Problemas sociales cotidianos de la niñez salvadoreña: las vidas de Frank, Marcos y Rodolfo

Profesor Juan José Pérez.
Complejo Educativo José María Lemus P.

Por el año dos mil trece, recuerdo muy bien, tres hermanos de origen humilde originarios del cantón Amates de Santa Cruz, estaban matriculados en el Centro Escolar Jorge Mariano López. Frank en tercer grado, Marcos en segundo y Rodolfo en primero.Frank contaba con catorce años, el segundo con once  y el último con ocho. Todo sucede como en una novela al norte del departamento de Cuscatlán.

Frank, Marcos y Rodolfo trabajaban con un tío en el cultivo de caña de azúcar y recibían un pago de veinte dólares a la semana y vivían con los abuelos, pues la mamá los había dejado y trabajaba en la agricultura en otros departamentos. Sus padres biológicos nunca fueron responsables de su educación y alimentación, por lo que sus representantes ante el centro escolar eran sus primos y tías.

Quiero hacer nuestro este relato, que con tristeza recuerdo. Inician sus estudios en el complejo educativo y terminaron el año 2012 y siguen el 2013. En el 2014 se matricularon en tercero y primer grado. Iniciaron sus estudios las primeras semanas de enero.

El tema que nos ocupa conocer sobre la vida de los tres hermanos es la situación que hoy existe en lo habitual y cotidiano, y es que por falta de afecto y atención se obliga a los niños y jóvenes a organizarse e integrar grupos que están por encima  de la ley, para formar mecanismos que engendran violencia y asesinato, perdiendo la paz y la armonía, anunciando comportamientos sombríos dentro de sus vidas entrando en las filas de las maras.

Lo extraño es que en el caminar del complejo educativo los hermanos Frank, Marcos y Rodolfo nunca perdieron el buen comportamiento, al contrario, siempre tuvieron excelente conducta y eran muy amigables, pero ya tenían conciencia de sus decisiones y ambiciones de su destino. Tengan por seguro que para entonces, el profe era muy amigo de dichos alumnos y nunca se le cruzó por la mente lo que ellos estaban pensando para su futuro.

Los niños tienen amigos cercanos, que son convertidos en gérmenes que hacen sucumbir su accionar de niñez para descender al abismo, para perder la libertad de pensamiento.

Para febrero de ese año descubrimos que Frank tenía novia y que este estaba enamorado de una niña de séptimo grado que, además, le escribía cartas en código de las maras. El padre de la joven descubrió las cartas que su hija tenía y las cuales accedió a mostrárselas.

En cierta ocasión el padre de la joven platicó con Frank y le reclamó por el tipo de correspondencia que le mandaba a su hija. El joven mostró disgusto e indiferencia, luego abandonó sus estudios y se unió a las pandillas en busca de aceptación y encontrar compañía.

Finalmente Frank se convirtió en palabrero de la clica, para luego convertirse en extorsionista o rentero y, podríamos decir, a tener acceso a lo económico. Recuerdo que para dichos días seguía siendo un amigo y no daba a conocer nada de su realidad y conversábamos de muchas cosas. Una vez hablamos de que salía de casería nocturna y que conocía lugares donde había iguanas; ofreció compartir una, pero nunca  la llevó. Lo que pretendo que quede claro es que nunca se mostró grosero con los docentes, siempre fue muy amable y respetuoso  con todos.

Se sabía que se movía en su caserío y apostaba su vida. Era sentencia de muerte para quien se metiera a su territorio en caso que fuera de otra mara. Este joven, aunque no portaba tatuajes, era de la mara MS13.

Para el mes de marzo del mismo año,  Frank  fue encontrado muerto. Se cree que fue asesinado por la mara contraria. En cuanto a los otros dos hermanos menores,  Marcos y Rodolfo, simplemente  desaparecieron. Nunca más se supo de ellos. 

 

Lucha familiar y de los docentes

Los momentos o sucesos que vivimos, como la vida de Frank, Marcos y Rodolfo,  nos permiten entender que lo que hoy en día debemos fortalecer son los valores espirituales, morales y cívicos que hacen posible una familia en paz, armonía y con afecto para obtener una sociedad donde exista orden, paz y justicia.

Como docente, quisiera compartir con la juventud algunas normas de comportamiento que creo ayudarían mucho a construir las condiciones de vida que anhelamos para nuestro país.

Queremos que, a través de los años, nuestras acciones sean obras que nos lleven a ser y actuar como humanos de acuerdo con la voluntad de Dios, sin importar la religión; que en cada pensamiento, sentimiento y acción se usen valores que nos brinden la oportunidad de superarnos cada día y desarrollarnos para ser mejores ciudadanos y personas, que contribuyamos al orden y a la paz de una sociedad o un país.

Existen muchos valores, pero uno de los más importantes es el respeto. El respeto a la vida, a la dignidad humana, que sea la base de todas las personas.

Para terminar esta sociedad llena de conflictos, debemos luchar porque la familia adquiera sus responsabilidades y educar a nuestros hijos para que salgan adelante e inculcar el respeto a la vida, al prójimo y al trabajo; a la naturaleza, a diversas ideologías y a salir de las frustraciones y sus sufrimientos. Sanemos nuestras heridas para hacer una sociedad en desarrollo, pero sobre todo, luchemos por salvar a muchos Franks, Marcos y Rodolfos, para que nos convirtamos en un pueblo luchador, trabajador y firme para mejorar la calidad de vida y sin olvidar que existe un ser supremo que es justo, compasivo y misericordioso, que es Dios, respetando la diversidad de pensamiento.

     

One Response to Problemas sociales cotidianos de la niñez salvadoreña: las vidas de Frank, Marcos y Rodolfo

  1. Adilia Valenzuela de Rivas dice:

    Que bueno que hay ensayos de docentes que están viviendo en la realidad de nuestro país, tanto ene l área urbana como en el área rural. Nos describen la realidad.

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