Educación y comunicación dialógica: alternativa pedagógica apoyada por el paradigma de la complejidad

Morena Guadalupe Magaña de Hernández
Docente del departamento de castellano
Universidad Tecnológica de El Salvador
 

El constructo social diálogo tiene un origen griego, y está formado por el prefijo día, que significa “a través” y la raíz logos, que significa “palabra, tratado o estudio”. El diálogo no es solamente una forma de comunicación, sino una forma de interacción franca, basada en el respeto, que tiene por objetivo encontrar valores universales comunes que permitan a todas las personas vivir de una manera satisfactoria, humana, vibrante, crecer y desarrollarse juntos.

Un verdadero diálogo le devuelve al ser humano la dignidad absoluta de la vida; todos los seres humanos tenemos un potencial ilimitado que no es más que la manifestación de la verdad universal.

El concepto aprendizaje dialógico por su parte, no es nuevo pues a principios del siglo XX Sócrates había propuesto que el camino para el aprendizaje no se supeditaba al monólogo, sino a la interacción, en la estimulación de la pregunta, que estimula el procesamiento interno realizado por el sujeto, coadyuvado por la participación de todos y todas. Bohm, por su parte nos dice que. “La práctica del diálogo es tan antigua como la civilización”. (Año, 2001, pág. 9)

Freire también nos recuerda que el diálogo es un constructo complejo que resalta de la relación yo-tu, y es además para él, un constructo social que dinamiza el encuentro humano como elemento existencial. Morín también incluye entre sus teorías emergentes el principio dialógico como elemento fundamental en los procesos de aprendizaje. Una educación dialógica necesita fluidez, viabilidad, originalidad en su carácter interactivo y dinámico desde el que persona, ambiente proceso y relación se entretejen, formando una red de interconexiones compleja, sincrónica y religante.

Vale la pena dimensionar entonces la comunicación dialógica como la creatividad puesta al servicio de la educación liberadora, creadora de ambientes fluidos en los que todos los involucrados en trabajar por las transformaciones vamos haciendo camino al andar.

El revitalizar el principio dialógico como elemento fundamental en los procesos de aprendizaje, debe llevarnos a tomar conciencia que lo que vemos fuera de nosotros es sólo el reflejo directo de lo que llevamos dentro, por eso es de vital importancia volver a nuestros orígenes, a nuestro interior, a nuestra eco-conciencia cósmica que nos permita escuchar el eco de nuestra alma.

Cuando pensamos negativo y nos dejamos llevar por sentimientos dañinos como la ira, el odio, el miedo, el rencor el resentimiento, la avaricia, etc., estamos creando catástrofes de diferente índole, en otras palabras, nos estamos destruyendo día a día y a su vez, estamos destruyendo el planeta.

Lo que pensemos, tanto bueno como malo, se materializará con mayor velocidad en cada acto que realizamos, si ponemos nuestra atención en una desgracia y no tomamos una acción positiva al respecto, irremediablemente la desgracia se agravará, si pensamos en una catástrofe, también la provocamos. Es tan esencial cuidar nuestros pensamientos, pues de lo contrario todo se va agravando hasta convertirse en algo crítico y caótico.

Ciertamente, nadie por sí solo puede salvar al mundo. Pero, si cada ser humano emprende la sublime tarea de realizar su propio cambio positivo, se podrá lograr la fuerza espiritual necesaria para que los seres humanos podamos dar el gran salto cuántico que nos permitirá religarnos  y convivir en paz y armonía con nuestros otros yo, y así  sanar nuestra casa común: la Tierra.

 

Sembrar dudas e inquietudes

El aporte filosófico de la mayéutica por ejemplo, debería trasladarse a nuestro sistema educativo actual, máxime cuando vamos reconociendo que el conocimiento se construye de manera colaborativa y, ante todo, en ambientes dialógicos. Desde esta mirada, el y la docente no deben dar siempre respuestas al estudiante, sino más bien, sembrar dudas e inquietudes que lo lleven a pensar y a reflexionar, hasta generar sus propias nociones, reflexiones e incluso conclusiones.

El y la docente, por lo tanto, debe dialogar con el estudiante y motivarlo a encontrar respuestas en sus análisis, pues de esta forma va desarrollando nuevos conceptos a partir de sus respuestas; va tomando conciencia de que sin pensamiento crítico ya no es un ser completo, sino más bien un animal domesticado en el más puro sentido mecanicista.

Una de las más sorprendentes facultades de los seres humanos y de nuestros parientes cercanos, los mamíferos, es la posibilidad de comunicarse y darse a entender. Para ello contamos con distintos recursos como nuestro idioma (lenguaje verbal), pero también con el lenguaje no verbal (gestos y expresiones corporales). Estos recursos innatos, nos permiten manifestar nuestras ideas, intenciones y deseos, además nos facilitan la comunicarnos con las y los demás.

Sin embargo, no siempre hacemos el mejor uso de estos recursos, lo que hace que las conversaciones se vuelvan superficiales e intrascendentes. Cuando no escuchamos con atención a las y los demás, tampoco colaboramos para que la necesidad latente del ser humano que le exige decir lo que siente, piensa, desea, esté satisfecha.

Es sólo entonces cuando reconocemos que el valor del diálogo consiste en pensar con inteligencia y cuidado esencial lo que vamos a decir, al abordar temas importantes para nuestra vida, escuchar atentamente a nuestros otros yo; hacernos oír por las y los demás, todo esto se convierte en un elemento vital para nuestra vida. Poco apoco vamos siendo más conscientes que las metas más importantes del diálogo son la paz, la concordia, la comprensión y la solución de conflictos.

 

La incomunicación

La actitud contraria al diálogo es la incomunicación. Ésta provoca una sensación de aislamiento en las personas porque no pueden compartir con las y los demás lo que sienten o necesitan. La falta de diálogo impide que la gente se conozca tal y como es; llevándoles a vivir en una permanente soledad.

La incomunicación impide realizar proyectos comunes y resolver conflictos. En los casos más graves genera tensiones que, con el tiempo, se convierten en serias consecuencias que van desde rupturas familiares, cuando los miembros de una familia no dialogan por ejemplo, hasta generarse guerras, cuando una nación no escucha las necesidades de otra.

A lo largo del siglo xx hemos visto cómo se han difundido teorías como las de Freud, Copérnico, Darwin, Hubble y otros científicos que han abierto caminos para la deconstrucción del antropocentrismo que poco a poco va dando paso para que se generen esos cambios que le exigen al ser humano tomar sentido y dimensionarse como ser bio-fisico- social,  psico-cultural, histórico, espiritual y ecológico; inmerso en un domicilio común. La Tierra.

La educación dialógica se puede alcanzar si se logra cambiar el modo de pensar de sentir, de conocer, de vivir, de las comunidades aprendientes, a partir de una nueva forma de generar conocimiento desde el paradigma de la complejidad. Pero aceptar educar desde la complejidad y, más aún, estudiar la complejidad significa:

“abrir nuestras teorías y nuestras prácticas a sus conceptos (borrosidad, no linealidad, emergencia, caos, autoorganización, fractalidad, coevaluación, catastrofismo, orden caótico, equilibrio inestable…ni estable, ni inestable, ni ordenado, ni desordenado)”

Pastor y Garcia Izquierdo (2007, p.215).

Sin duda alguna, las nuevas competencias requeridas para el presente y los siguientes siglos requieren y requerirán incluir desde la educación, acciones que tengan consecuencias existenciales, cívicas y, ante todo, éticas, que construyan comunidades con alto grado de responsabilidad y ciudadanía global y planetaria.

Esta nueva cosmovisión nos exige comenzar a separarnos del paradigma de la simplificidad y de métodos deterministas que durante siglos nos ha impuesto la ciencia y el mundo occidental; marcando cada vez más a las comunidades en las que vemos como cada día se producen problemas graves como la desintegración de las familias y, con ellas, la de la gran familia, la sociedad.

 

Individualismo y egocentrismo

Tristemente se va perdiendo el sentido cívico, porque el individualismo y el egocentrismo se han impuesto, provocando agresividades individuales, provecho personal, pérdida de hospitalidad, en fin, un debilitamiento de la solidaridad, acentuado con la irresponsabilidad ya que cada quien mira de forma individual su trozo de tarea especializada.

Sin duda alguna lo que debemos hacer cooperativa y dialógicamente es reflexionar acerca de la inclusión en la educación de nuevos constructos sociales que permitan que el humanismo del ser humano fluya para propiciar una cultura ecológica nueva y transformada, en la que el trabajo colaborativo se convierta en una propuesta unánime, cuyo eje central para el cambio sea la comunicación dialógica; esa que promueve el afecto, la autoestima, la motivación, el respeto, la construcción de nuevos saberes, la aceptación de la diversidad. Esa que fortalece además el estado emocional, que desarrolla competencias sociales, permite la autocrítica y la autoevaluación, mantiene en constante estado de aprendizaje a las y los estudiantes y a los y los docentes les permite desarrollar un pensamiento flexible, que a su vez contribuye al pensamiento sistémico que desarrolla la cultura por aprender, pone de manifiesto que todos somos diferentes, pero a la vez iguales.

Debemos pasar como nos propone Edgar Morín, de un ciclo vicioso a un ciclo virtuoso, sin imponer ni dejar que nos impongan caminos predeterminados, y permitir que la divergencia y la convergencia de pensamientos fluyan de manera dialógica y alternativa que se enriquezcan con pensamientos críticos, libres y auto-reflexivos.

     

2 Responses to Educación y comunicación dialógica: alternativa pedagógica apoyada por el paradigma de la complejidad

  1. JOSE RAUL CORTEZ VASQUEZ dice:

    Al reflexionar sobre lo vertido por la Lic. Morena Magaña, expreso que la Educacion y Comunicacion son parte del desarrollo de nuestros pueblos y que nos ayuda al aprendizaje y autocriticas en aquel ser que analiza este mensaje que nos aborda,,, Gracias por compartir

    • Morena Guadalupe Magaña de Hernández dice:

      Gracias José Raúl. debo aclararque la educación y la comunicación, fortalece además el estado emocional, que desarrolla competencias sociales y permite la autocrítica, la autoevaluación, mantiene en constante estado de aprendizaje a las y los estudiantes y a los y los docentes les permite desarrollar un pensamiento flexible, que a su vez contribuye al pensamiento sistémico que desarrolla la cultura por aprender y pone de manifiesto que todos somos diferentes, pero a la vez iguales.

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