Lorena Lovato: la fisioterapista que suma renglones a la historia de salvadoreñas destacadas

Socorrista, fisioterapéutica y con espíritu de luchadora y soñadora esta mujer es un digno ejemplo de superación, ya que en el devenir de su vida ha tenido que superar duras pruebas que la vida misma le ido poniendo.

Mercedes Barahona
La Palabra Universitaria

 

Existen mujeres que, sin salir en las páginas de los principales rotativos destacadas como grandes políticas, estadistas o pedagogas, han contribuido desde sus trincheras hacer un mejor país, mujeres humildes y sin mayores letras cómo ellas dicen, “sin conocer una “O” redonda”, pero con una mente brillante.

Ellas son verdaderas lideresas, madres, esposas y hermanas, dignas de imitar porque son un verdadero ejemplo de lucha, sacrificio y esmero por superarse y dejar su marca escrita en la historia.

Lorena Nohemí Barahona Lovato es un claro ejemplo de ello, una joven profesional en fisioterapia y terapia ocupacional, originaria del municipio de Verapaz, San Vicente, con una historia de esfuerzo que eriza la piel cuando ella relata su camino al éxito, una ruta muy dura y difícil como ella lo describe.

Lorena Barahona, como todos la conocen, es una profesional de la salud y con una emoción que no logra esconder, al preguntarle sobre su profesión responde: “soy licenciada en fisioterapia y terapia ocupacional, orgullosamente graduada de la Universidad de El Salvador y parte del cuerpo de socorristas voluntarios de Cruz Roja Salvadoreña”.

Al preguntarle sobre sus orígenes, explica que nació en una cuna humilde, la menor de las mujeres de un total de nueve hermanos; su padre jornalero de profesión y su madre una ama de casa.

darlinBarahona describe que su interés en el servicio a la gente surgió desde muy pequeña, más o menos a los once años. Recuerda que su padre, quien trabajaba en una finca de la zona como jornalero, cuando un trabajador se hería lo mandaba donde ella para que lo atendiera, lavándoles con agua hervida y vendaba con paños limpios las lesiones de los pacientes.

Ese entusiasmo por realizar labores colaborativas le permitió que la seleccionaran de una fundación para ser facilitadora en compañía de uno de sus hermanos, para dar charlas sobre infecciones de transmisión sexual y sobre el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH -SIDA) teniendo como meta visitar 5 escuelas diarias.

“Todavía tengo el diploma y me alegro porque fui parte de ese proyecto y porque pude contribuir a mi corta edad a elevar el conocimiento de mis compañeros en el tema. En una oportunidad llevamos a un joven a dar su testimonio para que los jóvenes tomarán conciencia de una conducta sexual responsable”, recuerda la profesional con muestras de nostalgia.

Durante su época como estudiante de bachillerato debió ingeniárselas para saber combinar de mejor manera las actividades estudiantiles con las jornadas colaborativas como socorrista de la Cruz Roja Salvadoreña, en la seccional del paracentral departamento de San Vicente.

Esta ejemplar mujer recuerda que en más de una ocasión causó sorpresa y a más de un maestro le hizo reaccionar con asombro, cuando en momentos en que era necesario ella era la primera en disponerse a ayudar en labores de primeros auxilios, desarrollando acciones como inyectar, tomar la presión, entre otras propias de un socorrista.

Recuerda que en los últimos 10 años ha tenido que superar duras pruebas que la vida le ha ido poniendo pero que, con su actitud positiva, dispuesta y luchadora ha logrado ir superando.

Dice que, al graduarse de bachiller en 2005, a pesar que la condición económica de la familia era bastante crítica, decidió inscribirse en la universidad para estudiar la profesión de sus sueños, fisioterapia.

Durante su época como universitaria la vida le siguió poniendo duras pruebas, especialmente recuerda que ha tenido que sufrir una terrible enfermedad que la postró por más de un mes en las camillas del Hospital Nacional Rosales, sin saber qué tenía.

Síndrome de esclerosis múltiple fue uno de los diagnósticos que los médicos le dieron, con lo cual, además de las duras semanas que debió pasar en cama, tuvo que lidiar por muchos meses que literalmente arrastraba los pies y con dolores a veces insoportables en la cabeza y la columna y los miembros inferiores o las piernas.

“Caí en depresión, mi familia sufría esa enfermedad, los medicamentos eran muy caros y los médicos solo nos decían que era síndrome de esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune, desmielinizante del sistema nervioso que afecta desde la motricidad, hasta un accidente cerebrovascular”, explica la fisioterapéutica.

Pero eso no era todo, dice con voz quebrantada, pues la vida le tenía una prueba más con una enfermedad que padeció hace más de tres años cuando casí pierde la vista, debido al estrés que le provocó la presión académica en el desarrollo de sus tesis de graduación, la cual no hubiese podido terminar si no hubiera tenido la ayuda incondicional de una de sus hermanas.

darlin2“Ha sido toda una lucha, pues he tenido como mujer que andar hasta con sonda tras uretrales por meses”, puntualiza con voz ligeramente ahogada.

En medio de tantos altos y bajos, Lovato expresa con evidentes muestras de satisfacción que finalmente logró obtener su título que la acredita como licenciada en el área fisioterapéutica, por lo que expresa su agradecimiento en primera instancia a Dios y a todos aquellos que le han ayudado en la consecución de su sueño, especialmente a sus hermanos.

Ahora que ejerce su profesión dice sentirse agradecida con la vida que le ha sabido dar nuevas oportunidades, lo que cada día le impulsa a sentirse comprometida con seguir ayudando en este campo a mucha gente que lo necesita, especialmente niños.

Lorena Nohemy como mujer y profesional, es para los que la conocen un ángel que lleva amor y entrega en sus manos para ayudar a sus pacientes, como la describe un amigo poeta de grata recordación. Lovato es una digna representante de las mujeres salvadoreñas que, pese a todo lo que ha tenido que sobrellevar, no se dio por vencida aún en los momentos más obscuros.

     

3 Responses to Lorena Lovato: la fisioterapista que suma renglones a la historia de salvadoreñas destacadas

  1. Alfonso Portillo dice:

    Digno ejemplo de imitar. ¡Felicidades!

  2. R. Aparicio dice:

    Conozco personalmente a Lorena, es impactante su esfuerzo y dedicación y reconozco que se necesitan actitudes como la de ella para cambiar nuestra tan sufrida sociedad. excelente reportaje.

  3. Karina Amaya dice:

    Genial ejemplo de amor, entrega, pasion… Gracias por compartirnos su historia.

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