El Paso del Hombre: una prueba de valentía

La tradicional maratón acuática este año se dedicó a la destacada labor humanitaria del Profesor Juan Pablo Mendoza.

Lizet Larín
La Palabra Universitaria
Fotos: cortesía de Cruz Roja Salvadoreña

El malecón turístico del Puerto de La Libertad fue el punto de encuentro para centenares de personas que se hicieron presentes desde bien temprano el pasado fin de semana, para presenciar y participar de la edición número 53 de la prueba de natación en mar abierto, denominada El Paso del Hombre, organizada por la Cruz Roja Salvadoreña.

El Paso del Hombre, tal como lo detallan sus organizadores, es una demostración de capacidad y resistencia a la que se someten cada año hombres y mujeres de diferentes edades, entre novatos, aspirantes y guardavidas experimentados, con la finalidad de dar a conocer la destreza que poseen en mar abierto y ser así parte del equipo de guardavidas que prestan sus servicios a la población en los feriados de Semana Santa, agosto, navidad y fin de año

Profesor Juan Pablo Mendoza (izquierda)

Mientras la mañana avanzaba y, con ella el sol cobraba vida, los más de 200 atletas entre niños, niñas y expertos de la natación hacían su último calentamiento en aquel imponente malecón turístico, en donde los organizadores del evento instalaron la mesa de honor para brindar los pormenores de la competencia.

Conforme se acercaba el momento de la salida, los participantes se aseguraban de portar los insumos necesarios antes de lanzarse al inmenso y profundo océano Pacífico. Michelle Portillo y María Valladares, ambas con tan solo 14 años de edad, mostraban su mejor actitud ante la multitud pues, sobre ellas, se establecía el record de ser las participantes más jóvenes de la edición número 53 de El Paso del Hombre.

Del mismo modo, Jonathan Guzmán, se aseguraba de portar sus insumos, entre ellos una bolsita con miel, pues es indispensable para el recorrido de natación, ya que es un elemento que ayuda a mantener en buen estado sus labios y garganta que con el agua salada tiende a resecarse con facilidad.

“El agua salada reseca la garganta y con eso nos reanima más”, expresó el experto de la natación quien llegó desde el oriental departamento de Usulután para participar por quinto año consecutivo.

El Paso del Hombre es una prueba difícil pero que llena de satisfacción a cada uno de los nadadores quienes disfrutan de la participación y lo dejan claro durante los 21 kilómetros de competencia.

La edición 53 fue dedicada a la labor humanitaria que realizó el profesor Juan Pablo Mendoza, quien fue parte del voluntariado de la institución por más de 20 años, desempeñándose en cargos como la dirigencia del Cuerpo de Guardavidas de la delegación departamental de Santa Ana.

     

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