Deben respetarse los derechos de los pueblos indígenas

En el marco de la amenaza del Covid 19, es hora de marcar un alto a las violaciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas de El Salvador y el mundo.

Dra. Morena Guadalupe Magaña.
Coordinadora de la Cátedra Indígena Náhuat de la Universidad Tecnológica de El Salvador.

Con los hechos acaecidos esta semana en Cuisnahuat, hoy nos preguntamos adónde queda el tan afamado Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Duele decirlo, pero hay que enfatizar que las brechas entre los logros y los desafíos que todavía los pueblos indígenas de El Salvador enfrentan son inmensas y están a la vista de todo un pueblo.

Estos atropellos a sus derechos humanos en pleno público y a la orden del día, no deberían de suscitarse, pero están a la vista y demasiado lejos del reconocimiento y el respeto de sus derechos. No olvidemos que los pueblos indígenas han dejado su sangre y su propia vida desde hace siglos para ver hechos realidad sus derechos, no obstante, vemos como cada uno de sus esfuerzos y sus luchas pacíficas caen en el vacío y, ellos, continúan siendo víctimas de verdaderas violaciones sistemáticas hacia sus derechos que les afecta en su dignidad y les amenaza su propia vida.

Los territorios indígenas hoy y siempre siguen siendo el blanco perfecto de grupos paramilitares y entidades del Estado que les vulneran y les agreden vil e irresponsablemente. Es tan visible observar cómo las fuerzas militares atacan a los pueblos indígenas cuando ellos lo único que defienden son sus derechos territoriales, culturales, sociales, hídricos entre otros, además de denunciar pacíficamente las variadas, disimuladas, deliberadas, sistemáticas y constantes violaciones a sus derechos humanos más fundamentales como son el derecho al agua, la madre tierra, el territorio y la vida.

Es de recordar que el Congreso salvadoreño reconoció constitucionalmente a los pueblos indígenas el 12 de junio de 2014, pero, no basta solamente reconocer que existen, que están ahí; a esta fecha no ha ratificado el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que obliga al Estado firmante a no solamente reconocerlos sino también a respetar sus formas de vida y el derecho sobre sus tierras y territorios, cosmovisión, entre otros.

El Convenio también exige la creación de medidas de consulta a los diferentes miembros de los territorios, sobre políticas o leyes que les afecten en las diferentes áreas, así como en su cosmovisión.

Con los hechos acaecidos esta semana en Cuisnahuat, hoy nos preguntamos adónde queda el tan afamado Convenio 169 ya antes mencionado, el cual es un instrumento de derechos humanos que adquiere carácter constitucional solamente al ser ratificado por el Estado, pero El Salvador es el único de 20 países que aún no ha ratificado este convenio, el cual una vez que se ratifique todavía cuenta con un año para alinear en la legislación, políticas y programas que favorezcan los esfuerzos  de las comunidades indígenas para alcanzar la reivindicación y dignificación de sus derechos históricamente atropellados.

Repito, es importante la ratificación definitiva del convenio 169 como instrumento indispensable para la construcción de la memoria histórica del país, para que los territorios indígenas no sigan siendo violentadas por algunas instituciones del Estado ni por empresas que han impuesto proyectos de verdadero extractivismo en territorios, comunidades y pueblos indígenas. Una de estas violaciones se refiere al derecho de consulta previa, informada y libre, que les corresponde a los pueblos indígenas como sujetos de dicho convenio y de otros tratados internacionales de derechos humanos y particularmente derechos de pueblos indígenas.

Es preocupante ver como en medio de la pandemia del Covid 19 que tanto ha afectado y amenazado a los territorios indígenas, estos, también, tengan que estar siendo víctimas de amenazas por un sistema que les violenta deliberadamente sus derechos y a vez les amenaza la vida, tanto individual como colectiva, tanto humana como ecológica. En el marco de la amenaza del Covid 19, es hora de marcar un alto a las violaciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas de El Salvador y el mundo.

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