Óscar Orellana: el gremio médico, en todos los países del mundo, está demostrando lo valiosa que es esa profesión

Por Domingo Alfaro

Diariamente se reportan fallecimientos en todo el mundo producto de la letal pandemia del coronavirus, pero, igualmente, miles se reportan como recuperados después de pasar semanas luchando por su vida, por vencer a la terrible enfermedad.

En El Salvador, a la fecha, se reportan ya más de seis mil 500 personas recuperadas, quienes, gracias al incansable trabajo de enfermeras, enfermeros, médicos y personal de apoyo para la atención de los enfermos, han podido vencer los efectos de la pandemia.

Uno de esos pacientes es Óscar Orellana, catedrático universitario y realizador audiovisual, quien durante al menos 20 días estuvo ingresado en el hospital Médico Quirúrgico, del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y quien nos comparte su experiencia.

 

¿Qué se siente haber superado el covid-19?

Cuando veo las estadísticas de la cantidad de gente que muere en todo el mundo, me siento dichoso, bendecido, de ser parte de las otras estadísticas, las de los sobrevivientes, de ser parte de las noticias que nos dan fe y esperanza como humanidad.

Recuerda que luchamos contra un enemigo desconocido y mortal, y que a pesar de ello y de todo el dolor que nos está causando, también vemos a la humanidad unida luchando para superar la pandemia.

 

¿Crees que como humanidad estamos haciendo todo lo necesario para combatir el coronavirus?

Pienso que la mayoría de personas hemos sido disciplinadas y hemos cumplido las restricciones para evitar el contagio, a pesar de sacrificios económicos o familiares, veo que la gran mayoría de la gente se protege y quiere que esto pase. Lástima que siempre hay un porcentaje de gente irresponsable que no acata las indicaciones, pero es mínimo. Y es lógico que a estas alturas la gente ya se encuentra desesperada y deben salir a ganarse el pan de cada día.

Y como humanidad, considero que el gremio médico, en todos los países del mundo, está demostrando lo valiosa que es esa profesión llena de ética y humanismo.

 

¿Cómo te atendieron los médicos durante tu estadía en el hospital Médico Quirúrgico del ISSS?

Definitivamente fue el personal médico, de enfermería y de servicios los que me mantuvieron vivo. Son ellos los que están sacando adelante a este pueblo. Los políticos son eso, políticos, pero el crédito es para los que están en primera línea batallando minuto a minuto para mantenernos con vida.

A veces los veía cansados, pero nunca desanimados, corriendo en los pasillos, atentos a cada situación y además de la atención médica también te transmiten amor, cariño, empatía.

Ahí donde está presente la muerte a cada momento, ellos te transmitían vida con una leve palmada en el hombro, con palabras de aliento, incluso bromas, con muchos gestos de cariño en las atenciones, y uno solamente puede ver sus ojos debido a los trajes que usan, pero sabes que te están sonriendo. Un detalle muy significativo es que con plumón se ponen sus nombres en los trajes y le agregan frases de esperanzas, corazones, caritas felices y eso para que uno de paciente lo pueda apreciar, realmente no tengo palabras para agradecer tanta entrega.

 

¿Viste morir pacientes durante tu estadía en el HMQ?

Sí, dos compañeros de cuarto murieron, ahí al lado mío. Te imaginas, uno se hace amigos, nos contamos nuestras vidas, hablamos del trabajo, de la familia, de los hijos, de Dios, de la enfermedad, de todo y, de repente, ves que entran en crisis y los ves morir lentamente ahí a un metro de distancia. Y ves la lucha de los médicos y enfermeras tratando de mantenerlo vivo, y luego los ves como derrotados cuando el paciente ya ha fallecido, dándose consuelo entre ellos mismos y dándote consuelo a vos que has estado ahí a la par impotente y solamente presenciando la muerte.

A parte de esos dos amigos que fallecieron en el mismo cuarto, al menos otros cuatro más fallecieron en las camas cercanas a la mía, pero en toda esa área donde nos manteníamos un promedio de 30 pacientes, pues murió más gente.

Un amigo mío, catedrático también, ahí quedó luchando por su vida. Ruego a nuestro Dios que le de fortaleza para salir adelante y también a su familia. Y claro, ese es nuestro deseo para él y para todos, pero también sabemos que esta enfermedad es mortal y no hay una cura definitiva.

 

¿Cómo es el proceso de recuperación?

Yo permanecí 25 días ingresado, los primeros 22 días me mantuve con oxígeno ya que me cansaba mucho y me quedaba sin aire. El tan sólo levantarme de la cama ya era motivo casi de asfixiarme. Gracias a Dios que desde que me conectaron el oxígeno me mantuve y no empeoré y poco a poco fui necesitando cada vez menos oxígeno hasta lograr llegar a no necesitarlo.

Me dieron el alta por eso, pero uno sale débil y debe permanecer acostado siguiendo el tratamiento durante 15 días más hasta curarse totalmente. Es todo un proceso lento. Bueno, ya sabemos que no a todos nos da igual, ese es mi caso. Y al estar ya libre del coronavirus, me deben de realizar unos exámenes para garantizar que así sea, entonces podré donar mi plasma, lo cual haré inmediatamente y las veces que pueda para ayudar a alguno o varios hermanos salvadoreños, donar el plasma es donar sangre, es lo mismo, de la sangre que uno dona los médicos extraen el plasma, así que pueden ser varias veces según el estado físico de uno.

 

¿Cómo comunicador que eres, cuál es el llamado que le haces a la población en general?

Después de vivir esta experiencia y al ver la cantidad de gente que está muriendo, mi mayor deseo es que cada uno de nosotros nos cuidemos, y que también nos cuidemos entre nosotros mismos en la familia, en el pasaje, en la comunidad, en la calle, en el trabajo, que seamos responsables y como pueblo nos cuidemos todos juntos. Ya habrá tiempo para pasear y para visitar a la familia o amigos, mientras, defendamos la vida.

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