Edgardo Velásquez: para mí la Utec es uno de los pilares fundamentales de la sociedad

El decano de la facultad de derecho, quien cuenta con una trayectoria de más de 18 años en la universidad, es el responsable de impulsar en el interior de su facultad diversos proyectos socio responsables que van en beneficio de diferentes sectores sociales.

Wilber Góchez
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv 
Especial 35 años de la UTEC
La Palabra Universitaria

Edgardo Velásquez es desde hace seis años el decano de la facultad de derecho de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), y es el responsable de que en los últimos años su unidad tenga mayor protagonismo y reconocimiento entre diferentes sectores de la sociedad.

Lo anterior ha permitido, además, que a 35 años de trabajo de la Utec este sea uno de los valores agregados que convierten a la casa de estudios en lo que es, una institución que impacta en la sociedad.

“Celebrar nuestro aniversario son momentos alegres porque cada vez que una institución educativa cumple un aniversario significa que la población ha tenido confianza sobre el trabajo que se está realizando. Además, significa que en el caso particular de la facultad de derecho se siga impulsando y trabajando bajo el compromiso por transformar vidas”, destacó.

Adicionó que “para mí la Utec es una de las columnas de la sociedad, el día que esta institución ya no exista la sociedad salvadoreña va a dejar de tener uno de sus pilares que le permite sostener aquella esperanza de desarrollo. Es una esperanza que la puedes cuantificar y casi tocar, no es algo subjetivo porque la universidad lo que se propone lo logra, lo lleva a cabo y eso permite a la sociedad salvadoreña tener un ejemplo de que los profesionales tenemos la capacidad para desarrollar nuestro país”, destaca.

“El impacto de nuestra alma máter no es pequeño, no son solo 24 mil alumnos, es un impacto para 24 mil familias, lo que significa que a nivel nacional estamos haciendo bien las cosas”, exaltó.

edgardoEl decano de derecho, quien se desempeña al servicio de la Utec desde hace más de 18 años, ha logrado dejar plasmada una trayectoria destacable en diversos cargos que han pasado por la parte administrativa y el área de mantenimiento.

“He desempeñado diferentes cargos administrativos, desde repartir pénsum a los estudiantes (que fue mi primer trabajo), recursos humanos y el área de mantenimiento. He atendido también a todos los vicerrectores, a los rectores, al vicepresidente, en el área de relaciones públicas y desde hace siete años que trabajo de lleno en el área académica”, recordó.

 Dijo que, en el caso particular de su facultad, en los últimos seis años se ha visto mayor apertura e involucramiento con la sociedad, a través de iniciativas como el socorro jurídico que al año atiende más de 500 casos a través de asesorías, que no siempre se dan en el interior de la universidad, sino que además se trabaja de manera coordinada con seis alcaldías del gran San Salvador donde se impacta a la sociedad brindando información sobre los problemas jurídicos y cómo resolverlos.

“Con la proyección social de nuestra facultad vamos a diferentes comunidades y les damos información para que ellos puedan tener una mejor calidad de vida, a través de proyectos como los talleres de cultura de paz, sensibilización en derechos humanos, entre otras”, puntualizó.

 

Una anécdota cómica para recordar

El decano reconoce que a lo largo de su trayectoria como parte de la gran familia Utec hay infinidad de experiencias y anécdotas que ahora recuerda con especial carisma y cierto grado de humorismo, en especial por el estresante momento que le han hecho pasar junto a su equipo de trabajo.

Recuerda que una vez establecieron un proyecto para que las aulas tuvieran micrófonos inalámbricos. “Esto es algo cómico porque hicimos la inversión y adquirimos los micrófonos, pero donde los compramos no nos dijeron que los aparatos estaban programados con una misma frecuencia, por lo que el primer día de clases todos los docentes se escuchaban entre sí en los diferentes niveles del edificio”, recordó.

“Habíamos trabajo hasta horas de la madrugada instalándolos y todo fue casi que por gusto porque se generó un momento de caos entre la planta docente, porque las clases eran interferidas con la vos del docente que estaba en otra aula. Al final decidimos en los primeros momentos de la jornada volver a instalar todos los micrófonos antiguos, los alámbricos”, recordó entre risas el abogado de carrera.

     

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