Genaro Hernández: Cuando me retire quiero que un aula de la Utec lleve mi nombre

El especialista de las matemáticas y muy entregado a la docencia, a su familia, a sus ideales y a su alma máter llegó a la Utec muy joven y espera retirarse hasta que sus fuerzas y las autoridades se lo permitan.

Wilber Góchez
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv 
Especial 35 años de la Utec
La Palabra Universitaria

Hablar de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) después de 35 años de trabajo y de servicio a la sociedad, significa ir más allá de las personas que tuvieron la visión empresarial y emprendedora de su fundación, es resaltar el papel que durante más de tres décadas han desarrollado sus profesores, esos que son los principales responsables de la formación de miles de profesionales que ahora se desempeñan en diversos campos institucionales.

El jefe del departamento de matemáticas, Genaro Antonio Hernández Lemus, es uno de tantos ejemplos que en la Utec se pueden destacar por su entrega al quehacer de la profesión docente, por la lealtad a su alma máter, por las muestras de superación y desarrollo que ha manifestado desde el momento en que se integró al seno de la familia universitaria.

Genaro desde muy muy joven fue una persona dedicada, inteligente y con sueños de superación, actitud que lo llevó a conseguir importantes logros que al final del día le permitieron hacer realidad su sueño, ser un estudiante universitario y consagrarse como tal en el área de la ingeniería industrial.

genaro1Originario del cantón El Panal, ubicado en el kilómetro 118 de la carretera a Esquipulas, Guatemala, en el departamento de Metapán, Genaro, que es el sexto de nueve hijos en una familia de cuna humilde, llegó a la Utec y tocó sus puertas para integrarse al proyecto académico desde la edad de 22 años.

“Vine a la universidad en el mes de marzo de 1985, tenía aproximadamente unos 22 años, estaba bien cipote, tanto como la mayoría de los que hoy tengo como alumnos.”

Recuerda que su llegada a la Utec no fue como estudiante, sino más bien, llegó tocando puertas buscando una oportunidad de trabajo, pues en esa época había muchas necesidades que tenía que suplir, especialmente complementarse económicamente para continuar con el desarrollo de sus estudios universitarios que, en ese momento, desarrollaba en otra universidad gracias a una beca que le había otorgado el Ministerio de Educación.

“Yo vine buscando una oportunidad de trabajo, pues estaba becado en otra universidad, pero me había cansado de estar dependiendo de procesos burocráticos al momento de hacer algún requerimiento relacionado a mi beca, por eso buscaba un trabajo para poder costear mis estudios por mis propios medios.”, resalta el matemático.

Y agrega que “fueron tan lindas las personas que me atendieron cuando vine a la universidad. El primero que me atendió fue el administrador académico de esa época, José Antonio Arias Martel, y fue quien me llevó con el ingeniero Araujo”, recuerda Hernández.

Dice que fue a partir de ese momento que empezó a enamorarse de la universidad, trabajar y comprometerse de lleno con ese proyecto que ahora ha crecido impensadamente, pues en aquel momento la Utec estaba construyendo sus inicios.

“Conocí al ingeniero Araujo, le expuse mi situación y de inmediato me dieron trabajo y, además, me propuso que siguiera mis estudios de ingeniería en esta misma universidad. Realmente ha sido algo maravilloso venir a la universidad”, expresa con claras muestras de gratitud.

Dice que desde que inició sus labores como parte del equipo de trabajo que en ese entonces coordinaba Adolfo Araujo, uno de los fundadores, también se empezó a involucrar en el área académica haciendo las funciones de instructor con los docentes del área de matemáticas.

Fue en esas funciones que conoció al actual rector, Nelson Zárate, que era uno de los profesores de matemática más destacados en la facultad de ingeniería y quien, al ver sus habilidades en la parte numérica, le pidió que fuera su instructor.

“Desde entonces tuvimos una muy bonita relación de amistad y de trabajo bastante fuerte. Cuando lo nombraron decano de esa misma facultad me fue conociendo más. Realmente a mí siempre me ha encantado trabajar como si fuera el primer día, así como es la dinámica de trabajo del ingeniero Zárate”, destaca Hernández.

Dice que a partir de ahí fue el instructor eterno de Nelson Zárate, a quien ahora considera como su mentor en la práctica docente, pues fue de él de quien se inspiró para ejercer el arte de enseñar. “El ingeniero Zárate me ayudó bastante, fue mi mentor para que me empezará a enrolar en la docencia”, exalta.

Agrega que “el ingeniero Zárate es una persona muy ordenada para dar sus clases y a veces muy ingenioso en la manera que planteaba los ejercicios para los estudiantes; gracias a él siento que soy un profesional de éxito en mi estilo de hacer docencia”, puntualiza.

Además de ser el eterno instructor del ingeniero Zárate, durante su trayectoria en la universidad ha dejado huella en otras funciones como ser el asistente de planta de muchos decanos que se encargaron de la extinta facultad de ingeniería; fue jefe de informática, fue director de escuela, entre otras ocupaciones que destaca.

Uno de las peculiaridades que Genaro Hernández resalta de su trayectoria en la institución es que tuvo el honor de ser el último decano de la facultad de ingeniería, pues después pasó a llamarse Facultad de Informática y Ciencias Aplicadas (FICA), que es dirigida actualmente por el ingeniero Francisco Armando Zepeda.

 Después de más de 30 años en el seno de la familia Utec, Genaro Hernández dice que en el futuro ve a la universidad con mucho más desarrollo y crecimiento, generando ese impacto positivo en todos los sectores de la sociedad.

Reconoce que uno de sus deseos cuando se retire de la universidad es que una de las aulas en uno de los edificios lleve su nombre. “Yo me veo retirado de la universidad y que un aula en uno de los edificios se llame Ingeniero Genaro Hernández, ese es uno de mis grandes deseos” asegura.

Puntualiza que la universidad le ha dado todo, le dio un trabajo, la oportunidad de estudiar, le dio una familia y, sobre todo, le ha dado un nombre, reconocimiento ante los alumnos. “Para mí la universidad es todo, tanto así que si volviera a nacer volvería a hacer las mismas cosas: casarme con mi mujer, tocar las puertas de la Utec y trabajar con el ingeniero Zárate, porque él es una gran persona”, reflexiona el experimentado académico.

     

One Response to Genaro Hernández: Cuando me retire quiero que un aula de la Utec lleve mi nombre

  1. Mario Alfredo Ramos Sánchez dice:

    Un saludo cordial a Genaro Hernandez a quien tuve la fortuna de conocer en mis primeras materias cursadas en la UTEC (uanque reconozco no reconocerlo sin su espeza barba, jejeje), asi al ing. Juan Antonio Reyes Mina quien fuera uno de mis instructores en matemanticas en los primeros años de recien iniciada la ITEC. Hoy gracias a Dios vuelvo como estudiante (despues de 15 años de no ver los estudios) y darme cuenta de como estas personas a quienes guardo un gran aprecio, han logrado ser ejemplos de superacion y formación academica, gracias a la vision de la UTEC.
    Mis cordiales saludos a los ing. Genaro Hernandez y a Juan Antonio Reyes, que forman parte de ese gran elenco profesional con que cuenta la UNIVERSIDAD TECNOLOGICA DE EL SALVADOR.

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