Claudia Membreño: los niños también se estresan, pero no lo comprenden como un adulto 

La psicóloga de la Utec explica que el niño no tiene el conocimiento de poder analizar y tener una comprensión crítica para manejar una situación de la mejor manera, probablemente no comprendan la situación. 

Karla Beatriz López 
La Palabra Universitaria 

El programa televisivo 33 Te Escucha, dedicó la semana al análisis del estrés y sus diversas implicaciones, por lo que los psicólogos de la Universidad Tecnológica de El Salvador que participan en el mismo dieron sus puntos de vista, análisis recomendaciones para tratar ese trastorno que afecta a niños y adultos. 

Los niños ansiosos fue el tema que abordó la profesora de la escuela de psicología, Claudia Membreño, quien explicó que la diferencia de la ansiedad entre los adultos y los niños radica en que el niño no tiene el conocimiento de poder analizar y tener una comprensión crítica para manejar una situación de la mejor manera, probablemente no comprendan la situación, pero sí perciben las sensaciones que los adultos le transmiten. 

En ese sentido, ante “la ansiedad entre niños y adultos, el cuerpo responde igual, pero entre el nivel de comprensión que un niño pueda tener y un adulto, hay una diferencia significativa”, dice. 

Las causas de la ansiedad pueden ser variadas, pero las más comunes se relacionan a los factores genéticos, la química cerebral, las situaciones de la vida y las conductas aprendidas.  

La psicóloga explicó que cuando se trata de factores genéticos, se refiere a la herencia genética, la cual provoca una predisposición a que el niño sea vulnerable a desarrollar la ansiedad más que otros niños. 

Con relación a la causa por química cerebral, la experta explicó que “son los neurotransmisores que participan en el cerebro, ocurre cuando la química cerebral está alterada por un tratamiento o medicación que el niño esté tomando, lo que puede provocar la ansiedad”, dijo.  

Continuó explicando que la causa por las situaciones de la vida surgen a medida que los niños son expuestos o presencian las reacciones de los adultos ante diferentes situaciones, como separaciones familiares, duelos, desastres naturales, entre otros. Además, agregó que “el estado emocional de los niños depende mucho de la conducción de los padres”. 

En el caso de las conductas aprendidas, Membreño apuntó que sucede cuando el niño convive con personas que tienen una ansiedad que no controlan, la cual provoca manifestaciones de comportamientos difusos y alterados, propios de la ansiedad, es aquí cuando los niños aprenden dichos comportamientos. 

“Los niños son tan inteligentes emocionalmente, ellos aprenden, se equilibran o desequilibran a través de las sensaciones y el lenguaje corporal que los padres o las figuras cercanas les transmiten”, acotó la psicóloga. 

Para lograr identificar si un niño está atravesando un trastorno de ansiedad, se deben analizar los comportamientos disruptivos de los niños, los cambios de conductas como de oposición, desafío, antisocial, entre otros.  

Es importante tener en cuenta que toda conducta está antecedida por una emoción, y al detectar alguna conducta muy marcada diferente a la del comportamiento del niño, puede ser la clave para identificar que al niño le pasa algo, dijo Membreño. 

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