores, Ramón Rivas, fue el responsable de dirigir su reflexión ante los presentes desde un enfoque cultural, histórico, social y antropológico, por lo que destacó la importancia que tiene para los salvadoreños y para la cultura misma la celebración del Día de la Cruz, que se conmemora cada tres de mayo en muchos países de la región.

Brindó una reseña histórica explicando el simbolismo de la cruz, como una celebración que muestra “el reflejo de nuestro pasado indígena y el sincretismo desarrollado por la fusión de diferentes culturas como la indígena y la cristiana”.

La celebración proviene de una mezcla de costumbres españolas como propias de El Salvador, dado que los españoles se referían al hallazgo de Santa Elena de la Cruz de Cristo, en la época del Emperador Constantino y, en el país, por el tributo indígena a la madre Tierra y al dios “Xipe Tótec”.

Según la creencia el ritual de adorar la cruz, que se decora con frutas de temporada, se hace en cada casa y la dinámica pasa por visitar a los vecinos, arrodillarse frente a la cruz y persignarse como referencia a la tradición católica, al mismo tiempo que se toma un fruto de los que adornan la misma.

Este tipo de actividades culturales, según destacó el reconocido antropólogo, son parte de las actividades propias que identifican el legado cultural que el mencionado museo quiere mostrar a la comunidad educativa.

También enfatizó que con este tipo de actividades el MUA mantiene viva una tradición ancestral y cristiana donde se agradece a la madre Tierra por el inicio de las lluvias y por la abundancia de alimentos que ésta pueda proveer.

Además de la cátedra antropológica que Rivas desarrolló, los participantes de la actividad pudieron deleitarse con la presentación dramatizada de los moros y cristianos, de la participación artística de jóvenes miembros del grupo de danza de la Utec y, desde luego, la degustación esperada de un vaso de horchata de morro con marquesote.

     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


− siete = 2