Adolfo Araujo: un padre consagrado como abuelo

Araujo Romagoza fue parte de los fundadores del Instituto Tecnológico de Comercio y Administración de Empresas (ITCAE) en 1979, que posteriormente se convertiría en la Utec.

Texto y foto: Josué Navarrete
La Palabra Universitaria

 

Dentro de su oficina, en el quinto nivel del edificio Los Fundadores, corazón administrativo de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC), donde se desempeña como  vicerrector de desarrollo educativo, con jovialidad y cordialidad el ingeniero de carrera recibió a La Palabra Universitaria para hacer una remembranza de su época como padre, que ahora está en su momento máximo al ser abuelo.

De ese momento clave en su vida nació Adolfo José, quien se desempeña como jefe de estadísticas institucionales y docente de la escuela de informática, además de Rita Araujo de Meléndez, quien forma parte del departamento de diseño gráfico, ambos en la Utec.

Para el ingeniero Araujo la faceta académica se ve posteriormente combinada con la de ser un abuelo que trata de dejar una huella en la vida en sus cinco nietos.

Admite que durante su juventud se dedicó de lleno como parte del equipo de trabajo del Ministerio de Educación en la rama de seguimiento en los bachilleratos industriales, por lo cual no estuvo todo el tiempo que hubiera gustado con sus hijos en la época del conflicto armado en el país, aunque no dejó de ser un formador en el futuro de ellos, destaca.

Mientras cumple su jornada de la mañana, juega a ser astrónomo con un aparato que mide las manchas solares. En la intimidad de su oficina, el académico espera la hora para compartir con sus nietos en las tardes, más una mascota que la adopta como un hijo más, algo que lo llena de felicidad, dijo.

Esta oportunidad la considera como volver a poner atención a sus hijos por medio de sus nietos, además de darse un espacio de recuperar el tiempo que no les brindó en su momento a ellos.

“Todas las tardes mis nietos me rodean, juego, bailo, hago magia, experimentos de física, química, les enseño astronomía, hago mil y una cosas para entretenerlos”, afirmó con mucho entusiasmo en su voz.

Con orgullo indica no arrepentirse demasiado por el tiempo no compartido con sus hijos debido a la academia, ya que él fue el creador del Método de enseñanza por competencias, el estandarte académico de los estudiantes y docentes Utec, algo que considera su mayor aporte al país. “Lo que he hecho es ponerle alma y corazón a este asunto. Uno puede ser feliz siendo maestro sin importar los sacrificios”.

Un punto importante en la vida de Araujo Romagoza, es el reciente galardón que le otorgó la Utec con el bautizo de su nombre al nuevo edificio de la vicerrectoría de investigaciones, gracias a su aporte institucional. Ello, dijo, es el orgullo que como padre tiene luego de ver cumplir los objetivos académicos de sus hijos, además de la constante actualización de ellos, algo que se complementa con la felicidad que le brindan sus nietos cada tarde.

El también escritor en el área académica, enfatizó que el compromiso debería de ser el valor ideal que un padre debe promover en sus hijos, porque “tener un hijo es una cosa seria, implica solidaridad con ellos, comprensión, responsabilidad, enseñarles la bondad con las demás personas, si todos los cumpliéramos fuera increíble”, manifestó.

     

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