Gloria Raquel Orantes: la salvadoreña que busca un sueño académico en Corea del Sur

La profesional graduada de la Utec y quien realiza una movilidad estudiantil en el nivel de maestría, habla sobre algunas experiencias que en sus primeros dos meses en el país asiático ha podido experimentar.

Texto: Wilber Góchez
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv
Fotografías cortesía de Gloria Orantes
La Palabra Universitaria  

La diferencia de horarios entre El Salvador y Corea del Sur, el idioma, la cultura, el estilo de vida, entre otros son los factores más representativos que Gloria Raquel Orantes Escamilla destaca en su proceso de adaptación durante los primeros dos meses que tiene de haber arribado al país asiático, para desarrollar sus estudios de maestría.

Orantes Escamilla es graduada de la licenciatura en idioma inglés de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), pero sus aspiraciones de seguir ampliando sus conocimientos la llevaron a aplicar al programa de movilidad internacional del Gobierno de Corea (KGSP por sus siglas en inglés) del Instituto Nacional para la Educación Internacional (NIIED por sus siglas en inglés), que le permitió viajar por un periodo de tres años hasta el referido país asiático.

Estudiar una maestría en tecnologías en ciencias de la alimentación en Chonnam National University, Corea del Sur, es la una de las principales metas de la becaria salvadoreña, pero el programa de estudio establece que antes de embarcarse en ese nuevo reto del conocimiento debe aprender el idioma coreano, por lo que por un año estará estudiando de forma intensiva en Pai Chai University, al sur de Corea.

“Tengo dos meses y días en Corea del Sur. La primera semana fue difícil ya que la diferencia de tiempo es muy grande, son 15 horas las que me separan de El Salvador y definitivamente el idioma y la comida es hasta el momento lo más difícil de asimilar. Son pocos los coreanos que entienden y hablan inglés, significa que me toca a señas para poder comunicarme y con la comida aún no me acostumbro a lo picante, pero hasta el momento ya me siento más cómoda”, expresa la becaria salvadoreña.

estudiantesAgrega que al llegar a esa nación esperaba encontrarse con un país plagado de grandes estructuras, edificios lujosos, casas gigantes, pocas religiones, coreanos en sus trajes típicos, coreanos hablando inglés y otras cosas más, pero todo fue totalmente diferente, pues lo único que en realidad vio fue un país con una cultura simple y de respeto.

“No hay casas gigantes, las estructuras no son lujosas, los coreanos visten como cualquier otra persona (eso sí, tienen su propio estilo asiático), solo en ciudades grandes como Seúl, Inchon, Ciudad Metropolitana de Busan, se puede encontrar coreanos que hablan el inglés”, explica Orantes.

Agrega que en las ciudades pequeñas como en la que ella se encuentra resulta difícil establecer comunicación con las personas, pues no hablan inglés y la única solución es aprender coreano para poder comunicarse. “A pesar de ello hay una tranquilidad y paz en cualquier lugar que una vaya, hay muchas iglesias cristianas y tienen, a mi parecer, uno de los mejores sistemas de transporte que he visto”, reflexiona la compatriota sonsonateca.

Orantes explica que sus jornadas de estudio en la Pai Chai University son de lunes a viernes, cuatro horas al día y por las tardes de martes asiste a una clase extra para la preparación del Topik (prueba de aptitud en coreano).

“Los jóvenes coreanos son muy dedicados a sus estudios, la biblioteca central siempre se mantiene llena de alumnos y son autónomos, he observado muchos coreanos trabajando en frente de sus computadoras por largas horas.  Los coreanos prefieren la noche para estudiar y durante el día toman descanso”, agrega.

Además de involucrarse de lleno en la faena por aprender el idioma local, Orantes reconoce que entre otras actividades para asimilar y adaptarse rápidamente a ese nuevo estilo de vida, pasa buena parte de sus tardes en la biblioteca o en su habitación, pues cada día les asignan muchas tareas.

El curso que estoy tomando es súper intensivo, cada día hay un tema nuevo y mucho vocabulario por aprender, tengo que investigar cada tema para poder entender mejor. Los maestros no hablan inglés, así que me toca adivinar básicamente lo que dicen, pero a pesar de todo me siento feliz porque es increíble como en un corto tiempo puedo leer y entender lo básico de este idioma”, acotó la licenciada del idioma inglés.

La profesional salvadoreña reconoce que hay mucho que El Salvador podría hacer para mejorar ciertos aspectos culturales y no está demás tratar de replicar algunos elementos de otras naciones, como es el caso de los coreanos, que de manera general práctica en todo momento el respeto hacia los demás. “La cultura de Corea es más que todo basada en respeto, por lo que hay niveles de comunicación que cualquiera debe saber para poder tratar a los demás. Si algo hay que hacer en nuestro país es trabajar en valores como el respeto, porque si hay respeto hacia mi prójimo o a lo que no me pertenece habrá paz”, reflexiona.

La becaria no dejo de agradecer el impulso y apoyo que en todo momento recibe de parte de la dirección de relaciones internacionales de la Utec, que en todo momento le ha sabido orientar para sobrellevar de la mejor manera su proceso de formación en el extranjero.

“Creo que la dirección de relaciones internacionales está haciendo un buen trabajo, me siento muy contenta con el apoyo que recibí durante el proceso de aplicación y espero que muchos otros jóvenes puedan tener acceso a información de becas y poder así cumplir sus sueños”, culmina Orantes.

     

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