Rafael Aguilar: el maquinista del Museo del Ferrocarril

Con su tradicional atuendo de maquinista, que es un traje color azul, estilo overol y la distintiva boina, don Rafael se prepara para embarcarse en el recuerdo, por un corto pero envolvente viaje por el pasado en un tren que a lo mejor ya supera los 80 años de fabricación.

Wilber Góchez
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv
Fotos: Antonio Herrera

Recordar es volver a vivir y qué mejor ejemplo de ello que el de don Rafael Aguilar, un experimentado maquinista ferroviario que, se podría decir, recuerda y vuelve a vivir con emoción en su interior aquellos tiempos en los que trabajaba en el único medio de transporte de los salvadoreños.

Aguilar ahora es parte del equipo de trabajo en el recién inaugurado museo del ferrocarril en San Salvador, y es uno de los responsables de conducir al visitante por un viaje que sin duda hace recordar con nostalgia aquellos momentos de viaje, de tranquilidad y exactitud en el tiempo de traslado, a bordo de aquellas moles de hierro que conectaban a El Salvador de frontera a frontera.

trenEntre los atributos del museo, que está ubicado en las cercanías del mercado de mayoreo La Tiendona, en las instalaciones de la antigua terminal ferroviaria de Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (FENADESAL), sobre la Avenida Independencia, se muestra una serie de piezas históricas a través de las cuales se puede comprender la evolución de este medio de transporte, introducido al país en 1872 cuando se construyó la línea de tranvía que unía a San Salvador y Santa Tecla.

Pero quizá la parte más esperada por el visitante es vivir la experiencia de viajar a bordo de una de esas grandes moles de hierro de más de 60 toneladas de peso, misma que es maquinada por don Rafael que se hace acompañar por su ayudante, simulando el equipo de trabajo que se conformaba en la época.

Con su tradicional atuendo de maquinista, que es un traje color azul, estilo overol y la distintiva boina, don Rafael se prepara para embarcarse en el recuerdo, por un corto pero envolvente viaje por el pasado en un tren que a lo mejor ya supera los 80 años de fabricación.

“248 kilómetros era el recorrido del tren desde San Salvador hasta el Puerto de Cutuco, en La Unión. Existía también el distrito número dos que comprendía desde el municipio de Soyapango en San salvador hasta la frontera de La Virgen, conocida en la jerga de los maquinistas como San Jerónimo, colindante con Guatemala”, explica don Rafael.

“Este distrito comprendía alrededor de cuatro locomotoras que estaban enumeradas con el cinco, seis, siete y diez. Nos reuníamos en un lugar conocido como el montón de números, en donde intercambiábamos la mercancía que transportábamos”, recuerda con gestos de nostalgia.

Fueron muchos factores los que al final causaron la culminación de este sistema de transporte en el país, entre ellos la poca capacidad de evolución o desarrollo que el mismo tuvo en comparación al que se ha venido dando en el mismo sistema aún vigente en otros países, especialmente en el norte de América, y en la mayoría de países de Europa.

rafaelaguiAguilar reconoce que el tren fue desapareciendo de sus operaciones paulatinamente en el país debido a otros componentes que eran inevitables, como el desarrollo del transporte de pasajeros en autobús y el período de conflicto armado en la década de 1980.

“Al aparecer el autobús y la facilidad de adquirir vehículos la gente dejó de transportarse en el tren, lo que poco a poco permitió que el servicio fuera dejando de lado al pasajero y se convirtiera exclusivamente para el traslado de mercancía; nos convertimos en el sistema de transporte de carga”, recuerda.

El retumbar de la máquina, un sonido ensordecedor de la bocina que anuncia su marcha y que asusta a los curiosos que se encuentran de visita por el museo, quienes entre asombro y risa ven como la locomotora operada por Rafael Aguilar se mueve con lentitud frente a sus ojos, invita a grandes y chicos a abordar de inmediato aquella enorme mole de hierro y embarcarse en el acogedor viaje, que para los chicos resulta una experiencia jamás vivida y, para los ya mayores, es nada más un momento de recuerdos, nostalgia y añoranza de lo que hace muchas décadas existió como único medio para movilizarse a lo largo y ancho de El Salvador.

Don Rafael recuerda que en aquellos tiempos el equipo que se encargaba de operar esas máquinas estaba compuesto por más de cinco, quienes tenían asignaciones específicas por hacer como el encargado de maquinar, el del correo, el cartero y otras funciones.

El corto viaje del tren dentro de las instalaciones de Fenadesal, se realiza dos veces al día para que los visitantes puedan experimentar ese viaje por el pasado. El primero se realiza a las once de la mañana y el segundo a las tres de la tarde.

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One Response to Rafael Aguilar: el maquinista del Museo del Ferrocarril

  1. Miriam dice:

    Excelente reportaje, felicidades a Don Rafael por su pasion a su trabajo.

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