Reflexionan sobre la ética y el periodismo después de los Acuerdos de Paz

Para ello fueron invitados el periodista Rafael Domínguez y la comisionada del Instituto de Acceso a la Información Pública, María Herminia Funes de Segovia.

Wilber Góchez
Fotos: Emely Guerra
La Palabra Universitaria

Analizar, discutir, reflexionar y compartir experiencias y consejos con los estudiantes sobre el trabajo periodístico durante el proceso de paz y posterior al mismo, fue uno de los objetivos fundamentales en un conversatorio especializado que se desarrolló recientemente en la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC).

En la actividad, que fue organizada desde el departamento de periodismo de la escuela de comunicaciones, se contó con la participación del reconocido periodista Rafael Domínguez y la comisionada del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP), María Herminia Funes de Segovia.

Domínguez, que es un experimentado periodista y reconocido en su labor por haber sido el encargado de enlazar la llamada con el noticiero Teleprensa, desde la ciudad de New York, Estados Unidos, aquel 31 de diciembre de 1991 al filo de la media noche, cuando se firmó aquel acuerdo que le ponía fin a un conflicto armado de más de una década en El Salvador, destaca la importancia y aporte que en ese momento hacían en favor de la población salvadoreña, pues cumplían la labor de informar sobre un acontecimiento histórico.

El comunicador reconoce que en aquellos momentos en que se dio la ronda de negociaciones fue muy complicado hacer la cobertura periodística desde Teleprensa, principalmente por el factor económico, pues el espacio de noticias era independiente y arrendaba el espacio televisivo y eso impedía muchos aspectos relacionados al trabajo.

En cuanto a la cobertura del hecho histórico en Naciones Unidas, cuando se acordó el cese definitivo de hostilidades por parte del Gobierno y la comisión de diálogo del FMLN, Domínguez recuerda que era ya cerca de la media noche del 31 de diciembre y el salón estaba solo, prácticamente no habían medios de prensa, y todo indicaba que no se lograría ningún acuerdo.

Faltando pocos minutos para finalizar el año, a él y a Moises Urbina, quien le acompañaba, les indicaron que subieran al nivel del edificio donde se daría a conocer algo. Ese algo fue que se había logrado el acuerdo que ponía fin a la guerra.

El hecho fue sumamente importante para el país, sobre todo porque otro factor adverso era la poca credibilidad que los informativos le daban al proceso, pues se dio en medio de muchas irregularidades de contexto, entre ellas la llamada ofensiva final que el entonces grupo guerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) inició el 11 de noviembre de 1989.

Por su parte la comisionada del IAIP y también periodista, resalta que después de 25 años de haberse firmado ese acuerdo aún es muy evidente en el ambiente social salvadoreño ese sentimiento de desánimo, desesperanza, incredulidad, tristeza, pues en aquel momento hubo tanta celebración, pero también hubo mucha expectativa, esa que no se cumple después de más de dos décadas.

“Volver la vista atrás implica ubicarnos en qué era lo que se pretendía con la firma de los Acuerdos de Paz”, reflexiona Funes, quien además considera que los Acuerdos de Paz cambiaron muchas cosas en la vida política y social del país, como la posibilidad de una mayor apertura democrática, pero que sin embargo luego de 25 años aún no se ha logrado una verdadera paz para el país, ante el clima de violencia que vivimos en otro contexto de posguerra.

Domínguez resalta por su parte que en los últimos 25 años, después de alcanzar aquel acuerdo, el trabajo del periodista ha cambiado porque se dejó de estar en medio del campo de batalla, se dejó de ver tantas escenas grotescas de muerte, pero se ha pasado a otro escenario, ese que también incluye coberturas de acontecimientos llenos del elemento criminal.

Después de aquel conflicto e, incluso durante el mismo, en el papel del periodista siempre ha estado inmerso el dilema de la ética, pues el desarrollo de muchos acontecimientos de diversas magnitudes ponen al periodista en la disyuntiva de si es correcto o no informar algo, si es correcto o no mostrar ciertos elementos, si es correcto o no decir algo o no decirlo.

     

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