Jaime Villacorta: el amigo, el intelectual y el docente amante de su profesión

Por Antonio Herrera Palacios

Hoy nos ha dejado un grande del periodismo y de la academia, Jaime Patricio Villacorta Vega, quien ha partido de este mundo terrenal al perder la batalla contra la pandemia.

Jaime era un hombre entusiasta, muy seguro de sus convicciones y de su papel como comunicador, comprometido con sus ideales. Estudió periodismo en la Universidad Estatal de Bielorrusia, de la cual se graduó en 1983, una época convulsiva de la historia salvadoreña.

A él lo conocí en 1993, cuando el destino nos hizo coincidir en la agencia de noticias Nueva Imagen, a la cual se integró luego de su retorno a El Salvador y en la que él era el jefe de prensa, ya que durante los años del conflicto vivió parte de su vida en Rusia y en Nicaragua, países en los que ejerció el periodismo en distintos medios, como La voz de Nicaragua y la revista informativa Esta mañana.

Un par de años más tarde, en 1995, tuve la oportunidad de ingresar a tiempo completo a la Universidad Tecnológica de El Salvador. En ese período, entre 1995 y el año dos mil, él impartió clases como docente hora clase en esta institución, así como en la Universidad Luterana, en la UCA y en la UES. En el 2004 se dio la posibilidad y Jaime se incorporó a la Utec como parte de la planta docente de la ahora escuela de comunicaciones.

Jaime era un intelectual de esos pocos que nunca perdió de vista sus ideales. En su muro de Facebook publicaba siempre los recuerdos de su segunda patria, Rusia. “Nuevo, moderno complejo deportivo en Minsk, estadio ha sido modernizado. Muy familiar, durante muchos años viví a un costado de estas instalaciones”, describe una publicación que muestra una fotografía. Otro más reza “la fábrica de vodka, al frente está la residencia universitaria #2, lugar donde viví un par de años en Minks. Bielorrusia”.

La formación de él era envidiable, su conocimiento de la realidad sociopolítica mundial era para dejar perplejo a cualquiera. Su desayuno informativo era leer las publicaciones de los principales medios de Rusia, idioma que dominaba fluidamente. “Actualmente me dedico a la docencia e investigación. Me gusta leer asuntos relacionados con la geopolítica del globo, y literatura de ficción”, describe su muro.

Pero más que su conocimiento intelectual, Jaime era una persona con mucha humildad, en las reuniones le gustaba escuchar y, cuando se le pedía su opinión, siempre tenía una respuesta acertada. El amor hacia su esposa e hijas estaba siempre presente, aunque no lo decía abiertamente, sus acciones lo indicaban.

Su inesperada partida nos deja un gran vacío. Los mensajes de quienes convivieron de cerca con él reflejan ese sentimiento de dolor. “Y las pláticas Viejo pelón, me faltó una. Y hoy, con quien hablaré de Rusia, de Santa Tecla, cuando eras niño, de las grandes familias pudientes de la tierra que te vio nacer. Y hoy, a quién le voy a preguntar y con quién tendré las grandes platiconas”, dice parte del mensaje de su jefe inmediato, Domingo Alfaro.

“Jaime fue un maestro de los buenos, disciplinado y entregado a la enseñanza. Luego que la UES nunca le pudo dar una plaza, la UTEC le abrió las puertas. Qué triste noticia. Se nos fue una enciclopedia de la historia y del análisis profundo. Dios le reciba en la gloria eterna. Que su alma descanse en paz”, ha dicho uno de los grandes del periodismo salvadoreño, su colega Carlos Mario Márquez.

Así como estos mensajes, uno de sus estudiantes, Juan José García, ha comentado “hombre de paciencia y de gran conocimiento, comentaba mucho de su clase y fuera de ella, él siempre tenía el tiempo para escuchar mis preguntas y comentarios, gracias Lic. Villacorta por todo lo que me enseñó, todavía leo y analizo según sus instrucciones, que Dios lo tenga en su presencia”.

Estos mensajes de solidaridad por el dolor que nos embarga nos hace reflexionar que en este camino de sufrimiento que la pandemia está dejando en muchas familias salvadoreñas, y que ha cobrado la vida ya de muchos ciudadanos de bien, no nos queda más que pedir resignación al creador y la fe en que esta tempestad pronto pasará.

“Un gran camino nos espera, seguir por la vida, que nos lleve por la senda por conocer, antes fue, hoy es y así será. Un abrazote del sputnik” (mensaje a su esposa, 10 de mayo de 2020). Hasta siempre mi querido amigo.

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3 thoughts on “Jaime Villacorta: el amigo, el intelectual y el docente amante de su profesión

  1. ¡Un Maestro! Los estudiantes que ya no pudieron llevar clases con él, lastimosamente, se perdieron la oportunidad de aprender de alguien que me atrevo a decir, fue una catedral del periodismo en el mundo académico del país. Gracias por todo el conocimiento compartido en la clase de Editorial y Propaganda. Descance en paz licdo. Villacorta.

  2. Mi tío, Amante de la vida, enamorado de la revolución, vivió fiel a sus ideales. Capaz de hacer un chiste hasta de la situación más sería, nos hacías reír con tus ocurrencias, lleno de recuerdos, hablar con él era un ir y venir de anécdotas y memorias de su vida en Minsk, sus viajes a Italia y su amor por Nicaragua combinadas con su amor por su Tecla que lo vio nacer, te vas luchando como los guerreros a reunirte con tu viejita.

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