Francisco Armando Zepeda: el decano con más trayectoria en la Utec

El actual decano de la FICA llegó a la institución antes que se instituyera como universidad, hace 36 años y, en su momento, fue el decano más joven del país.

Wilber Góchez
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv 
Especial 35 años de la UTEC
La Palabra Universitaria

En 35 años de existencia han sido numerosos los funcionarios y académicos que han pasado por las filas de la estructura organizativa de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC); muchos se han ido y han vuelto, otros por su parte han decidido quedarse y ser parte de las transformaciones que los tiempos, la demanda y el mercado han ido marcando en el día a día de la institución.

El decano de la Facultad de Informática y Ciencias Aplicadas (FICA), Francisco Armando Zepeda, es uno de tantos profesionales que se quedó para hacer carrera en la institución y que después de tantos años ha logrado impregnar su propio sello a costa de su trabajo, lealtad y amor propio a su alma máter.

“Estoy en la institución desde antes que fuera universidad y tuve la oportunidad y privilegio de ser alumno del Instituto Tecnológico de Comercio y Administración de Empresas, que fue el que dio luz a lo que hoy se conoce como la Utec”, destaca.

Zepeda inició sus funciones en la universidad en el primer registro académico que tuvo la institución, haciendo sus horas sociales y desde entonces no se ha desvinculado de la universidad, ya son 36 años que lleva con la gran familia Utec.

“Mi primer cargo formal, después de haber estado buen tiempo en el registro académico haciendo mis horas sociales fue el de encargado de bodega, tuve el privilegio de ser el primer bodeguero de la universidad”, recuerda entre risas.

zepeda2Después pasó a formar parte del equipo de trabajo en la administración general, luego fue delegado como asistente de la gerencia general que en la época estaba a cargo de doña Ángela Funes. “Trabajé en el área administrativa y me desempeñaba también como instructor”, recuerda.

 En 1988, a solo escasos seis meses después de su graduación y luego de demostrar su capacidad y dejar huella con su trabajo en todas las áreas antes mencionadas, Francisco Zepeda, que para entonces era un joven con solo 20 años, contó con la venía del doctor José Mauricio Loucel, principal fundador de la casa de estudios, para nombrarlo como decano de la entonces llamada facultad de ingeniería y arquitectura.

“Por cuestiones del destino y la gracia de Dios que don Mauricio Loucel puso sus ojos en mí y me nombró decano, lo que significó en esa época que yo fuera el decano más joven del país y en donde me mantuve por un período de 10 años. Fue un reto grande por la juventud que tenía en ese momento, además porque implicaba estar a cargo de la dirección de todos los que antes habían sido mis maestros”, recuerda con gestos de nostalgia.

Zepeda también se ha desempeñado en otros cargos de alta importancia como la dirección de maestrías, fue el primer decano de ciencia y tecnología, estuvo en su momento fungiendo interinamente como vicerrector académico, es el actual director del Centro de Investigación de la Opinión Pública Salvadoreña (CIOPS) y también es el decano de la Facultad de Informática y Ciencias Aplicadas (FICA), entre otros cargos que ha desempeñado.

 Dice además que después de 35 años de funciones la Utec se caracteriza por generar impacto positivo en los diversos sectores de la sociedad a través de un sinfín de acciones estratégicas que pasan por el accionar de la proyección social, la investigación de cátedra y los proyectos en conjunto que se desarrollan con varios organismos internacionales.

“La universidad en este momento tiene un renombre no solo a nivel nacional, sino también en el ámbito internacional por los proyectos de investigación social, de investigación técnica, y otras acciones que aportan al crecimiento”, puntualizó.

Resalta que ver a la Utec en este momento con su crecimiento, la proyección y el posicionamiento que tiene le hace sentir muy privilegiado, orgulloso y con un sentimiento de cariño y amor a su universidad porque es la que lo vio nacer como estudiante, le permitió desarrollarse, le facilitó la evolución y la consagración como profesional.

     

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