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Antiguas locomotoras, vagones y rieles se exponen en el museo del ferrocarril




Entre sus objetivos está potenciar la cultura y el aprendizaje sobre el patrimonio tangible, que relata la historia industrial del país y su desarrollo registrado a finales del siglo XIX.

Heidi Castillo-Wilber Góchez
wilber.corpeno@mail.utec.edu.sv
Fotos: Antonio Herrera

 

Vivir la experiencia por cuenta propia sobre lo que implicaba viajar en el tren varias décadas atrás y experimentar la comodidad que nuestros padres y abuelos sentían al viajar cotidianamente, en el que en su momento fue el único sistema de transporte en El Salvador, es tan fácil como tomar la decisión de visitar el Museo del Ferrocarril y Parque Temático en la capital cuscatleca.
En la exposición que se ha montado en las instalaciones de Ferrocarriles Nacionales de El Salvador (FENADESAL), en las cercanías del mercado de mayoreo La Tiendona, sobre la Avenida Independencia, se muestra una serie de piezas históricas a través de las cuales se puede comprender la evolución de este medio de transporte, introducido a El Salvador en 1872 cuando se construyó la línea de tranvía que unía a San Salvador y Santa Tecla.

En las áreas de exhibición el visitante puede recorrer y conocer más de cien años de historia en espacios como las salas permanente, de la imprenta, de los vagones, el área de talleres, la Casa Redonda y La Casona, esta última construida hace 130 años y donde habitaba el jefe de mecánica.

teodolitoLa conformación del museo, que fue inaugurado en diciembre de 2015, fue apoyada por personal técnico de la Secretaría de Cultura que asesoró el montaje de las salas y capacitó al personal encargado de la atención de los visitantes del museo, como es el caso de don Rafael Aguilar, maquinista del museo.

Según don Rafael, si se retrocede en el tiempo, las primeras locomotoras y vagones llegaron por primera vez a Acajutla y hacían su recorrido hasta Sonsonate, con el tiempo se fue expandiendo en todo el país.

“La llegada del ferrocarril fue concebida como el despertar de la actividad comercial e industrial, que estimulaba el trabajo y el espíritu emprendedor de las empresas, lo que se consideró como una clara señal de progreso para El Salvador”, reflexiona el experimentado maquinista.

El ferrocarril nacional estuvo al servicio de la sociedad salvadoreña de finales del Siglo XIX a principios del siglo XXI, trayendo consigo desarrollo en todo aspecto: fuentes de empleo, contacto con culturas extranjeras, inversión, estabilidad social y económica, entre otras.

Sin embargo, a causa de los tantos problemas que llegó a enfrentar en las últimas décadas el ferrocarril, principalmente su insostenibilidad, falta de inversión para el mantenimiento de las vías y el conflicto armado que golpeó al país en la década de los ochentas, el sistema ferroviario suspendió las operaciones en el mes de octubre de 2002”, recordó con mirada y tono de nostalgia Rafael Aguilar.

 

Un corto viaje por el pasado

El visitante del museo, además de recorrer cada una de las coloridas, históricas y llamativas salas de exhibición, tiene la oportunidad de experimentar, o revivir la experiencia de viajar a bordo de una de esas grandes moles de hierro de más de 60 toneladas de peso, misma que es maquinada por don Rafael que se hace acompañar por su ayudante, simulando el equipo de trabajo que se conformaba en la época.

Con su tradicional atuendo de maquinista, que es un traje color azul, estilo overol y la distintiva boina, don Rafael se prepara para embarcarse en el recuerdo, por un corto pero envolvente viaje por el pasado en un tren que a lo mejor ya supera los 80 años de fabricación.

El retumbar de la máquina, un sonido ensordecedor de la bocina que anuncia su marcha y que asusta a los curiosos que se encuentran de visita por el museo, quienes entre asombro y risa ven como la locomotora se mueve con lentitud frente a sus ojos, invita a grandes y chicos a abordar de inmediato aquella enorme mole de hierro y embarcarse en el acogedor viaje, que para los chicos resulta una experiencia jamás vivida y, para los ya mayores, es nada más un momento de recuerdos, nostalgia y añoranza de lo que hace muchas décadas existió como único medio para movilizarse a lo largo y ancho de El Salvador.

Don Rafael recuerda que en aquellos tiempos el equipo que se encargaba de operar esas máquinas estaba compuesto por más de cinco, quienes tenían asignaciones especificas por hacer, como el encargado de maquinar, el del correo, el cartero y otros que desempeñaban funciones específicas.

“Sin lugar a dudas el proyecto del Museo Ferroviario es una joya que habla por sí sola y que les permite a sus visitantes encontrarse con el pasado, un pasado lleno de esperanzas y desarrollo”, puntualiza el experimentado maquinista.

Vea aquí galería fotográfica del museo:
Post date: 2016-04-23 01:28:50
Post date GMT: 2016-04-23 01:28:50
Post modified date: 2016-04-23 15:11:44
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